Blog especializado en spinning, captura & suelta y fotografía de pesca.

miércoles, 22 de febrero de 2017

No todo fue topwater en 2015.

Como ya adelanté en la anterior entrada, retomamos el blog con nuevas energías. Con esta entrada acabaré de resumir lo que dejó tras de sí el pasado 2015 para proseguir con el más reciente 2016, que también ha dejado mucho de qué hablar en materia de spinning. Aunque la pesca en superficie me vuelve loco y es mi técnica favorita, las aguas caprichosas de Baleares no siempre permiten desarrollar esta técnica y hay que recurrir a otros "estilos". Si algo caracterizó ese pasado 2015 fue la reintroducción de los minnows en mi caja de señuelos. Cuando vivía en la península los minnows eran algunos de los señuelos más recurrentes para el spinning invernal, junto los vinilos, pero desde entonces los tenía algo olvidados. El caso es que en Mallorca me he visto "obligado" a recurrir a ellos no sólo en invierno y poco a poco los resultados se han dejado ver.

Normalmente estos peces se pescan con jigs pero para un enfermo del spinning superficial resulta difícil no intentarlo a topwater.

Sargos, lubinas, los omnipresentes palometones y espetones o las atrevidas serviolas juveniles fueron algunas de las capturas que se sucedieron pescando con minnows. Pero sin duda, hubieron dos encontronazos con dos especies menos propensas a capturarse con este tipo de señuelos que me dejaron marcado y que definirían mi forma de proceder en la siguiente temporada 2016. Tuve la mala fortuna de perder ambos peces en el combate, uno, un dentón que entró al Mommotti 180 y que simplemente se desclavó cuando ya estaba a mis pies. Y el otro, se trata de toda una rareza que hubiera sido además toda una proeza capturar desde costa, dada la especie y su tamaño: se trataba probablemente de un mero blanco, Epinephelus aeneus, que entró al Buginu 115. La claridad de las aguas isleñas me permitió diferenciar sus características bandas verticales más oscuras sobre un tono marrón claro. La otra opción es que hubiese sido un falso abadejo, pero casi seguramente se trataba del primer caso. El animal fue clavado a unos 15 metros de la línea costera, que no de profundidad, con lo cual, en lugar de huir hacia aguas profundas, vino hacia la misma orilla escondiéndose a mis pies bajo una laja. Recogí a toda velocidad con el Biomaster(un carrete realmente rápìdo) para recuperar la tensión en la línea que estaba totalmente destensada, dado que el mero vino hacia la orilla como un rayo, pero cuando por fin pude recuperar tensión ya estaba encovado y petó al instante. Aquel encuentro sería el inicio de una nueva relación con los minnows que de momento aún dura hasta día de hoy.

Precioso sargo que entró al Mommotti 115, en la misma laja que veis en la foto, en menos de un palmo de agua.

Dejando de lado los minnows, de los que seguiré hablando en la entrada referida a 2016, los vinilos fueron los otros protagonistas del spinning balear. A parte de las especies típicas que venimos capturando cada temporada en la isla, se sumaron algunas especies nuevas a la lista personal, como fue el caso de un precioso pez golondrina, Dactylopterus volitans. Un pez que sin duda se merece una entrada propia para más adelante. No obstante, cada vez utilizo menos estos señuelos y los jigs, ya que sin duda alguna son el tipo de señuelos que más fácil se pierden en el fondo, y suficiente jodemos ya el mar como para ir dejando plomo y plástico en sus profundidades a sabiendas que se podría haber evitado con el simple hecho de emplear otro tipo de muestras.

Pez golondrina, Dactylopterus volitans.

Bonito mero, capturado a vinilo con el equipo de rockfishing. 

Ya para cerrar esta entrada y acabar de resumir el año 2015, no me puedo olvidar de mencionar que también fue el año de mis inicios a mosca y de mis primeras capturas en esta disciplina. Nunca antes había practicado la pesca a mosca y a falta de aguas y especies continentales donde practicar, la verdad es que puedo afirmar que empezar con la pesca  a mosca directamente en el mar no es nada sencillo. Sin duda es un nuevo mundo para mi e intuyo que acabaré dedicandome a esta modalidad ya que las sensaciones que proporciona son únicas y aun me quedan sinfín de nuevos retos que he logrado a spinning, pero aún no a mosca.

Mi primer pez a mosca, un espetón capturado con streamer.

Y bien, esto es parte de lo que nos dejó 2015 en lo referente a salidas personales. Nuevas especies, nuevas modalidades y mi primer encuentro con un atún rojo desde costa, que desafortunadamente no pudo salir al pegarlo con un equipo medio de spinning. Cuando acabó ese año ni me podía imaginar lo que me depararía 2016, sin duda, uno de los mejores años de pesca a spinning que he podido vivir. En breve sacaré a la luz nuevas entradas relatando lo acontecido. Uno no siempre está inspirado para escribir fluidamente, y para hacerlo mal o por compromiso, mejor esperar a esa inspiración. Echaba de menos este espacio donde puedo expresar mis opiniones y compartir mis experiencias con quien le interese, sin esa necesidad de ser políticamente correcto. Este es mi espacio, mi blog, y desde él seguiré expresando la realidad de la pesca tal como la vivo. Gracias por seguir el blog y disculpad la larga ausencia. 

viernes, 17 de febrero de 2017

2015, otra temporada topwater...



Hace tiempo que no publico nada de nuestras salidas particulares, así que vamos a ello. Empezaré haciendo un resumen sobre la técnica que más horas dedicamos durante la temporada "cálida" de 2015, es decir, el spinning de superficie. Echando una mirada a esa temporada, el spinning topwater nos dejó buenos recuerdos, jornadas con buenos peces, otras con peces pequeños, variedad de especies y cómo no, también bolos y peces desclavados que se quedaron sin foto, algunos realmente de mención.


A diferencia de otras temporadas en las que utilizábamos señuelos de diferentes marcas para este cometido, desde 2014 hemos utilizado casi exclusivamente señuelos de Seaspin, salvo contadas excepciones en las que hemos utilizado algún señuelo de otra casa. Tras tres temporadas pescando con ellos puedo decir que no he notado diferencia respecto a hacerlo con señuelos de calidad "de toda la vida". Sinceramente, creo que hoy en día cualquier señuelo de superficie más o menos decente pesca, sea de la casa que sea, solo que a veces, en situaciones concretas, con peces resabiados o en lugares con una fuerte presión de pesca, un modelo u otro marca la diferencia y lo hace sobresalir de los demás. En esos casos hablamos de un señuelo "killer" o muy bueno, para que nos entendamos, y para ser sinceros, en mi caja de muestras hay varios modelos de Seaspin que han pasado a formar parte de ese exclusivo club de los señuelos "pata negra". 




Entre estos modelos que han marcado diferencias, incluso usando al mismo tiempo señuelos clásicos, yo destacaría sin duda el Pro Q y el Mini-Ketc ( junto su homólogo de más peso, el Ketc). Un amante del spinning de superficie no puede dejar de probar al menos una vez estos artificiales. Tienen las cualidades básicas para que un señuelo de superficie "chute", son lanzadores, agarran agua, admiten varias acciones y lo más importante, pescan. Con estos señuelos hemos capturado desde costa algunas de las especies más codiciadas por el pescador de spinning: serviola, palometón, anjova, llampuga y espetón, además de otras sorpresas y especies con menos glamour. La conclusión está clara: las cualidades de un señuelo son las que lo hacen destacar de otros, no su nombre ni su marca. Por ese motivo me gusta pescar con señuelos que funcionen y punto, sin importarme su marca. Aunque en este caso me siento afortunado ya que se dan los dos factores: son señuelos pescadores y además de la marca que represento, más no se puede pedir...Hasta la próxima, retomando mi actividad en el blog, acabaremos de resumir las temporadas pasadas en las siguientes entradas.