jueves, 6 de febrero de 2014

Corballo a rockfishing, una captura inusual

Corballo, Sciaena umbra, capturado a rockfishing con un pequeño vinilo.
El nuevo año empezó dejando tras de sí nuevas aventuras en nuevos escenarios y con nuevos protagonistas. De hecho, algunos de estos protagonistas que eran de esperar han ido apareciendo y se han dejado pescar y fotografiar a lo largo del pasado 2013. Pero un adicto al spinning en todas sus expresiones y facetas nunca se imagina pegar según qué especies desde costa, bien sea por su escasez, por la dificultad de hacerles atacar un señuelo, o bien por las pocas ocasiones que realmente las tenemos a tiro de caña y podemos "acceder" a ellas.



Entre esas especies está el corballo o corva, Sciaena umbra, uno de los representantes de la famila de los esciénidos (Sciaenidae) presente en nuestras costas, junto la corvina y el verrugato. Desgraciadamente como ha ocurrido con otras tantas especies, las poblaciones de esciénidos han menguado alarmantemente en el litoral del Mediterráneo. Hace años abundaban corvinas y verrugatos en las costas catalanas, y a pesar de que Mallorca ya no es lo que era, su presencia en la isla es más notoria y tarde o temprano esperaba capturar alguno con señuelo. Sin embargo, fue su primo el corballo el primero de la familia que he tenido oportunidad de capturar. Para nada me lo esperaba. Lo veía como un pez que pescaría ves a saber cuando, como y donde, algo remoto.


Los había pescado de niño con cebo, a surfcasting y a fondo embarcado, modalidades en las que es una captura más habitual, y el reto de pescar uno con señuelo me parecía excitante. No sólo tuve la suerte de lograr el reto, sinó que además me pilló con el equipo de rockfishing buscando gobios y escórporas, en menos de medio metro de profundidad y a menos de cinco minutos de casa. Como es de suponer, guardo un recuerdo imborrable de esta captura por toda la historia que la rodea y la finura del equipo que empleaba aquella noche. El montaje que llevaba era el clásico jig-head conjuntado con un pequeño shad, movido cerca del fondo a pequeños tirones o jerks. La picada del animal fue muy brusca, parecía un enroque, y tras verse clavado huyó fuera de su cueva (suertudo yo) lo que me permitió trabajarlo en "aguas libres". Su figura alargada, algo rechoncha y plateada, me sugirió en primera instancia que se trataba de una lubina, pero tras el primer cabezazo en superficie, la sorpresa y la ilusión iluminaron mis ojos. No podía creerlo.


Lo puse en seco con la ayuda de mi amigo Marcos, que me hizo las fotos que ilustran la entrada, y a pesar de su poca experiencia con las cámaras reflex, como podéis ver, se le dio bastante bien inmortalizando la captura y su posterior devolución al agua. Aquel pez no sólo nos alegró la noche, será imposible borrar el gran recuerdo que nos dejó. Se trata de una de las sorpresas que el mar nos regala de tanto en tanto, de forma poco inesperada pero muy gratificante, ese factor sorpresa que tanto nos llena en esta vida...¿Qué nos regalará este año?

5 comentarios:

Saul Herrera Poley dijo...

Las sorpresas isleñas, una de tantas muchas otras que te esperan crack! Bonita entrada!

Toni Martínez dijo...

Sinceramente Cristian, solo por la suelta de tan bello pez, te mereces un año espectacular en capturas. Preciosas fotos. En la zona de l'Ametlla y L'Ampolla hace años abundaban y a surfcasting he sacado varios, pero por un motivo o por otro, apenas se ve ya alguno. Un saludo!!

Cristian Rodriguez dijo...

Saul, gracias por el comentario bro, me alegra que te mole la entrada! Son estas sorpresas isleñas las que cada día hacen que me guste mas la isla.

Toni, muchísimas gracias! que los astros te oigan!! Lástima que queden menos de estos peces, una verdadera pena. Un saludo!

Nicola Zingarelli dijo...

Envidia cochina... Ese si que es un bicho que me gustaría :-)

Cristian Rodriguez dijo...

Nicola, lo mismo puedo decir de muchos peces que has pescado tu! muchas gracias por el comentario! Un saludo!