jueves, 18 de diciembre de 2014

Palometón a light spinning

El mar te devuelve lo que le das cuando menos lo esperas. Con este enunciado encabezo esta entrada que tiene como plato principal una de mis especies favoritas, el palometón, aderezado con un ingrediente que me encanta, el light spinning. Como decía recientemente en otra publicación ( Adiós verano...), el verano nos despedía para dar paso al otoño y a todas las oportunidades que esta estación nos brinda. Ya queda poco para que acabe el periodo otoñal, tres meses en los que hemos disfrutado de buenas jornadas pescando en superficie pero entre todas ellas, hay una en concreto que merece la pena recordar, tanto por la especie en sí, como por las circunstancias que rodearon esa captura. Me remontaré a ese día.

Era una mañana medio despejada, con nubes en el horizonte que auguraban lluvias. Llegamos al spot y me dispuse a lanzar la artillería pesada para atraer depredadores. A los pocos minutos, una ola se alzaba tras mi señuelo e instantes después, el artificial recibía un fuerte golpe pero el pez no llegó a clavarse. Iba con el equipo "heavy". El caso es que también llevaba conmigo el equipo light pero estaba "aparcado". Tras varios lances infructuosos con el equipo potente sin percibir más evidencias de vida, me giré y allí estaba el equipo light ya montado con otra muestra, reclamando ser utilizado. Dicho y hecho. Cambié de equipo y sólo bastaron dos lances para volver a mover al depredador que merodeaba por la zona. Lo que viene ahora es la parte más emocionante y la que peor lo pasé. El equipo ligero estaba formado por una 10-30, un 2500, trenzado de 10 libras y un bajo del 0'37.

Un abrazo deseado... Al final todo acaba como empezó, con palometones a spinning topwater.
Como decía, al segundo lance con el equipo light, la ola mágica volvía a alzarse tras el señuelo, pero esta vez el ataque fue certero y el pez se clavó a la primera delante de mis morros, difícil de olvidar una picada así. El pez inició la persecución a unos 8 metros de mi y cuando lo interceptó, tan sólo estaba a 4 o 5 metros. Tras unos cabeceos sin moverse demasiado de sitio sacó algo de hilo, pero volvió a pararse para sacudirse de nuevo. En esos instantes me pensaba que era un palometoncete de 3 o 4 kilos, sin embargo, ese pensamiento se esfumó rápidamente. El pez dijo "aquí estoy yo" y mostró todo su potencial, sacando unos 60 metros de hilo del tirón. Ahí ya no pensaba que fuese un ejemplar juvenil y tuve que poner el equipo al límite. Seguramente el agua fría me ayudó y, para mi sorpresa, el palometón entraba en el salabre en cosa de dos minutos, extenuantes para ambos. Puedo asegurar que fueron los dos minutos más eternos que uno pueda imaginar, rezando para mis adentros que no petara nada por ningún sitio. Cuando por fin lo abrazaba, vi que la grapa estaba abierta a punto de enderezarse y fue cuando me di cuenta que aquel pez realmente era para mi. Tenía todos los números de perderlo, pero no fue así. Para variar, tras las fotos lo devolvimos en perfectas condiciones e hicimos un pequeño video de la suelta. En pocos minutos empezó a llover fuertemente y tuvimos que marcharnos. Sin duda esa jornada será recordada por sus frutos, solamente nos bastó media hora para pescar un buen pez antes que llegase la tormenta. Ya podría ser así siempre...al menos, eso esperamos.

Sólo me queda dedicar esta captura a Tonina, Jose y Raulet, sólo vosotros conocéis de verdad mi dedicación al topwater y el amor que siento hacia esta especie. ¡Va por vosotros!
¡Hasta la próxima, espero que hayan disfrutado del relato!

martes, 25 de noviembre de 2014

Anjovas a spinning en Baleares: todo un reto

Esta entrada está dedicada a uno de mis peces preferidos, la anjova. El pez de los mil nombres, que salta y pone a prueba los equipos de spinning en las aguas someras de nuestras costas. Se trata de una especie muy familiar para mi, ya que cuando vivía en Barcelona, era la captura más habitual con diferencia, por encima de lubinas y bonitos. Raro era el día que no las encontrábamos en la capital catalana, y de hecho, al Delta del Ebro sólo bajábamos uno o dos días al año, tal era su abundancia en Barcelona.

Esta es la mayor anjova balear que he capturado a spinning en superficie, de este mismo verano. Capturada con pencil-popper.
Esta relativa abundancia variaba cada año, habiendo años mejores y años peores en lo referente a su pesca con señuelos de superficie, pero aun y así, era nuestra captura más frecuente. Si me centro solo en el spinning de superficie es porqué se trata de la técnica que siempre empleábamos para esta especie, aunque en años buenos, también entraban ocasionalmente a jig-casting en las mismas pajareras de bonitos, algo más hundidas y al acecho, pero cuando íbamos a por anjovas, el spinning de superficie era la única opción que contemplábamos. Luego vino todo eso de mudarme, cambiar de escenario de pesca por completo y adaptarme a los lugares y las especies de aquí. Durante este periodo de adaptación y conocimiento de las Baleares, he ido sacando mis conclusiones, que no sé si me servirán de algo, pero darle al coco de vez en cuando me reconforta. El hecho es que en todo el archipiélago Balear, esta especie ha pasado a ser una reliquia, un pez incluso desconocido por muchos isleños. Las historias de anjovas XXL en Ses Illes se reducen a eso, historietas de hace años o bien capturas ocasionales con sardina.

Otra anjova de buen porte(12lbs en el boga), en esta ocasión capturada en otoño del 2012.
En lo referente al spinning, a penas se capturan algunos ejemplares, y suelen ser de talla pequeña. Pero eso no significa que no siga habiendo algún ejemplar de buena talla y que no pueda ser pescado en superficie. Al fin y al cabo se trata del mismo pez ya sea en la península o en las islas, solo que aquí casi no hay grandes ejemplares  y los contextos baleáricos nos obligan a tener en cuenta algunas adaptaciones.

Mi primera anjova balear, también capturada en invierno, hace ya tres años.
Se puede decir que de la misma manera que las tenía aborrecidas cuando vivía en la península, ahora empiezo a aborrecer los espetones de aquí y por contra, echo de menos a las "ratas" que es el nombre cariñoso que le pusimos en su día a las anjovas (véase este link por si os gusta el chafardeo): "Ratas"

A día de hoy las he pescado en todas las islas del archipiélago exceptuando Menorca, que aun no he visitado con material de pesca, pero todo se andará, es sólo cosa de bolsillo y tiempo. En las islas siempre han sido capturas puntuales, distanciadas varios meses entre sí, pero parece que cuando las empiezo a echar en falta, se acuerdan de mi y me hacen alguna visita agradable para recordarme que la anjova es un gran depredador, agresivo, potente, acrobático y además muy fotogénico. Sin duda, una especie con adeptos en todo el mundo, en especial los amantes del spinning de superficie, ya que este pez, si está, rara vez no da la cara. Y cuando se deja ver, se asegura que nos demos cuenta de su fuerza y ferocidad en los ataques. Es la especie ideal para aprender a sacar buenos peces en superficie y es que, la anjova cuando ataca, es que ataca de verdad. Lástima que aquí no abunden.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Llampugas a spinning en un metro de agua, espectacular!!

Llampugas desde costa a spinning en superficie, ¿qué más se puede pedir?
Hace años junto mi amigo Jose, nos encontrábamos ambos embarcados cerca del litoral barcelonés, buscando palometones y anjovas a principios de noviembre. Aquella mañana no vimos ni uno pero nos vimos rodeados literalmente por un banco de llampugas de primer año, ya muy crecidas, que seguramente iniciaban su migración hacia el Atlántico. No estaban por la labor, nos atacaron dos o tres veces el "días felices" y parsimoniosamente se alejaron no sin antes rodear la barca. Probablemente ninguna bajaba de los 3 kilos y algunas eran auténticos bichos de unos 4 o 5 kilos. Nos quedamos atónitos, no por el banco y los peces en sí, si no por el lugar, en una playa con sólo metro y medio de agua. ¿Y qué tiene que ver esta jornada del lejano 2008 con esta temporada? Sencillo. Este año han habido varios días que nos hemos encontrado con la mismo situación, pero esta vez sí que estuvieron por la labor.

Precioso ejemplar de llampuga capturado a spinning con popper, desde costa.
Pescar llampugas a spinning ya es de por sí vistoso. Si lo hacemos en superficie es aun más excitante. Pero si además las pescamos fuera de las profundas aguas azules, en sólo un metro o dos de fondo y con el agua cristalina, puedo asegurar que se trata de una experiencia única. Estar buscando palometones en aguas turquesas y que aparezcan las llampugas, no tiene precio. Recientemente, un amigo comentaba que no había nada como pescar lubinas, palometones y doradas en poca agua y a superficie. Y yo añado: no hay nada como pescar llampugas en estos contextos de transparencia y poca profundidad. Este año también las hemos pescado en spots "típicos" con profundidad pero las jornadas que las hemos pescado en aguas someras sin duda se llevan la palma y son las que mejores recuerdos nos han dejado.

Llampuga en superficie con popper.
Entre los señuelos estrella han destacado el ProQ 120 de Seaspin, seguido por el Pop Prey de Savage Gear. Cómo ven, las llampugas no han tenido miramientos a la hora de atacar señuelos más bien voluminosos, incluso han sido más efectivos que los bucktails u otras muestras más discretas y de reducido tamaño que normalmente son letales con las llampugas. En fin, el mar está loco, y así lo ha reflejado este otoño tardío. La duda que me queda es si el año que vienen tendremos otra vez la suerte de pescar llampugas en un metro de agua....sin duda, la pesca más excitante que he vivido en mucho tiempo.

Llampuga en superficie con paseante.

sábado, 25 de octubre de 2014

Lure & Fly Fishing Experience: pesca, excursionismo y fotografía.

Recientemente he inaugurado una página de Facebook y una página web ofreciendo mis servicios como guía de pesca. Este proyecto se llama Lure & Fly Fishing Experience y ha arrancado este mismo año, tras meses de maduración y duro trabajo a las espaldas. Muchas horas y kilómetros invertidos para que todo salga adelante. A continuación adjunto los enlaces a la página de Facebook y la web, donde los pescadores interesados podrán contactar conmigo por email o bien por mensaje privado. Podéis acceder a los enlaces clicando sobre los dos enunciados en negrita:



Se trata de un servicio que ofrece excursionismo y fotografía, y está destinado a los pescadores de spinning y de mosca que siguen una pesca sostenible basada en la filosofía del captura y suelta. Somos el único servicio de guías de pesca de la isla especializado en estas modalidades y que ofrece además atención personalizada. Nuestros amigos alemanes, Max y Frank, han sido nuestros últimos clientes, dos amantes del spinning y la pesca a mosca en aguas continentales que querían conocer las especies marinas que tenemos en el Mediterráneo. Tras 10 días de pesca intensiva, han cosechado numerosas capturas, de hecho han pescado peces todos los días, algunos de ellos de muy buen tamaño, dedicando principalmente las jornadas al spinning topwater, pero también han practicado shore jigging y algo de spinning ultra ligero.

Lure & Fly Fishing Experience ofrece un servicio exclusivamente especializado en spinning y mosca.
Sus caras hablan por sí solas, y esas sonrisas parecen delatar que se vuelven a su tierra con un buen sabor de boca tras vivir su experiencia con Lure & Fly Fishing Experience. Éstos son algunos de los objetivos que han logrado estos días, ayudados de su gran experiencia y guiados por mis consejos han pescado las especies más emblemáticas de nuestro spinning local. En todo momento se mostraron abiertos a las recomendaciones que les daba, y de hecho, bastantes de sus capturas fueron obtenidas con algunos de mis señuelos de Savage Gear y Seaspin. En la siguiente entrada veremos las especies que capturaron a shore jigging y con los equipos ultraligeros. De momento os dejo que disfrutéis de sus bonitas capturas con los equipos medios de spinning, todas en superficie a excepción de los espetones.

Max con una preciosa anjova en superficie. Lure & Fly Fishing Experience.
Frank con su palometón en superficie. Lure & Fly Fishing Experience.
Max también disfrutó de las lubinas de Mallorca. Lure & Fly Fishing Experience.
Barracuda europea de manos de Max. Lure & Fly Fishing Experience.
Max con un precioso agujón. Lure & Fly Fishing Experience.
Frank y su barracuda. Lure & Fly Fishing Experience.


jueves, 18 de septiembre de 2014

Espetones en superficie

Finales de septiembre, época de lampugas. Como no podía ser de otra manera, Cristian y yo hicimos una “mini escapada” para ir a por ellas. Llegamos a la zona escogida a la hora de comer. Deshicimos las maletas, comimos algo y nos fuimos a explorar los posibles pesqueros. Estuvimos toda la tarde con el sol en el cogote subiendo y bajando acantilados para calibrar bien cuál sería el elegido para pegarnos el madrugón al día siguiente y encontrar las lampugas. De todos los pesqueros que “visitamos” elegimos dos para pegarnos el madrugón e ir en busca de los preciosos “demonios verdes”.


Sonó el despertador a las 6:00 de la madrugada, café rápido y hacia el pesquero. Como estaba previsto llegamos antes que saliera el sol y Cristian me recomendó poner un Buginu 140 para atrapar algún espetón. Pero a los cuatro lances contados me cansé, ¡yo quería superficie! Así que cambié el señuelo y puse el rey de este verano, el Panic Prey. Estuve cerca de media hora lanzando, cubriendo la máxima extensión de agua posible hasta que, cuando ya tenía el señuelo casi a mis pies oí “splaaaash” y vi claramente como una boca alargada agarraba con fuerza mi señuelo y daba un cabezazo. La explosión fue tan fuerte que no hizo falta ni llamar a Cristian, al segundo estaba a mi lado viendo el espectáculo. Por desgracia me picó tan cerca que el combate duró poco. Rápidamente Cristian lo ensalabró, cuatro fotos contadas, ¡y al agua! Sólo cuando el espetón volvió a su medio natural me di cuenta de lo que había logrado. ¡Un espetón a superficie! Me siento muy orgullosa y a la vez afortunada de haber logrado este reto, siendo tan solo mi segunda captura topwater. Al final tanto esfuerzo está dando sus frutos,  ¡y estoy más feliz que un niño con zapatos nuevos!


Al día siguiente, ya que teníamos que ir más lejos,  nos levantamos a las 5:45 y se repitió el ritual; café rápido y hacia el pesquero. En esta ocasión el destino quería que fuera Cristian quien consiguiera el reto de los espetones a topwater, y como maestro que es, ¡lo consiguió por partida doble! Las picadas que tuvo él se asemejan mucho a la mía, demasiado cerca de la costa para poder disfrutar mucho del combate. Los dos espetones fueron fotografiados y devueltos al agua en plenas facultades.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Estreno en superficie

Para mi es todo un honor poder escribir una entrada en este blog, ¡mi captura compartirá espacio con bichos preciosos y enormes! Hace años si alguien me lo hubiera dicho, no me lo hubiera creído. He estado toda la vida pescando "raors" y para mi el spinning hace solo dos años era una modalidad bastante desconocida. Pero entonces lo conocí y me enganché, y a raíz de ir sumergiéndome en el mundo del spinning conocí al escritor principal de este blog: Cristian! 


A partir de entonces todo fue ir aprendiendo poco a poco técnicas, tipos de señuelos, especies y un largo etc. No está siendo fácil, la verdad. Son muchas jornadas haciendo bolo tras bolo, pero por suerte siempre he tenido al lado a un maestro paciente. Cristian ha dejado sin rechistar que le pierda señuelos de todo tipo y en las circunstancias más bizarras (véase pescar un puente), ha estado con un ojo en su señuelo y un ojo en el mio para comprobar que hacía bien el "walking" y muchos mas detalles, que no hace falta describirlos! ¡Todos sabemos apreciar el interés que pone un maestro para que su alumno aprenda todo lo posible!


Pero por fin, después de varios meses solo mojando cacharritos varios de superficie, llegó la recompensa! Era mi día libre, así que no lo pensamos. Preparamos todo el equipo, hicimos unos bocadillos y justo cuando salíamos por la puerta de casa empezó a llover. Pero a llover mucho. Las caras nos cambiaron a los dos, nuestro día de pesca se veía repentinamente cancelado. Pasaron unas interminables 4 horas controlando la lluvia, si paraba o no. Al final la suerte se puso de nuestro lado y pudimos partir rápidos como el viento hacia el pesquero elegido. Llegamos, caminamos los 45 minutos de rigor, montamos y a lanzar. La verdad, no esperaba esta sorpresa. Ya cuando el sol nos anunciaba que nos quedaba poquito más de una hora para tener que volver a casa, hice un lance perfecto. De esos lances meditados, en los cuales te concentras en el punto exacto al que quieres llegar.Sientes los brazos relajados pero firmes, la línea ofreciendo cierta tensión en el dedo índice. Y entonces respiras, y se hace la magia. 

Fue caer el señuelo al agua, dos recogidas a walking y notar el temblor en la puntera de la caña. Cual rayo, el temblor se desplazó por todo mi cuerpo y solté un grito: "Cariiiiinyuuuuuuu"". Solo mire un segundo a Cristian, el tiempo para comprobar que me había oído (estábamos a cierta distancia). En menos de 10 segundos estaba al lado mio: "bombea!! Y mantén la línea tensa!". Me concentré, miraba la línea como se movía de lado a lado buscando las piedras del fondo, de vez en cuando el animalito daba cabezadas y la caña volvía a temblar. Recuerdo cada segundo de ese combate, ¡mi primer combate con un palometón!

Al poco tiempo Cristian agarraba el bajo y me ayudaba a poner en seco la palometa. No se si primero fueron los gritos o los saltos, o los dos a la vez. ¡¡Pero la emoción aún hoy me dura!! Unos 10 minutos antes, Cristian me había recomendado poner el Panic Prey, con el cual había pescado una anjova y varias palometas. Y tengo que reconocer que dio resultado y nos salvó del bolo. Después de esta primera captura a superficie, puedo asegurar que dedicaré mucho más tiempo del que ya dedicaba. ¡El rock quedará relegado solo a concepto musical! 


¡Hasta la próxima!

viernes, 22 de agosto de 2014

Sandeel 10, ¿Slug o paddle tail?

Como ya sabéis, recientemente empecé a colaborar con Savage Gear y he tenido el privilegio de probar algunas novedades que están llegando a las islas. En esta entrada hablaré del Sandeel y el Sandeel Slug de 10 centímetros, dos vinilos necesarios para el amante del spinning ligero, versátiles y efectivos, pero con cualidades diferentes. Veamos para que sirve cada uno o en qué circunstancias puede marcar la diferencia un modelo u otro.

Lubina a light spinning en las transparentes aguas de Mallorca. 
Empiezo por el Sandeel a secas, con paddle tail (cola de pala), que no es más que la reproducción en pequeña escala del modelo existente de Sandeel que todos conocemos. Su acción se mantiene pese al pequeño tamaño y es una excelente alternativa para peces más bien parados o en actitud de espera, o bien para especies menos rápidas. Está disponible en 4 colores distintos, y viene con su respectivo jighead de 7 gramos, pero gracias a la densidad del vinilo, el señuelo montado pesa 10 gramos. Lo que más sorprende de la calidad del vinilo, es que conserve esta densidad que le proporciona resistencia, pero a la vez, ni pierde movilidad ni flexibilidad. Se puede decir que los Sandeel son vinilos resistentes que además mantienen unas cualidades de movimiento y flexibilidad increíbles. Sucede que muchos vinilos del mercado son muy flexibles y naturales en cuanto a movimiento, pero bastan dos peces para destrozarlos. El Sandeel es la excepción, aguanta lo que le echen sin  perder su "gracia vital". En cuanto a sus cualidades de lance, me quedo con el Sandeel Slug, por eso de la forma de la cabeza, algo más alargada. Los lances con el Sandeel normal son un poco herráticos, cosa más habitual en vinilos que en señuelos con transferencia de pesos, aun y así, podemos lanzarlo medianamente bien, aunque solo pese 10 gramillos.

Un gitano, Mycteroperca rubra, a light spinning con el Sandeel paddle tail.
Vayamos ahora a por el Sandeel Slug, que carece de cola de pala y es una imitación del lanzón. Su interior es hueco, con la cola alargada y fina, con una pequeña terminación con el acabado de la cola del lanzón. Esta maravilla de vinilo además viene equipada con una cabeza plomada específica para que desarrolle la acción de darting, que tiene la cualidad de activar el instinto más agresivo y territorial de los peces. Se trata de una acción mas bien rápida para peces nadadores que suelen estar en movimiento, o para peces que se encuentran excitados o en cierto estado de actividad, aunque también me ha demostrado que puede causar reacción entre depredadores más calmados. Está disponible en los mismos colores que su primo Sandeel y la calidad del vinilo es idéntica. En lo que veo cierta mejora respecto su primo es en el lance, supongo que debido a la ausencia de paddle tail y a la forma específica del jig-head, más alargada y aerodinámica.

Juvenil de palometón capturado con el Sandeel slug.
Por el momento, el poco tiempo que he dedicado a probar y remojar estos dos vinilos, he obtenido picadas y capturas variadas. Desde peces resabiados como la lubina, pasando por especies de fondo como los sargos y los serránidos, hasta llegar a los rápidos palometones. No obstante, no he tenido tiempo de probar todo lo que querría haber probado. Me explico. En el caso del Sandeel, el montaje adecuado es el de vinilo más jig-head. Sin embargo, en el caso del Sandeel Slug, las opciones de preparar el vinilo con otros montajes quedan abiertas. Lo podemos montar en carolina,  texas,  weightless, drop-shot....lo que nos de la gana!! Se trata de un señuelo verdaderamente polivalente, que bien merece una entrada específica para él solito. Seguiremos experimentando con el Sandeel Slug para poder dedicarle esa entrada en el futuro....¡Hasta la próxima!

domingo, 30 de marzo de 2014

Palometones y anjovas invernales en superficie

La pesca desde costa del palometón, Lichia amia, en modalidad spinning, va ligada a señuelos de superficie como paseantes, poppers, pencil-poppers y skipbaits.

Vayamos a por la segunda parte del viaje, la crónica sobre el spinning heavy. En total dedicamos 3 días al spinning de superficie y los resultados fueron soprendentemente arrolladores si los comparamos con el spinning light y el rockfishing. La primera de estas jornadas top-water empezó bien temprano y de forma bastante contundente. En los primeros 4 lances del día, me persiguieron, atacaron, fallaron, incluso se clavaron y desclavaron varios peces...tal vez ni se clavaran y simplemente retenían el paseante en sus fauces un par de segundos. El caso es que al quinto lance, una de esas retenciones se alargó, y tras un par de buenos cabezazos, el primer palometón del viaje iniciaba una carrera rápida hacia mar adentro, obligándome a meter en el agua hasta las rodillas para combatirlo cómodamente. Equipo al límite con freno bastante cerrado, bombeo rítmico y constante, y en unos 3 o 4 minutos ya asistía al pez por la cola. Primer round y a seguir de turismo.


Dejamos descansar el spot y volvimos 2 días después, pero en esa ocasión lo hicimos al medio día, con el sol bien alto, y tal cómo sucedió el primer día, al primer lance ya me habían fallado un ataque, y al segundo lance tenía al otro lado de la línea otro palometón batiéndose por su libertad. En un par de minutos ya estábamos a punto de meterle mano, pero se desclavó a escasos metros de nosotros, y a través de la cresta de la ola vi claramente como él y sus dos compañeros se iban por patas hacia el punto caliente. Recogí el sobrante que me había quedado tras la desclavada y lancé al mismo punto, y tras dos zig-zags del paseante, el agua explotaba de nuevo y se clavaba otro palometón, que esta vez sí llegaría hasta nuestras manos. Segundo round y de vuelta al apartamento ya que Tonina sufrió un pequeño percance en su rodilla con las espinas dorsales del palometón, que le dejaron un doloroso recuerdo.

Anjova balear capturada a spinning desde costa, empleando un señuelo de superficie del tipo pencil-popper.
Antes de regresar por tercera vez a la zona caliente, volvimos a dejarque el spot reposase un par de días, y volvimos al medio día. Pero esta vez no estaban los palometones...una pequeña horda de anjovas se apresuraba a dar caza a mi "días felices"en el primer lance de la jornada, y tras dos ataques fallidos, un parón en seco y un posterior salto lejano delataba que se trataría de una bonita anjova invernal. Remolcada rápida y en menos de un minuto volvía al agua. Me dió tiempo a cambiar de señuelo y tener otro ataque más por parte de las anjovas, pero se movieron y desaparecieron sin dejar rastro. Aunque daba igual, era nuestro último día de vacaciones y la semana había sabido a gloria. Sinceramente, esperaba más actividad de sargos que de palometones y anjovas, pero el hecho de capturar estas especies desde costa, en invierno y con señuelos de superficie, me hace mirar atrás y valorar el viaje de forma muy positiva, ya que se trata de capturas de mérito que no se consiguen ni todos los días, ni cada invierno, sin salir del Mediterráneo, claro. 

Con especies como el palometón y la anjova, considero indispensable la suelta de todos los ejemplares en las mejores condiciones posibles.  Para facilitar esta labor, todos los señuelos utilizados en este viaje llevaban anzuelos simples.
Ahora, a prepararse para la primavera, aunque a decir verdad, la presión que sufren especialmente los palometones en las islas es brutal y la norma es matarlos, por lo que detrás de cada captura hay días sin obtener resultados y cada año se hace más difícil capturar palometones de según que tallas desde costa. Hace pocos años estas especies eran mucho más comunes en Baleares, el palometón ha dado un gran bajón y las anjovas, conocidas como sabogas, hay isleños que ni saben su aspecto de lo escasos que se han vuelto estos peces. Desde este blog insistimos en la importancia de devolver estas dos especies de nulo valor gastronómico y que además contienen muchos metales pesados en su organismo que precisamente no son muy beneficiosos para la salud. Cada vez cuesta más dar con grandes depredadores, en nuestra mano está cuidar lo que tenemos para que lo disfruten nuestros hijos. ¿Han oído eso de pan para hoy y hambre para mañana?...pues eso.

lunes, 24 de marzo de 2014

Spinning ultra light y Rockfishing en Baleares

Ya estamos de vuelta después de unas breves pero intensas vacaciones en las Pitiusas, donde hemos combinado pesca y senderismo, aderezados con algo de fotografía, con la suerte que el clima ha estado de nuestra parte y hemos disfrutado de una semana entera de sol. Considero importante dividir la crónica del viaje en dos partes ya que el panorama del spinning más light y del rockfishing dista mucho del spinning más pesado en busca de grandes depredadores con señuelos de superficie. Ambas disciplinas nos han proporcionado resultados muy dispares, por eso cada una merece especial atención.

Tonina y un bonito merlo, Labrus merula, capturado con vinilo.
En lo referente al spinning más ligero, sinceramente nos hemos llevado una decepción. Era la variante en la que habíamos depositado más esperanzas y versatilidad, pero las todavía frías aguas insulares parecían muertas, carentes de vida. Hemos recorrido quilómetros enteros de costa lanzando todo tipo de muestras de lo más discretas, con bajos del 0'20 para abajo, y no sólo las capturas han sido muy pobres, si no que cada pesquero que visitábamos y rastreábamos parecía un auténtico desierto, donde solo se dejaba ver alguna castañuela, doncellas sueltas y algún que otro gobio.


A pesar de la poca vida en el litoral, hubieron algunas capturas que nos entretuvieron alguna que otra mañana. Los señuelos triunfadores fueron principalmente pequeños vinilos y paseantes hundidos, también de dimensiones reducidas. El compendio de capturas con equipos ultra ligeros ha sido bastante pobre pero se han dejado fotografiar algunas especies típicas del litoral Mediterráneo y hemos vivido algún (aunque breve) momento de frenesí alimenticio obteniendo varias capturas seguidas de espetones en pocos minutos, todos ellos de pequeño tamaño pero divertidos con equipos ligeros.


Todas las capturas han sido devueltas al agua en las mejores condiciones posibles, y para optimizar este propósito, antes del viaje reemplazamos todos los anzuelos triples por simples para así facilitar el desanzuelado y producir menores lesiones a nuestros amigos. Tan sólo una captura se ha desclavado durante el combate en todo el viaje, un dato a tener en cuenta a favor de los anzuelos simples. Si además añadimos que no hemos enrocado ni una vez y que se engancha mucha menos alga y suciedad que con los triples, su uso es muy recomendable. Y hasta aquí llega la entrada. En la siguiente hablaremos de peces y equipos más potentes, la otra vertiente del viaje.

sábado, 1 de marzo de 2014

Spinning con paseantes en invierno

Como ya sabéis los asiduos al blog y los amigos que me conocéis personalmente, los paseantes, o mejor dicho, la pesca en superficie es la que me gusta más, la que dedico más horas, y tal vez, la que mejores resultados me ha dado durante los últimos 8 años. Me gusta tanto esta pesca, que incluso en invierno la practico, a pesar de los tópicos y las creencias de muchos pescadores de spinning, que aún mantienen que se trata de una pesca para épocas del año más calurosas. En parte, es normal que sigan pensando eso, pues en invierno, al bajar las temperaturas, disminuye la actividad de muchas especies marinas depredadoras, y su ritmo biológico se ralentiza. De ahí que cueste más hacerles subir arriba y atacar un señuelo de superficie, pero, siempre hay un pero, si la orografía del pesquero es la adecuada y en sus dominios se hayan depredadores, les aseguro que no tardarán en dar señales de vida, y probablemente, incluso ataquen el artificial, produciéndose la tan deseada picada.

Mi último invierno en Barcelona el mar me regaló esta preciosa anjova, para seguir con la tradición 
de las capturas invernales en superficie.
Cuando vivía en Cataluña, cada invierno mojaba mis paseantes y demás cacharros de superficie, y cada año repetía procedimientos y costumbres porqué los resultados se dejaban ver. Las especies más típicas en el invierno catalán topwater son las lubinas, seguidas de las anjovas, la otra especie que también podía entrar en pleno invierno, aunque con mucha menos frecuencia que las labrax. Sin embargo, y por suerte, aquí en la isla la cosa cambia. El abanico de especies que se muestran activas y que son capturables con señuelos de superficie es mayor que en latitudes catalanas. Ese punto de más en la actividad de los peces le proporciona mucha más versatilidad a los paseantes que en otros puntos de nuestras costas, donde lo más probable es que nos entre una lubina y en sitios concretos alguna anjova. Pero, ¿y aquí? ¿que más puede entrar en superficie a parte de lubinas y anjovas, teniendo en cuenta que estas dos especies son poco abundantes en la isla? Sinceramente, creo que no existe una respuesta única y certera a esta pregunta. El hecho de que abunden otras especies como palometones, sargos, serviolas y espetones, y que las poblaciones de anjova y lubina sean bastante localizadas y menos abundantes, confieren a la pesca topwater insular un factor sorpresa que me devuelve a mis inicios en el spinning. Esa esencia de misterio e incertidumbre, el no saber qué va a entrar, algo similar a lo que se siente cuando pescas en un spot nuevo o estás de viaje.

La lubina es un pez de agua fría que lógicamente también se muestra activo en superficie durante los meses de invierno.
En la pesca, como en la vida misma, la monotonía aburre, y para un amante del spinning topwater, resulta aburrido pescar siempre las mismas especies. Tal vez por este motivo cada vez me gustan más las islas y me siento más afortunado de haber hecho este cambio, hablando en términos de pesca. No es lo mismo ir a pescar y saber casi seguro los peces que encontrarás, que ir a pescar y llevarte una sorpresa en casi cada salida...sin duda, la segunda opción es más emocionante!! Y así estamos, disfrutando de cada salida, ya sea por los maravillosos paisajes, por la variedad de especies o por el tan codiciado factor sorpresa que rompe con la monotonía y que hace más llevaderas nuestras vidas. Pero a mi, que no me quiten mis paseantes...

sábado, 15 de febrero de 2014

Lubinas a weightless, spinning "finesse"

Lubina capturada a spinning con vinilo sin plomar.
Normalmente se asocia la pesca de la lubina a mares espumosas, revueltas y agitadas, y es cierto que esas circunstancias propician uno de los buenos momentos para pescar este maravilloso pez con minnows y vinilos plomados, pero ello no significa que no se puedan capturar en contextos totalmente opuestos, pesqueros de aguas tranquilas y sin nada de oleaje. Mucha gente se preguntará cómo. A parte de discreción y conocimiento de la ubicación de las lubinas, es preciso recurrir a otros señuelos y técnicas más discretos, a montajes finos y que pasen desapercibidos. Mi preferido, es el montaje de un vinilo con anzuelo del tipo Texas sin lastrar la linea, lo que en el argot del spinning se conoce como montaje weightless (en inglés: carente de peso), aunque los pescadores también se refieren a este montaje como el de vinilo sin plomar o el de vinilo a Texas, debido al anzuelo que se utiliza.

¿Black-bass? No, lubina a weightless.

Si hablamos de pesca a spinning, lubinas y vinilos forman una combinación perfecta.

Este tipo de pesca requiere cierta técnica, pues se necesita bastante precisión en los lances para que el vinilo caiga en el lugar adecuado y se pasee por la zona de ataque, la famosa strike zone. El tema del movimiento y la recogida encuentro que es bastante relativo, ya que estas variables se deben adaptar al grado de actividad de las lubinas. Se trata de un spinning muy ligero, finesse, y en bastantes ocasiones se pesca a pez visto, por lo que el espectáculo y la diversión están asegurados.

Tal como se observa en todas las imágenes, con este montaje las clavadas siempre son limpias y firmes en la comisura.

En cuanto a equipo, aunque también he utilizado equipos de rockfishing para esta técnica, me siento más cómodo con una vara de spinning, con una potencia de lance de unos 3-15 gr o 7-21 gr, más que suficiente para lanzar y mover vinilos ligeros, que sea dura pero parabólica, con acción de punta a ser posible. En cuanto el sedal, considero indispensable el trenzado para asegurar bien las clavadas y mover bien los vinilos, pero también considero importante afinar el diámetro de la línea para presentar el artificial con naturalidad, tanto el trenzado madre, como el bajo de línea.

Lubina capturada literalmente por encima de un cabo de amarre del yate que se ve detrás.
Como se puede apreciar, la pesca a weightless es sencilla en cuanto al montaje, pero en cuanto a ejecución requiere cierta especialización y adaptación a las circunstancias externas, para lograr que la técnica cobre efectividad. El caso es que si logramos sacarle partido, es indispensable tener sentido común con el destino de nuestras lubinas capturadas, y recomiendo devolver la gran mayoría de ejemplares debido al estado crítico de las poblaciones de lubina, en especial en Baleares, donde han pasado de ser una captura abundante a una reliquia del pasado. No por tener un buen día de pesca hay que "aprovechar" y llevarnos todas las lubinas. Se trata de una especie que tarda muchos años en crecer y otros pocos años en alcanzar la madurez sexual, y si no cuidamos la especie entre todos, nadie lo hará....recordad, con la reina, más que nunca, captura y suelta!!


jueves, 6 de febrero de 2014

Corballo a rockfishing, una captura inusual

Corballo, Sciaena umbra, capturado a rockfishing con un pequeño vinilo.
El nuevo año empezó dejando tras de sí nuevas aventuras en nuevos escenarios y con nuevos protagonistas. De hecho, algunos de estos protagonistas que eran de esperar han ido apareciendo y se han dejado pescar y fotografiar a lo largo del pasado 2013. Pero un adicto al spinning en todas sus expresiones y facetas nunca se imagina pegar según qué especies desde costa, bien sea por su escasez, por la dificultad de hacerles atacar un señuelo, o bien por las pocas ocasiones que realmente las tenemos a tiro de caña y podemos "acceder" a ellas.



Entre esas especies está el corballo o corva, Sciaena umbra, uno de los representantes de la famila de los esciénidos (Sciaenidae) presente en nuestras costas, junto la corvina y el verrugato. Desgraciadamente como ha ocurrido con otras tantas especies, las poblaciones de esciénidos han menguado alarmantemente en el litoral del Mediterráneo. Hace años abundaban corvinas y verrugatos en las costas catalanas, y a pesar de que Mallorca ya no es lo que era, su presencia en la isla es más notoria y tarde o temprano esperaba capturar alguno con señuelo. Sin embargo, fue su primo el corballo el primero de la familia que he tenido oportunidad de capturar. Para nada me lo esperaba. Lo veía como un pez que pescaría ves a saber cuando, como y donde, algo remoto.


Los había pescado de niño con cebo, a surfcasting y a fondo embarcado, modalidades en las que es una captura más habitual, y el reto de pescar uno con señuelo me parecía excitante. No sólo tuve la suerte de lograr el reto, sinó que además me pilló con el equipo de rockfishing buscando gobios y escórporas, en menos de medio metro de profundidad y a menos de cinco minutos de casa. Como es de suponer, guardo un recuerdo imborrable de esta captura por toda la historia que la rodea y la finura del equipo que empleaba aquella noche. El montaje que llevaba era el clásico jig-head conjuntado con un pequeño shad, movido cerca del fondo a pequeños tirones o jerks. La picada del animal fue muy brusca, parecía un enroque, y tras verse clavado huyó fuera de su cueva (suertudo yo) lo que me permitió trabajarlo en "aguas libres". Su figura alargada, algo rechoncha y plateada, me sugirió en primera instancia que se trataba de una lubina, pero tras el primer cabezazo en superficie, la sorpresa y la ilusión iluminaron mis ojos. No podía creerlo.


Lo puse en seco con la ayuda de mi amigo Marcos, que me hizo las fotos que ilustran la entrada, y a pesar de su poca experiencia con las cámaras reflex, como podéis ver, se le dio bastante bien inmortalizando la captura y su posterior devolución al agua. Aquel pez no sólo nos alegró la noche, será imposible borrar el gran recuerdo que nos dejó. Se trata de una de las sorpresas que el mar nos regala de tanto en tanto, de forma poco inesperada pero muy gratificante, ese factor sorpresa que tanto nos llena en esta vida...¿Qué nos regalará este año?