Blog especializado en spinning, captura & suelta y fotografía de pesca.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Light shore jigging: Pelágicos desde costa

La llampuga, Coryphaena hippurus, es uno de los peces más bonitos y combativos que podemos pescar a spinning.

Un año más, otoño nos ha deparado jornadas de pesca muy entretenidas tras peces pelágicos migratorios como la lampuga, la serviola y la bacoreta. La pesca desde costa de estas especies tiene el encanto de localizar puntos del litoral con cierta profundidad, lugares de difícil acceso pero de gran belleza para la vista. Los madrugones han sido de infarto. Para estar en los pesqueros antes del amanecer teníamos que ir con suficiente antelación pues los trayectos en coche, las caminatas y las sesiones de semi escalada implicaban perder por lo menos una hora.



He echado de menos pescar desde embarcación, aquí en la isla sería de gran utilidad para acceder a estos puntos de aguas profundas y caídas vertiginosas. Sin duda, se hace más difícil pescar pelágicos desde costa ya que son peces que se mueven mucho y cambian rápidamente de lugar de pasto. La ventaja de una embarcación a la hora de cambiar de lugar o seguir los averíos marca la diferencia. Por suerte, hemos aprovechado esos momentos que los depredadores estaban a tiro de caña.



Pesca en superficie y jig-casting

Las capturas más abundantes han sido juveniles de serviola, también denominados "verderoles", seguidas de las llampugas. Es fascinante el aumento de peso y tamaño de estos peces de una semana para otra, su crecimiento en estas etapas es muy acelerado y lógicamente, es de agradecer ya que a mediados de otoño, ofrecen un buen combate y son muy fotogénicos. Hemos usado jigs, paseantes flotantes y hundidos, así como pequeños poppers y algún minnow. Por norma, estas especies suelen ser agresivas, y tarde o temprano acaban entrando si llegas con el lance hasta sus dominios. No obstante, conforme pasan semanas de presión por parte de los pescadores de curricán, que atosigan especialmente llampugas y serviolillas, se va haciendo cada vez más difícil hacerlas picar. De ahí el repertorio de señuelos utilizados. Cada jornada entraban a algo distinto y se mostraban realmente selectivos, obligándonos a adaptar señuelos y afinar equipos hasta usar bajos del 0'21 y del 0'25.

Juvenil de serviola, Seriola dumerilii, el famoso "verderol "de Baleares.


No entiendo la tendencia de muchos isleños de usar equipos potentes para pescar estos peces ya que se pierde mucho encanto y deportividad. Con los equipos ligeros basta para poner en tierra firme una buena llampuga, y además nos permite disfrutar al máximo de sus saltos y su potencia, sin olvidar las servioletas, siempre empeñadas en buscar fondo para intentar partir el bajo, ni qué decir sobre la velocidad de los pequeños túnidos...Tampoco entiendo la norma que hay en la isla de llevárselo todo, la gente no suele soltar, pero desde este rincón de la red invitamos a reflexionar con el ejemplo. Todas las capturas las hemos devuelto, y tan sólo hemos retratado algunas a modo de testimonio, la gran mayoría se fueron al agua sin ser fotografiadas. Merece la pena devolver estas capturas otoñales que son ni más ni menos que ejemplares juveniles de grandes depredadores. Luego la gente se queja porqué "no hay más grandes"...

 

viernes, 20 de septiembre de 2013

Ventajas y limitaciones del rockfishing

Un abanico de posibilidades


Los equipos de rockfishing nos permiten practicar el spinning más ligero y disfrutarlo.

Si algo me encanta del rockfishing es la ventaja que nos ofrece para pescar con cebo artificial peces que no suelen entrar a señuelos, especies propias de la pesca con cebo natural y, en concreto, peces de roca o de fondo. La irregularidad de nuestras costas ofrece diversos hábitats naturales y artificiales que acogen a multitud de especies bentónicas y hepibénticas, algunas de las cuales, como decía, son más típicas del surf-casting o del volantín. Pescarlas con señuelo artificial requiere una adaptación total del equipo y las técnicas, y entraña cierta dificultad. Las capturas del rockfishing suelen ser modestas, pero recompensan, y mucho. La finura del tackle, necesaria para mover correctamente modestos artificiales, se encuentra en igualdad de condiciones respecto el tamaño medio de las capturas. Si se tiene suerte y nos cruzamos con un buen pez, la recompensa es aún mayor, incluso se puede llegar a pasar mal si el pez está entrado en carnes de verdad.

Si hay una modalidad "salva bolos", esa es el rockfishing.

La cantidad de especies depredadoras-omnívoras menores, contrasta con la poca cantidad de depredadores mayores, mucho más perseguidos y escasos. Por lo tanto, si algo tiene de bueno el rockfishing es que rara vez haces bolo porqué un jurelillo o un serrano te puede entrar en cualquier lance, y si el lugar da más de sí, espáridos, lábridos y otros serránidos nos alegrarán la jornada. Es una modalidad salva-bolo. Eso, también está bien. Y como se pesca muy fino, las sensaciones también son cosa fina, nunca mejor dicho. Pero ya me conocéis, para unos gruñón, para otros crítico. Prefiero la segunda opción. Y como buen crítico no todo van a ser halagos. Cualquier modalidad y técnica tiene sus pros y sus contras, es una realidad como un templo, y el rockfishing no iba a ser menos.

Los equipos de rockfishing son sinónimo de diversión a tope y ofrecen ventajas, pero no están exentos de limitaciones.

No todo el monte es orégano

Partiendo de la base que el equipo de rockfishing es muy ligero, la primera limitación la tenemos en el lance. Por muy buen lanzadores que seamos y por muy buen material que llevemos, según las leyes de la física, siempre llegará más lejos un objeto con mayor peso. Con un equipo ultra-light tenemos limitado nuestro radio de acción, y eso ya es un pero que ponerle al asunto. En un pesquero algo profundo quizás no tenga tanta importancia el lance ya que se puede optar por la pesca vertical o semi vertical, pero en zonas someras no tiene mucho sentido dejar hundir el señuelo a tus pies, en dos palmos de agua; se necesita lanzar y ejecutar un recorrido del señuelo más horizontal, previo lanzamiento obligado. Otro inconveniente puede ser por ejemplo, que fortuitamente nos entre un pez que no esperábamos, más grande. En algunos casos no podremos hacer nada para evitar una buena petada por roce con algún elemento del fondo, y si no se da este caso, si no queremos acabar petando, el combate se alargará, presentando posibles complicaciones en la reanimación del pez en el momento de soltarlo. Aún así, algún milagro que otro también se puede dar.

Si pescamos a rockfishing y el viento nos impide lanzar, no queda más remedio que optar por la pesca vertical, pero, ¿y si también hay fuerte corriente?

El otro hándicap de pescar con líneas tan finas y muestras tan ligeras es la coordinación con la climatología. En el mundo de hoy, que corre tan rápido y nos deja cada vez menos tiempo para pescar, a veces cuesta pillar un día que no caiga el diluvio universal o que no sople un viento virulento. Maldito Murphy...Que se pillan buenos días con buenas condiciones, sí, pero por desgracia el viento suele tocar las narices otros tantos días del año. Si estamos a sotavento, pase, pero de cara o lateralmente, te fastidia el lance y la corriente superficial dificulta la profundización del señuelo. Si añadimos también la mar de fondo o las corrientes que se originan cerca del fondo, es obvio que necesitaremos señuelos más grandes y pesados que "agarren" bien el agua. Pero para usar según qué señuelos y en según qué condiciones ya no nos sirve un equipo de rockfishing, sinó uno de spinning, fin de la historia. Hasta aquí llega la entrada para dejar claro que sí, el rockfishing es muy entretenido y salva bolos, pero no siempre se puede llevar a cabo porqué tiene sus limitaciones. Y ante esas limitaciones siempre tenemos la opción de cambiar de estrategia y de equipos, para emplear el que mejor se adapte a las circunstancias.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Espetones a spinning: minnows y stickbaits


Ya se acerca el final de mi primer verano como residente en la isla, y tras de sí regaló capturas en diversos escenarios. Capturas que me servirán para seguir investigando y adquirir conocimientos sobre "Sa Roqueta", sus costas y sus habitantes marinos. Esta investigación la he dividido en dos apartados. Por una parte, identificación de zonas poco profundas. Y por otra, de las costas agrestes profundas, batidas por fuertes corrientes y oleaje, zonas de acantilado donde se hace indispensable el spinning convencional medio, tirando a heavy, y donde los equipos ultra ligeros sólo nos sirven en condiciones concretas de bonanza o en zonas situadas a sotavento.


En este escenario, el claro protagonista, omnipresente en todos los rincones de la isla, es sin duda el espetón. En verano, los espetones son localizables con cierta facilidad durante la noche así como en las primeras y últimas horas del día. Durante el día también hemos capturado, pero con el movimiento de lanchas, kite-surfers, motos de agua, gente bañándose y turismo variado, esta labor se complica, en especial si pescamos desde costa, y es más recomendable dedicarse al rockfishing o al spinning de superficie. Con la llegada del frío es otra historia, ante la ausencia de movimiento de bañistas y embarcaciones es más habitual pescarlos a cualquier hora del día pero las mejores horas siguen siendo los periodos de penumbra.





En cuanto a su pesca, para mi muy poco técnica, sólo basta con utilizar long minnows y paseantes hundidos a escasa velocidad, activados mediante jerking marcado, dejando pausas. Para esta pesca suelo decantarme por los stickbaits con acción slow sinking (o sea, de hundimiento lento) o en el caso de los minnows, los modelos suspending (suspendidos) y también slow sinking, aunque los modelos flotantes también van de fábula.


Como es de costumbre entre nuestras prácticas habituales, todos los espetones fueron devueltos al agua, la mayoría si quiera sin recibir fotografías, ya que el espetón es un pez de mucosa muy delicada y de bastante fragilidad una vez puesto en seco. Es una especie que se tiene que tener el menor tiempo posible fuera del agua para devolverla rápidamente, no tiene la resistencia de otros peces, y de nosotros depende cuidarla y tratarla con el respeto que se merece, no olvidemos que es uno de los depredadores más representativos de nuestras costas....En breve, más informes desde Baleares.

Suelta de un espetón, Sphyraena sphyraena, capturado a spinning ultra ligero, con un paseante.

jueves, 18 de julio de 2013

¿Rockfishing o spinning ultra light?

Espáridos con hard-baits


Tal y como prometí en la anterior entrada, la siguiente trataría sobre hard-baits, y he aquí mis primeras impresiones en la isla. Los señuelos rígidos han sido muy efectivos con espáridos carismáticos como el sargo y la dorada, pero también les han entrado otras especies "gusaneras". Básicamente hemos empleado pequeños minnows como el Hardcore de Duel, el ancestral Countdown de Rapala o el Pins Minnow de Yo-Zuri y algún paseante hundido como el Water Monitor y el Seira Minnow, ambos de Jackall Bros.

Cómo no, el sargo no podía faltar en la fiesta.

Muchas picadas las hemos tenido a la caída, con el pick-up cerrado, y de esta forma, cuando se pesca tan fino, las clavadas son de infarto, y más si llevas el freno duro. De todos modos, también hemos tenido picadas recogiendo lentamente con un twitching muy nervioso. Como de costumbre, devolvimos todas las capturas a su medio. El equipo que uso para esta pesca es el mismo que empleo para rastrear fondos con vinilos, un equipo específico de rockfishing ultra light configurado por una caña Daiwa Infeet de acción 1-7 que me permite castigarla y lanzar pequeños paseantes de hasta 12 gramos, con un Shimano Biomaster 1000 y trenzado de 3 libras.


Como veis, este tipo de pesca, a pesar de ser destinada para pescar "breams"(sargos y otros espáridos) se centra más en el lanza-recoge propio del spinning. ¿Estamos hablando entonces de spinning ultra ligero o bien de rockfishing ultra ligero? A efectos del material utilizado y las especies parece evidente que se trata de rockfishing, ¿pero donde está la línea que delimita el spinning ultra ligero del rockfishing? Llegamos al dilema de siempre. Si algo tengo claro es que no es lo mismo buscar bentónicos casi a pique, con verticalidad, moviendo o jerkeando lentamente muestras blandas, que ir a por espáridos, más amantes de jerks más marcados y bruscos, y más propensos a la persecución en ataque, ya sea ante el estímulo de una recogida o bien ante el estímulo de un señuelo a la caída. Luego, que cada uno lo llame como le de la gana.

La dorada, un excelente adversario que merece el indulto.

Esta salpa entró a la caída con bastante agresividad; vino embocada del triple de la cola.

Para terminar la entrada, confirmo la ya esperada presencia masiva de espetones en casi cualquier rincón de la isla, muchos de buen tamaño medio. De la misma forma, mis sospechas sobre la relativa abundancia de palometones respecto las poblaciones de lubina y anjova también se han confirmado, siendo habitual la captura de ejemplares aislados con paseantes en casi cualquier punto "idóneo" que tenga "buena pinta" para estos peces. En breve hablaremos de espetones, acantilados, shore-jigging y pesca en superficie. No sólo de rock vive el hombre, el spinning sigue siendo efectivo donde es de esperar que lo sea.

domingo, 7 de julio de 2013

Rockfishing en Mallorca

Aguas claras y poco profundas...rockfishing al canto!!



Más de la mitad de la costa mallorquina es profunda y sometida a fuertes corrientes que hacen más viable el spinning, pero la otra mitad de costa es poco profunda, con zonas bastante someras y a refugio del viento y el mar, lo que permite pescar a rockfishing con señuelos ultra ligeros e intentar la captura de muchas especies distintas, algunas de ellas muy combativas con un equipo muy liviano. Para estas labores hemos utilizado señuelos rígidos(hard-baits) y señuelos blandos(soft-baits), pero esta entrada está dedicada exclusivamente a los peces capturados con estos últimos. En las siguientes hablaré de las experiencias que hemos tenido pescando espáridos y otras especies con paseantes y minnows.

Ismael con una excelentísima porcus, capturada en un metro de agua con una imitación de cangrejo.


Vinilos: polivalencia y efectividad

Un precioso tordo (Symphodus tinca) que entró bien decidido al Easy Shiner.

Los señuelos blandos han sido los más socorridos en la labor de rastrear e inspeccionar grietas y cuevas, habiendo usado desde imitaciones de crustáceos, pasando por grubs, slugs, shads e imitaciones de lombriz. Los vinilos que más han triumfado han sido los  Easy Shiner  y Shad Impact de 3 pulgadas, ambos de la casa Keitech, seguidos por los Gulp de Berkley. Todas las capturas han sido devueltas al agua en las mejores condiciones posibles.

Las escórporas, Scorpaena porcus, abundan en fondos de piedra accidentados.

El Easy Shiner es un excelente pikie que nada tiene que envidiar al black minnow, tan de moda ahora. Su acción es muy realista y vienen bastante salados, con aroma a sepia: no hay especie de fondo que se le resista y son mucho más resistentes a los mordiscos de raspallones y otros pececillos dentudos. Como podéis comprobar en las imágenes de esta entrada, no hace falta ni ponerles assist en la cola: los peces los engullen!!

Pequeño mero, Epinephelus marginatus, que no se resistió al Easy Shiner 3".

Su amiguito el Shad Impact, es un slug de idéntica efectividad y composición, y también se puede presentar con un montaje weightless, montado sin plomar con un anzuelo Texas, muy válido así para pescar en superficie lubinas resabiadas que rechazan sonajeros. Montado con jig-head es igual de efectivo.



Las escórporas tampoco se resisten al Shad Impact 3".

Esperamos seguir aumentando el número de capturas e ir actualizando el blog en la medida de lo posible. ¡Hasta la próxima!

lunes, 3 de junio de 2013

Mallorca Island, cambiando de aguas...

Grandes expectativas

Mi segunda mayor captura con equipo de rockfishing, un precioso "espet" con línea de 3 libras.

Al final me decidí, aposté fuerte por un cambio de aires y de aguas. Ya soy residente de ses illes, y acabo de volver de allí, tras una primera toma de contacto con la isla de Mallorca. Mucho papeleo y trajín propios de una mudanza, pero para un enfermo de la pesca como yo siempre hay huecos "pescables" que son reservados para matar el mono, siempre junto la mejor compañía.

Los estrenos siempre hacen mucha ilusión, aún más cuando son con señuelo artificial: felicitats Nina!!

Pesca topwater...¡cómo no!

La orografía de la isla presenta muchos pesqueros diferentes con características muy diferentes entre sí, lo que ofrece al amante de los señuelos muchas posibilidades y opciones. Pude dedicar algunas horas al spinning conservador, en pos de pelágicos costeros como el palometón y la anjova, el más puro spinning de superficie, aplicado en la isla, con una más que buena primera impresión. En sólo dos días clavamos un par de buenas anjovas y levantamos varios palometones, muy alentador de cara a mi estancia.

Mi amigo Ismael, soltando una buena rata isleña que clavó tras tres preciosos ataques en superficie.

...y bastante rock'n roll!!

Por otra parte, el rockfishing fué la modalidad que escogimos para dedicarnos a la búsqueda específica de especies de fondo, con muy buenos resultados. Hubo tiempo para probar vinilos y hardbaits, y todos nos dieron nuestra recompensa en forma de variadas y preciosas capturas. La diversión no faltó, y ante el poco tiempo invertido en la pesca, parece ser que el pronóstico de capturas en la isla será bastante bueno, tanto con el rockfishing como con el spinning topwater.

Una preciosa herrera, la primera que capturo con señuelo.
¿Cefalópodos con paseante? Sí, esta preciosa sepia no pudo resistirse a la caída del Water Monitor en menos de dos palmos de agua.
El omnipresente sargo común, el rey del rockfishing local, no podía faltar a la cita.

De momento dejo esta selección de imágenes para que os hagais una idea de la variedad de especies que tenemos en la isla, y de lo que está por llegar. En dos semanas estaré de nuevo mojando mis señuelos en esas maravillosas y queridas aguas que son las mares baleáricas, con ganas de más especies y de probar nuevos pesqueros. La cosa promete. Dentones, bacoretas, serviolas y otros animalotes en roquedos de vértigo...y una larga lista de peces que aún no he capturado con artificial, nuevos retos y nuevas experiencias por vivir.

Preciosa escórpora de curiosa librea naranja que se tragó la gambita de vinilo que me regaló mi amigo Raul.
Una preciosa mojarra, capturada por los pelos con el assist del vinilo.

martes, 21 de mayo de 2013

Atunes en superficie...spinning extremo en Barcelona

Llegó otra primavera y con ella los atunes rojos. Una cita que esperamos año tras año desde hace ya un lustro. Atunes a spinning con paseantes, cinco palabras que recogen muchos matices y sensaciones inigualables que hacen de esta pesca algo único de experimentar. Pegar un torpedo de varias decenas de kilos a tan solo unos minutos de casa es realmente un privilegio, algo de lo que estoy muy agradecido.


Este año ha empezado bastante bien y además he tenido la suerte de romper mi anterior récord personal de spinning. Me hubiera gustado superarlo con una serviola, pero el culpable tuvo que ser otro atún. El pez en cuestión midió 130 centímetros, entró a un paseante y fué puesto en seco en algo menos de 15 minutos, con una reblandecida Kaibutsu light pleassure, un Stella 10000 FA, Power pro de 50 lbs y un bajo Asari del 0'55. Un combate limpio, con una primera carrera que dejó la bobina del Stella medio vacía en unos segundos y que me puso los pelos como escarpias.


Tras las fotos express nos quedó la duda sobre su peso exacto, aunque por experiencias anteriores le estimamos algo más de 40 kilos por grosor y longitud. Al llegar a casa revisé unas tablas elaboradas por el IEO y no íbamos desencaminados. En definitiva, un precioso animal que hizo crujir los materiales...y estuvo a punto de hacer lo mismo con mi espalda!! Hasta la próxima atunes!

miércoles, 13 de marzo de 2013

Aires andorranos...

Pasó el fin de semana, tras un fuerte sur que ha ido rolando a suroeste, y que nos ha impedido alejarnos más allá de lo que nos reguarecía el dique del este de Barcelona. Una pena, más que nada porqué nuestro gran amigo Raul estaba de visita...pero trajo consigo los aires andorranos. Vientos y más vientos. Mar brava y nada de peces. Derivas de 2 nudos...Lo demás ya se puede imaginar.

El caso es que llegó el andorrano, y trajo también consigo multitud de material, ¡mucho tackle para tan pocos lagos y ríos del principado!! Pero nuestro compañero es así, una máquina de comprar señuelos, y algunos de ellos raros, y otros tantos muy originales. Pero la mayoría funcionan como sus pata negra de marcas reconocidas. Lo mejor es que siempre nos regala tabaco y gran variedad de sus gominolas, stickbaits y peces nadadores. ¡Es tan generoso que nos trae hasta el viento! Pero no siempre es así, guardamos muchos buenos recuerdos sin viento. Y este finde, a pesar del viento, la visita andorrana ha vuelto a dejar huella con escenas irrepetibles y dialéctica autóctona, para seguir engrosando los buenos recuerdos con viento.


Como somos gente de recursos, aprovechamos la única piscina que disponíamos para pescar. Y lógicamente, tras dos salidas infructuosas en las que el mar nos obligó a volver a tierra, el rockfishing nos sacó del apuro. El caso es que no me esperaba que Raul trajese dos cajas repletas de arsenal muy válido para rock, que sin embargo, él usa para truchas y salvelinos, con una 0'5-5 y fluoro directo. Mi primera pregunta fué si también se había preparado un arsenal para rock-fishing, y me sorprendió que este tipo que apenas se conecta a internet y que apenas baja del Pirineo se hubiese puesto al día y tubiera en mente darle caña a la técnica de moda. Pero no. Fué tajante: "es lo que uso para la trucha", y así, con su tackle de spinning UL truchero se adaptó al rockfishing urbano más puro y tuvo su recompensa en forma de raspallón. Spanish bream-fishing en toda regla.

Hoy ha vuelto a la montaña, y ya estamos deseando que vuelva. En su recuerdo, he aprovechado antes que se fuera el sol, y como previa a la gesta que el Barça estaba a punto de culminar, en poco menos de media hora ya había tenido dos o tres "chupaditas" a los vinilos y al final salió otro raspallón. Va por ti Raul, vuelve pronto...y Visca el Barça!!


viernes, 1 de marzo de 2013

El rockfishing como pesca específica

El sargo común, Diplodus sargus, es uno de los máximos exponentes del rockfishing local.

Hace ya 7 años que visité Australia, y fué allí dónde me empapé por primera vez del rockfishing japonés, que los aussies habían adoptado y adaptado a sus especies de espáridos, sus breams, parientes de nuestro sargo y nuestra dorada. De ahí que rebautizaran el concepto con el nombre de bream-fishing. Primigeniamente se utilizó el nombre de rockfishing porqué era destinado exclusivamente a peces de fondo japoneses como el mebaru y especies emparentadas con nuestro cabracho. Como los australianos lo usaban para pescar breams, le pusieron bream-fishing. Quede claro que yo estuve en Cairns en el año 2006, pero los aussies ya implantaron la pesca UL con vinilos en el año 1995, ahí queda eso. En España vamos muy atrasados. Allí ya llevan casi 20 años pescando a rockfishing, su bream-fishing.

Cuando volví de Australia, probé el bream-fishing...y funcionaba igual de bien con nuestras breams. En la foto, una mojarra, Diplodus vulgaris.

El caso es que la aplicación de esta variante tanto en Japón como en Australia es totalmente específica a contextos y especies determinadas...pero, ¿aquí, es también una pesca específica? Por supuesto. 

En España, dada nuestra situación geográfica, tenemos aguas templadas, y por tanto de similares características a las aguas japonesas y las costas meridionales australianas. Compartimos incluso especies como la anjova en el caso de Australia o el jurel en Japón(aunque su Trachurus sea japonicus), y en ambos países se localizan especies de hábitos y apariencia similar a algunos de nuestros peces locales de fondo. Siguiendo la pauta aussie, tendríamos que llamar a esta técnica vaca-fishing o escorpa-fishing, o tal vez sargo-fishing, por poner ejemplos de especies que suelen entrar con esta técnica...pero ya sería rizar el rizo.

El raspallón, Diplodus annularis, es otra de las especies de sargo más frecuentes(y luchadoras) de nuestras aguas.

Se puede decir que el rockfishing en nuestras aguas también es una pesca específica...otro asunto es usar tackle de rockfishing para pescar en una pajarera de bonitos por ponerlo al límite, eso es vicio y adicción, algo con lo que muchos disfrutamos. Pero usar un tackle específico no significa que se realice una pesca específica, selectiva. Si se pesca un pez con equipo de rockfishing haciendo el curri no significa que ese pez se haya pescado a rockfishing. Eso es extrapolable al lanza-recoje. ¿Se puede pescar cualquier especie de buen tamaño con un equipo de rockfishing? Sí. Pero no significa que el procedimiento, el contexto y la especie sea propia del rockfishing.

Pescar túnidos menores con una 2-8 y un 500, sin duda es una gozada, pero no es rockfishing.

El rockfishing es una pesca específica destinada a las especies litorales de fondo, aunque en el trayecto de subida y bajada también interactuen especies nadadoras y puedan darse capturas "accidentales" de calibre. Según mi parecer es una pesca específica en todos sus sentidos, con unos montajes concretos y señuelos específicos para especies concretas, y, ojo, ceñido a unos contextos debido a sus limitaciones, contextos también específicos, salvo excepciones, pero de esas limitaciones hablaré en otra entrada.

El hábito no hace al monje, y en la pesca sucede lo mismo...una cosa es el medio(el equipo) y otra es la manera, el procedimiento (la acción de pesca en sí y su objetivo).

martes, 19 de febrero de 2013

Spinning a ciegas, pesca intuitiva.


Cuando muevo un paseante a oscuras, hay momentos que llego a dudar si lo estoy moviendo adecuadamente por eso de no verlo, por estar acostumbrado a usarlos durante el día o en lugares con iluminación artificial, a "señuelo visto". Probad a pescar con los ojos cerrados, o mejor dicho, cerrad los ojos e imaginad lo que sería pescar así. La sensación es similar. Si cerrásemos los ojos para pescar nos veríamos obligados a recurrir a nuestro instinto y agudizar el tacto (el contacto con la caña y el carrete) y el oído( localizar la situación del señuelo, dónde cae y por dónde viene). Algún crack seguramente también desarrollaría el olfato hasta dar con el rastro de las deseadas lobas, no lo duden...El hecho es que la vista lo es todo en esto de la pesca, y cuando las circunstancias nos menguan el sentido de la vista, instintivamente, el cerebro activa otros sentidos. Hé aquí la importancia de saber mover correctamente una muestra sin necesidad de contemplar sus evoluciones y su recorrido. Si reducimos nuestro dominio de los stickbaits a condiciones totalmente óptimas de visibilidad, inconscientemente se acostumbra al cerebro a mirar al señuelo mientras se recoge línea.

Precioso ejemplar de lubina capturado con paseante en una zona portuaria, a oscuras, sin iluminación de farolas.

Lubinas con paseante en oscuridad total...también factible

A todo esto, recupero un tema que en su día se debatía en foros: ¿Es posible pescar lubinas en superficie en plena oscuridad, sin focos? Sí. Es posible, pero no fácil, salvo, repito, contadas ocasiones en las que la actividad de los peces es mayor de lo habitual. Si estamos en el lugar y momento adecuados y hacemos las cosas con conocimiento, incluso sin luz, la lubina sube a superficie a atacar. Desde que pesco en superficie, he capturado lubinas, anjovas y espetones en similares condiciones de nula iluminación pero, sinceramente, pescar a oscuras, a ciegas, no es mi vertiente favorita del spinning. Me gusta ver, además, uno de los motivos de pescar en superficie es disfrutar del ataque al señuelo, pero si se tiene fé en lo que se está haciendo, los resultados acaban llegando.

Lubina capturada en una playa, en plena oscuridad

La lubina de la foto superior, entró en una playa sin ningún tipo de iluminación. Esa noche se veían lomos de lubina en superficie, a ras de orilla. El agua estaba totalmente plana. Comían lentamente, no eran ataques explosivos, seguramente estarían alimentándose de algo diminuto. Tras probar todo tipo de muestras realistas y diminutas, a los pocos lances con el patchinko pequeño e imprimiéndole una acción slidding muy lenta y espaciada, logré provocar el primer ataque, que fué fallido, pero tras un par de vueltas de manivela el pez repitió y se clavó en el segundo intento. Cabeceó en superficie, hizo una pequeña carrera y pegó dos saltos fuera del agua cual anjova, un hecho que me desconcertó por unos instantes. Hasta que no la varé en la orilla, no me di cuenta que era una lubina. La capturé casi sin ver las evoluciones del señuelo, notando el deslizamiento de éste sobre el agua a través del contacto con la caña. Dije que le imprimí una acción slidding, lo que no he dicho es que no pude comprobar visualmente con plena certeza si esa acción era la que describía el señuelo. El recuerdo de esa lubina playera, en aquella noche oscura y sin viento, es imborrable. De la misma forma, guardo un especial recuerdo de las otras lubinas que he capturado con paseante a oscuras, por eso creo que si el guión lo exige, vale la pena probar la pesca top-water a ciegas. Agudiza los sentidos como no lo hacen otras variantes, y la satisfacción posterior que proporciona una captura conseguida de esta forma también es especial debido a la alta exigencia técnica que requiere. Si ya lo habéis probado sabéis de lo que hablo. No obstante, sigo pensando que no hay nada como ver claramente la persecución y el ataque al paseante, pero esta entrada trata de intuición, no de estética.

jueves, 14 de febrero de 2013

Lubinas y paseantes, entre el amor y el odio


Lubinas grandes y paseantes son dos términos directamente asociados.

Recientemente explicaba en una entrada mi gusto por los paseantes hundidos, pero sus hermanos en versión flotante también los considero indispensables y los que me conocen saben que soy un deboto de la superficie. El caso es que también rindo culto a la lubina, dedico muchos ratos a su observación y unos pocos menos a su pesca. De esas salidas, la acción de superficie es la que copa más horas. Me gusta batir la capa de agua más superficial, tanto si pesco con paseantes como si decido poner un vinilo. Tal vez es esa emoción de pescar a pez visto, de sorprenderse gratamente y notar cómo se acelera el pulso cuando un llobarro se decide a romper el agua tras perseguir la muestra, a la vez que se oye el clásico "blop" cual botella de vino descorchándose.

 
Durante las noches estivales se suelen pescar lubinas con paseante.

No creo que mi adicción a esta pesca se ciña sólo a estas magníficas sensaciones que me regala cada encuentro con las lobas. Supongo que mi fé ciega en ella, y los buenos resultados que siempre me ha proporcionado, me da la seguridad necesaria como para ser consciente que estoy haciendo algo que funciona y tarde o temprano tendré el ataque esperado. La pesca en superficie es así. O te enamora, o la dejas de lado. Como una amante. Tengo amigos que la probaron y se decepcionaron, y otros que tuvieron fortuna y guardan un gran recuerdo de los paseantes. Lo mío es un caso aparte, los médicos aún desconocen el diagnóstico de la enfermedad que padezco.


Tras casi dos lustros pescando casi exclusivamente con paseantes y otros trastos top-water, no concibo una pesca más emocionante y estética que el spinning de superficie. Sólo la veo superada por el fly fishing, que apenas he probado pero sin embargo lo considero el súmmum de la finura y la plasticidad. Pero ciñiéndonos al spinning, la imagen de un pez persiguiendo y atacando un señuelo en superficie no tiene comparación. Da igual el tamaño del pez. No hace falta que te entre un gran bicho para que la pesca en superficie te seduzca. Incluso, a mi personalmente me impresiona y me emociona más cuando un pez relativamente pequeño entra a un gran stickbait. No dejan de ser animales salvajes que no dudan en atacar "peces" de su tamaño con tal de defender su integridad. Me fascina.

Total polivalencia...casi

Vamos a ver, no nos tomemos este enunciado como una máxima, es necesario matizar. Me refiero que los paseantes funcionan en todos los contextos estándar, pero no se puede afirmar que son polivalentes al cien por cien porqué su uso con agua muy movida y oleaje es más recomendado para otras especies que no se fijan tanto en el movimiento y sí en la velocidad del señuelo. Para la lubina prefiero usarlos en aguas calmas, o a lo sumo con poco oleaje, para que no pierdan la acción que les pretendo imprimir.


Por tanto, volviendo a su polivalencia, se puede decir que ésta es total siempre y cuando sean utilizados con aguas calmas. A ver, eso no quiere decir que un día de levante no te vaya a entrar un buen llop a un paseante en pleno espumero, me ha sucedido, pero cuando mejores resultados he tenido ha sido con la mar como un plato o, a lo sumo, levemente rizada. Sin ir más lejos, mi actual récord personal de lubina lo capturé con paseante en aguas limpias y tranquilas, y además en plena canícula.


Con especies como la lubina considero indispensable la suelta.

Aunque los vinilos son inigualables en movimiento y naturalidad, los paseantes se alzan como mis señuelos preferidos para pescar lubinas. Se han ganado con creces mi confianza, en playas de arena y mixtas, en zonas rocosas, tanto naturales como artificiales, en puertos y en aguas salobres, de día, de noche, con luz artificial y en oscuridad total...¿Me olvido algúna situación más en la que se pueden pescar lubinas? Sí claro, con aguas muy bravas o en invierno cuando busca profundidad. Pero si reina la calma, y es necesario batir agua para rastrear, los paseantes tienen su sitio asegurado. No obstante, incluso en pleno invierno alguna lubina se ha atrevido a atacar en superficie...¿Qué más le podemos pedir a un palo con anzuelos que nada en zig-zag?

Esta atrevida lubina entró a un paseante en pleno mes de febrero, en una zona con más de 10 metros de sonda.