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viernes, 30 de julio de 2010

Spinning en Andorra, truchas y salvelinos

La semana pasada pasé unos días en el Principado, donde me reuní con mi gran amigo Raul, donde recibí un trato increíble, con una gran persona encargada de hacerme de guía en pesca y excursiones. Un gran anfitrión, de esos que te hace sentir como en casa (incluso mejor), tal y como ya han demostrado los amigos de la Redonda en mis visitas insulares. Sin embargo, en esta ocasión dejaría los equipos heavies de jigging para dedicarme al spinning más ultra-light.


Pescando en un palmo de agua.

La primera salida la dedicamos a remontar un río de alta montaña, situado en un profundo cañon, que impedía caminar por las orillas, ya que éstas no existían. De modo que el wadder era indispensable. La técnica consistía en colocar la cucharilla en las pequeñas pozas que se formaban en cada remonte, al amparo de la espuma, como si de lubinas se tratase. Estamos hablando de mini-pozas, de no más de uno o dos metros de profundidad, y de lances muy precisos debido a la espesa vegetación ribereña que imposibilitaba movimientos amplios.


Les puedo asegurar que el ataque de una trucha del país a medio metro de ti, y en treinta o veinte centímetros de agua, es una gran sensación. El equipo en cuestión estaba formado por una caña Kali Ergospin con cw de 2 a 8 gramos y 1'5 metros de longitud, conjuntada con un pequeñísimo Okuma en formato 500 repleto de monofilamento del 0'14, de poco más de 2 kgs de resistencia. Imaginen las sensaciones que se experimentan con este tipo de tackle tan liviano: ¡¡las truchas de medio kilo parecen pesar el triple!!



2500 metros sobre el nivel del mar.

El segundo escenario que visité no era del agrado de mi guía particular, puesto que Raul prefiere pescar en ríos salvajes y apartados, y detesta la masificación de los lagos, donde la mayoría de pescadores locales se llevan todas las truchas y salvelinos, capturados con gusano, para mas inri. Eso sí, el entorno posee una belleza incomparable, propia de todo paisaje de alta montaña.


En esta ocasión utilizamos los clásicos Countdown de Rapala y un pequeño minnow de Hart, que nos brindaron varias capturas. Se trataba de truchas y salvelinos, o salmons de font, parientes del salmón que atacan desde abajo con increíble furia y que dejan a uno maravillado con su preciosa librea. Las impresiones que me llevé tanto en los lagos como en el río fueron muy positivas, no duden que repetiré. Nunca olvidaré mi primera experiencia con las truchas y los salvelinos. Quiero agradecer de nuevo al grande de Raul todas sus indicaciones fruto de sus amplios conocimientos sobre la pesca en alta montaña, ya que sin él, ni lo hubiera pasado tan bien, ni hubiera disfrutado de esos rincones tan salvajes y agrestes. Gràcies amic meu, ets molt gran..."zeta-clan minor" forever!!!!