Blog dedicado a la fotografía y la pesca a spinning, basada en el captura y suelta.

viernes, 17 de febrero de 2017

2015, otra temporada topwater...



Hace tiempo que no publico nada de nuestras salidas particulares, así que vamos a ello. Empezaré haciendo un resumen sobre la técnica que más horas dedicamos durante la temporada "cálida" de 2015, es decir, el spinning de superficie. Echando una mirada a esa temporada, el spinning topwater nos dejó buenos recuerdos, jornadas con buenos peces, otras con peces pequeños, variedad de especies y cómo no, también bolos y peces desclavados que se quedaron sin foto, algunos realmente de mención.


A diferencia de otras temporadas en las que utilizábamos señuelos de diferentes marcas para este cometido, desde 2014 hemos utilizado casi exclusivamente señuelos de Seaspin, salvo contadas excepciones en las que hemos utilizado algún señuelo de otra casa. Tras tres temporadas pescando con ellos puedo decir que no he notado diferencia respecto a hacerlo con señuelos de calidad "de toda la vida". Sinceramente, creo que hoy en día cualquier señuelo de superficie más o menos decente pesca, sea de la casa que sea, solo que a veces, en situaciones concretas, con peces resabiados o en lugares con una fuerte presión de pesca, un modelo u otro marca la diferencia y lo hace sobresalir de los demás. En esos casos hablamos de un señuelo "killer" o muy bueno, para que nos entendamos, y para ser sinceros, en mi caja de muestras hay varios modelos de Seaspin que han pasado a formar parte de ese exclusivo club de los señuelos "pata negra". 




Entre estos modelos que han marcado diferencias, incluso usando al mismo tiempo señuelos clásicos, yo destacaría sin duda el Pro Q y el Mini-Ketc ( junto su homólogo de más peso, el Ketc). Un amante del spinning de superficie no puede dejar de probar al menos una vez estos artificiales. Tienen las cualidades básicas para que un señuelo de superficie "chute", son lanzadores, agarran agua, admiten varias acciones y lo más importante, pescan. Con estos señuelos hemos capturado desde costa algunas de las especies más codiciadas por el pescador de spinning: serviola, palometón, anjova, llampuga y espetón, además de otras sorpresas y especies con menos glamour. La conclusión está clara: las cualidades de un señuelo son las que lo hacen destacar de otros, no su nombre ni su marca. Por ese motivo me gusta pescar con señuelos que funcionen y punto, sin importarme su marca. Aunque en este caso me siento afortunado ya que se dan los dos factores: son señuelos pescadores y además de la marca que represento, más no se puede pedir...Hasta la próxima, retomando mi actividad en el blog, acabaremos de resumir las temporadas pasadas en las siguientes entradas.



lunes, 28 de septiembre de 2015

¿Pez grande o pez pequeño? Trucos para identificar el tamaño de los peces en las fotografías.


Esta entrada no va de capturas ni salidas guiadas, llevaba tiempo queriendo escribir sobre el tema de las fotos y realizar las debidas reflexiones, tal como solía publicar en los albores de este blog. Vamos a ello. La pesca moderna a spinning ha evolucionado hasta tal punto que hoy en día, con algo de dinero podemos hacernos con un buen equipo y un buen surtido de señuelos "buenos". Los grandes avances en la evolución de los materiales han permitido una gran expansión del spinning, en definitiva de la pesca con artificial. Hace tan sólo 5 años la información se mostraba sólo en revistas de pesca y foros de internet, y con cuentagotas...ya ni hablemos de hace más de una década. Pero a día de hoy podemos encontrar múltiples fuentes de información en blogs, webs de tiendas, revistas online y sobretodo en las redes sociales que copan toda la atención de los pescadores modernos. Se acabó aquello de buscarse la vida uno para sacar sus propias conclusiones y en base a ello utilizar tal técnica o tal otra. Se acabó patear, en el caso de los pescadores de a pie, o navegar y sondear, en el caso de los pescadores de embarcación. Se acabó dar con horarios, señuelos, velocidades de recogida....todo eso se acabó. Vivimos en un mundo que gira muy rápido y en el que lo que importa es la foto, sí, la foto del pez. Nada más, la foto a toda costa. La revolución tecnológica también llegó al mundo de la fotografía y hoy casi todo el mundo tiene una cámara digital de ciertas prestaciones, aunque se trate de una cámara incorporada a un móvil. El caso es que sin muchos esfuerzos ni conocimientos se pueden hacer verdaderos "fotones". He visto pescadores supuestamente "responsables" y con cierto renombre tirar al agua una anjova ya muerta tras hacerle veinte mil fotos y caerse de las manos golpeándose contra las rocas varias veces. Y todo por la foto de marras, por el "fotón". Seamos consecuentes, venga va. Si uno devuelve peces por norma y saca a relucir esta actitud públicamente, creo que sólo tendría que hacer fotos a peces de según qué tamaño o bien capturados en circunstancias concretas o excepcionales, en un viaje por ejemplo, en fin, como recordatorio o testimonio, por llamarlo de alguna manera. Esta reflexión creo que se merece otra entrada así que lo dejaré ahí para hablar en el futuro.

No siempre un plano cerrado es sinónimo de una gran foto. En este caso, un plano más abierto, dejando ver escenario, pez y pescador, también forma una buena composición. Obsérvese la forma correcta de sujetar el pez, una mano firme en la cola y la otra bajo la cabeza para no ejercer presión en los órganos internos del pez.

Lo principal es que, si decidimos que se hagan las fotos pertinentes, se tiene que pensar ante todo en la vida del pez, no en nuestra foto buena. Y ello conlleva devolver al pez rápido e intentar que se le lastime lo menos posible mientras lo manipulamos. El problema es que poco se habla de manipulación de peces, y muchas cosas que se han hablado son mitos. Empezando por la forma de sujetar un pez, lo recomendable es agarrar los peces por debajo de la cabeza con una mano y con la otra agarrarlo de la cola firmemente. Esta mano que agarra la cola es la que realmente inmoviliza al pez, sin embargo ello implica que en las fotos se verá claramente la proporción del pez respecto los dedos del pescador, pero claro, en la actualidad eso no interesa(a algunos). Error. Un pez se debe agarrar firmemente, no con un dedito....-"a no, es que uso bogagrip y el pez no se cae al suelo si se resbala ese dedo"-. No, no cae, pero se descuelga y queda literalmente colgado por la boca de un golpe seco, originando en la mayoría de los casos un agujero en las fauces del pobre animalillo y haciendo que súbitamente sea el maxilar el que sostiene todo el peso del pez. Personalmente, creo que el bogagrip sólo es útil con peces concretos y momentos concretos, no lo veo una herramienta para usar por norma, al menos si se habla de devolver los peces. Es curioso que en otros países con una fuerte cultura del catch and release, arraigada desde hace décadas, los pescadores no utilicen nunca estos grips tan dañinos ni estiren sus brazos en las fotos. Y llama la atención que sí los usen en Japón, país conocido de sobras por la gran afición que hay a la pesca deportiva con muerte. No nos engañemos, el grip es un ingenio para que el pez que quede atrapado no se suelte, en ningún momento fue diseñado para minimizar el daño a los peces.

El grip sólo lo veo útil para inmovilizar especies venenosas o bien peces difíciles de sujetar con las manos, como es el caso de los espetones, que además tienen una mucosa especialmente delicada comparada con la de otros peces y es incluso recomendable tocarlos lo menos posible.

Nos encontramos pues, ante fotografías en las que se adelanta el pez con el grip o directamente con los brazos estirados al máximo, escondiendo los dedos para que no se puedan comparar con las proporciones de la captura. El resultado es el que veremos a continuación. He realizado dos fotografías casi sin alterar el encuadre, sin cambiar la distancia focal ni el objetivo. De hecho, ambas han sido tomadas con un objetivo fijo de 20 mm, un angular. La única diferencia entre ellas es que la persona que posa con el pez ha situado la captura a diferente distancia de ella. Primero cerca de su cuerpo, casi sin estirar los brazos y luego con los brazos estirados del todo. Los resultados son totalmente diferentes. Además, para exagerar un poco este efecto, la modelo ha escondido un poco sus dedos y agarra la cola con sólo dos dedos. La serviolita parece una señora serviola pero si tomamos los dedos visibles como referencia se ve claramente que la cabeza del pez no es tan grande. Si encima nos fijamos en el vinilillo (que diré que mide 10 centímetros), la cabeza del pez ya no parece tan grande. 

Pez cerca de la modelo.

Pez alejado de la modelo y acercado a la cámara. La diferencia entre ambas fotos es clarísima.

En estas fotografías la modelo no ha escondido todos los dedos, de manera que aún podemos hacer esta comparación de proporciones. ¿Qué pasa si no vemos dedos o el pescador usa el grip? Sencillo, siempre nos quedan los ojos del pez y el tamaño del señuelo para comparar. Si por ejemplo, nos dicen que tal pez era un monstruo pero el señuelo que lleva clavado se ve grande, entonces una de dos, o el pez realmente es un animal de récord que tiene clavado un señuelo de palmo o es que se trata de un pez mucho menor con un señuelo más bien tirando a pequeño. Normalmente en estos casos no se dice el tamaño del señuelo así cada cual se imagina el tamaño que quiere o bien sólo se fija en el pez, sobredimensionado de "palabra". La otra opción para obviar el tamaño del pez es directamente sacarle el señuelo, no vaya a ser que los más freaks identifiquemos el modelo de señuelo y por tanto su tamaño, una información que podría poner en peligro la "majestuosidad" de la foto y del ejemplar récord.

Una foto en primer plano es la opción más acertada si de verdad queremos que el protagonista de la foto sea el pez.

A veces la gente se piensa que está engañando a alguien, y el caso es que consiguen engañar a algunos y así mismos, pero a mi no me engañan. Por suerte o desgracia soy técnico superior de fotografía y tengo muy buena vista, amén de unos cuantos tiros pegados. No soy una excepción, muchos pescadores tampoco se dejan engañar fácilmente, y de hecho esta entrada ha sido gestada tras petición de varios pescadores de spinning con sobrada experiencia con los que coincido en forma de pensar. Ya está bien de desvirtuar la pesca y la fotografía. Está bien destacar un pez y que éste sea el protagonista de nuestras fotos, para eso ya están los primeros planos o las fotos tipo bodegón con el pez en solitario sobre una roca. Pero de ahí a manipular incorrectamente los peces exponiéndolos a lesiones sólo por una foto espectacular y encima alegando que es lo correcto, que queréis que os diga, no es propio de un amante del captura y suelta comprometido y consecuente.....¡Hasta la próxima!

domingo, 17 de mayo de 2015

Atunes a spinning desde costa, un difícil reto.

Como ya adelanté en la anterior entrada donde hacía resumen de este invierno, la siguiente iría de atunes. Existen pocos enclaves en nuestras costas que nos dejen a tiro de caña los atunes, entre éstos están las islas Baleares pero eso no significa que sea una tarea fácil, ni mucho menos. No olvidemos que estamos hablando del pez más potente que podemos capturar en el Mediterráneo, sin tener en cuenta los emperadores, capturas muy esporádicas y más propias del jigging que del spinning. Por lo tanto, estamos hablando de popping puro y duro desde costa.


Dicho así parece como si tubiéramos los atunes delante nuestro cada vez que vamos a por ellos, pero la realidad dista mucho de las apariencias. Lo cierto es que en la mayoría de ocasiones que los hemos visto comiendo en superficie tan sólo un día se han acercado lo suficiente como para plantarles nuestros señuelos en su radio de acción y cómo sucede a veces, los ignoraron. Curiosamente, los únicos atunes que hemos clavado desde costa nos entraron en días en los que no había ningún tipo de actividad en superficie, como si se tratase de las típicas picadas "ciegas" a curricán. Tan sólo las aves marinas nos señalaban tímidamente la presencia de depredadores en la zona con vuelos circulares a media altura. Primero fue el turno de mi amigo Roberto, y un mes después me tocó a mi, con la desgracia para nosotros que esos dos animales nos entraron a los equipos de spinning convencionales y poco pudimos hacer para evitar lo inevitable. En el caso de Rober, el atún le entró a un Mommotti 180 mientras buscaba algún espetón, casi en el tiempo de descuento. La picada fue a nuestros pies y dada la poca profundización del señuelo, el ataque fue prácticamente en superficie, de hecho, el pez pegó tal castañazo que causó una gran explosión de agua con la mala fortuna que partió el trenzado al instante con la misma cola. Se nos quedó cara de tontos pero aquella escena tan brutal nos animó a intentarlo en las siguientes visitas al acantilado. Pero a veces incluso cuando uno va preparado suceden imprevistos. He aquí mi caso.


Había pasado ya un mes desde el primer atún de Rober, incluso mi amigo Germán Sabuko, alentado por la evidencia de lo posible, también había tenido su encontronazo con el soñado atún en costas catalanas. En todas las salidas de ese mes, no me llevé ni una sola vez el equipo convencional de spinning. Mis "armas" eran mi viejo Stella 10000 FA y su compañera de andanzas, la Shimano Kaibutsu Light Pleasure. Este mismo equipo ya lleva un lustro sacando atunes desde embarcación y siempre ha dado la talla. Como primer recurso no era mala opción pese a la poca longitud de la caña pero mi turno parecía no llegar y eso, unido a la incomodidad y el peso del equipo, me hizo decidir que una mañana llevaría también el equipo medio. Cagada. Al poco de empezar a lanzar con el equipo de popping se me formó una terrible peluca y por no desaprovechar la "hora mágica" me pasé al otro equipo más ligero. Ya se puede imaginar lo que vino después. En una recogida lineal con el Sandeel blanco de 16 (espetoneando, para ser honestos), de repente aparece a mis pies, por la izquierda a ras de la pared, un atún que se topa de frente con mi vinilo. En dos segundos ya lo tenía clavado sacudiendo la cabeza para zafarse del anzuelo mientras yo gritaba a Rober que ya lo tenía pinchado y que era un atún. Tras esas sacudidas debajo mío sin moverse de sitio, el pez arrancó hacia mar adentro llevándose unos 100 metros del Biomaster 5000 y acabó partiendo el bajo del 0'37 que llevaba en ese equipo.

Éste es el único testimonio que tengo del atún. Un fotograma de un vídeo de baja calidad que Rober hizo con el móvil segundos antes que partiera el bajo. Nada pude hacer, ni en cuclillas había narices para enderezar la caña...

La experiencia me dejó un sabor agridulce. Por una parte había presenciado una picada de ensueño a menos de dos metros de mi, de esas que sabe mal no grabar en una Go Pro y además no se trataba de un pez cualquiera sino del mayor coloso de nuestras aguas, el atún rojo. Sin embargo, de nuevo me entró al equipo que no tocaba, tal como me pasó el año pasado, a pesar de haber llevado un único equipo de popping durante todo el mes. Ya se sabe, Don Murphy... El año que viene volveré a por la revancha con los atunes, con una caña más adecuada y con todo lo aprendido este año. Sin duda, esta es la pesca más extrema que jamás he vivido, donde no hay cabida para errores y descuidos. Estos peces no se andan con chiquitas.