Blog especializado en spinning, captura & suelta y fotografía de pesca.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Light jigging con inchikus



Y se hizo la luz...Tras un año y medio sin ver al "iluminado", éste hizo acto de presencia, y como suele hacer, trajo la luz consigo. La luz que nos ha iluminado y nos ha dado ánimos para seguir con nuestra filosofía de amistad. La luz incandescente que aún sigue viva y que nos anima a pescar como más nos gusta, a superficie y con hierros. Dice el dicho que si se junta el hambre con las ganas de comer las consecuencias pueden ser nefastas o contundentemente positivas. Y así fué. Tras un telefonazo inesperado, el andorrano llegó a Barcelona in extremis, y con él llegaron las últimas capturas del año, con especies de nuestro light-deep-jigging local, que nos permitirán arrancar el inminente 2010 con grandes espectativas en una pesca que hasta hace poco sólo practicábamos de tanto en tanto. Fué un placer tener cerca de nuevo a nuestro amigote, que siempre nos sorprende con multitud de señuelos, cada uno de ellos capaz de ilustrar un adjetivo calificativo distinto. Las bromas aún duran, y durarán, pues la saga del andorrano va para largo, y para colofón, rebautizó el inchiku con los nombres de nichaku e inuchu, ahí va esa. Hubo mucho jigging y un poco de lubineo, con condiciones de mar adversas, fuerte viento y poco frío ( menos mal ). Un día de los duros, en el que no cedimos ni un momento puesto que sólo disponíamos de la mañana, y el invitado de honor tenía que pescar sí o sí. Para más inri, yo me estaba recuperando de una gripe intestinal y el mar me ponía muy difícil el asunto, aun así no me mareé.


Durante la salida hacia mar abierto, a pesar de la cara de preocupación de los Raules, yo confiaba claramente en el Llop y su estabilidad, por lo que mi tranquilidad no tardó en ser transmitida a la tripulación. Sin duda, el poderío del cascarón también influyó claramente en su relajación: cómo se agarra al agua con olas contundentes! Incluso me atreví a profetizar un buen día con peces, basándome en la creencia que el mar de fondo favorecería el enturbiamiento y la confusión en las profundidades. Estaba por demostrar, pero teníamos grandes expectativas que recaían en la nueva electrónica y las marcas por estrenar.



Al llegar a puerto fuimos a tomar algo y nos despedimos del gran Raul, que tras su visita relámpago, esperamos ver en breve. Parece mentira, pero ya han pasado cuatro años enteros y el Kalima Team sigue unido, en la distancia, debido a nuestros domicilios tan dispares, pero seguimos con el mismo buen humor, con la misma mentalidad y objetivos, y con la misma pasión y respeto por el mar que el primer día que nos conocimos.



Con este relato, y sus respectivas imágenes, el Kalima Team se despide del 2009 y les desea Buen Año Nuevo.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Evaluación anual


Ya estamos a punto de finalizar el 2009, y ya podemos hacer un balance sobre la pesca a spinning y jigging en nuestras latitudes. El sino de esta entrada no es subir las imágenes de todos los peces que hemos capturado, sería aburridísimo poner tropocientas fotos de anjovas y lubinas. Las imágenes escogidas son significativas, y resumen ínfimamente todo el compendio de salidas de pesca. Han sido 12 meses de maduración, paciencia e insistencia, en los que la observación así como el estudio del medio y de la climatología nos han ayudado a obtener más capturas que en años anteriores. Hemos pescado en los mismos escenarios de siempre, bajo una estricta acción top-water, y se puede decir que hemos quedado satisfechos por las capturas y los resultados. En cuanto al jig-cásting y el jigging, tampoco se dio mal, habiendo embarcado varias especies emblemáticas a lo largo del año empleando estas técnicas.






PD: Les deseo un buen año 2010, con salud y pesca. Espero salir a mojar los cacharros antes del día 31 para, así, poder perpetrar la última entrada despidiendo el año. Si no es así, bienvenido sea el siguiente, que ya está al caer y nos esperan muchas y nuevas emociones. Desde este rincón mando una dedicación especial para todos aquellos que han compartido jornada de pesca con nosotros, ya sea en Cataluña, Valencia, Llançà, Baleares o Gran Canaria, deseándoles lo mejor para ustedes y sus familias.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Gran Canaria 2009, pesca agresiva

Granca, gran roca emergente en pleno Atlántico, azotada por fuertes vientos y bañada por aguas bravas a merced de éstos. La climatología, es sin duda, el principal condicionante sobre la pesca canaria, y eso lo saben bien nuestros amigos canariones, quienes nos advirtieron sobre los cambios repentinos de tiempo, que podían fastidiar el mar y hacer imposible la navegación. Así pues, sabíamos a lo que íbamos, condicionados por nuestras responsabilidades laborales nos vimos obligados a comprar los billetes con mucha antelación, con el riesgo que conlleva no tener una previsión de la meteo precisa y certera. Hasta dos días antes no pudimos confiar en las previsiones, que nuestro amigo y anfitrión Ángel Hernández sabe interpretar como el mejor de los meteorólogos; años de experiencia le avalan. Esas previsiones, unidas a la poca pesca durante el último mes, nos advertían que los peces iban a ser difíciles de conseguir, sin embargo llegó el día y los billetes ya estaban comprados, así que emprendimos un duro viaje sin tregua ni descanso, a merced de un mar agresivo y adverso, que conllevaría una pesca a su vez igual de agresiva y enérgica.

Sin los esfuerzos de nuestros anfitriones, quienes nos llevaron a sus mejores pesqueros, unido a nuestro tesón e insitencia, se podría decir que no hubieramos capturado nada. Se hizo más de lo que se pudo, no pudimos descubrir ninguna meca del light jigging, si bien veo unas posibilidades enormes en el spinning isleño, la pesca del black-bass y el deep jigging. Esto fué lo que ocurrió, espero que el reporte sea de su interés.


Miércoles 9

Llegó la fecha señalada, día 9 de diciembre. Quedé con Heribert en Game Fisher para ultimar las últimas adquisiciones, y tomamos rumbo hacia el Prat, donde nos esperaba Charly para emprender el tan esperado viaje. Estábamos en el aeropuerto puntuales, cuando, cosas de aviones, sufrimos un retraso de una hora. La cosa empezaba "bien".

Al llegar a Las Palmas nos esperaba Jose, el Capi Araña, cansado igual que nosotros por la larga espera ocasionada por el retraso del vuelo, quien tuvo todo un detalle por su parte al recibirnos y ser nuestro chóffer. No perdimos tiempo y nos encaminamos hacia Agaete, donde nos esperaba Ángel, que tuvo que esperar aún más debido a las obras que estaban efectuando en la única carretera que comunica las poblaciones de Granca. Una larga caravana nos hizo llegar otra hora más tarde, por lo que al llegar a puerto, habíamos perdido un total de dos horas que hubieran sido sagradas. Resulta que la previsión de buen tiempo cubría miércoles y jueves, y de momento, miércoles ya estaba casi extinto. Aún y así, nos hicimos a la mar para jiggear durante una escasa hora, sin obtener ni una picada. Nos esperaba un día entero de buen tiempo, con alguna posibilidad para pegar el peje, fuera sama, medre u abade, nuestros objetivos marcados.

Jueves 10

El día amaneció soleado, casi exhento de viento, lo que nos fastidió las derivas, ya que eran casi inexistentes. No obstante, esta calma nos dió permiso para jiggear todo el día, por la mañana con Jose, y por la tarde con Ángel. El pasado mes de noviembre, debido a climatología desfavorable, ha sido muy duro para los amigos canarios, conocedores de su mar y sus peces, tal y como dejó ver Ángel en su reciente estreno periodístico mediante un excelente artículo publicado en Trofeo Pesca sobre las samas, con foto de portada incuída. El caso es que los pescadores profesionales tenían la misma racha negativa, y ya se sabe que cuando ellos no pescan es porqué la cosa realmente está mal y que la sarna es un hecho unánime que afecta a todos.


Por intentarlo no quedó. Durante la sesión matinal, patroneados por Jose, un loquillo de 8 libras se pegaba a mi long jig recuperándolo a "high speed short jerking"; un potente trancón a 130 metros de profundidad y cabezazos más propios de sama nos hacen confundirnos, e intuímos un buen Dentex. Jose grababa mientras especulábamos. La realidad se transformó cuando nos dimos cuenta que era un medregal loquillo, Seriola fasciata, que jalaba como un espárido de doble tamaño al suyo y que devolvimos a su medio. Es evidente que la potencia de las lechas tiene poco que envidiar a los túnidos, y el medre lo dejó bien claro, haciéndonos pensar que era otra especie de mayor tamaño.


El resto de jornada no nos regaló ninguna picada más a jigging, por lo que dedicamos la última media hora para pescar a superficie con equipos ligeros de spinning, delante de algunas puntas rocosas. En ese corto periodo tuve varios ataques de pejerrey (anjova), que no culminaron en captura embarcada. Dábamos así por finalizado el único día con clima favorable. El viernes llegaba con fuerza una dura borrasca que estropearía el mar, limitando la pesca a unas horas y lugares específicos, situados a sotavento.

Viernes 11

Llegó "viernes 13", con fuerte viento de componente sur, que nos obligó a buscar aguas tranquilas a resguardo de los acantilados. Era casi imposible adentrarse mar adentro para pescar sobre los hot-spots jiggueros,-que no jilgueros-expuestos a merced del fuerte viento y las grandes olas.
Empezamos pescando a superficie, y en poco rato ya habíamos tenido algún ataque de anjovas. La cosa prometía pero el viento iba en aumento. Tras insitir en varios entrantes rocosos e islotes, tuve un precioso ataque doble, con persecución incluida, por parte de un buen sierra de unos 5 o 6 kilos, que como los pejerreyes, no se clavó. En mi caso opté a un posible big fish on top-water que nunca llegó a ser embarcado.


Por su parte, mis amigos y compadres de trabajo, los Richares Heri y Charly, se pasaron a los casting-jigs, capturando un sierra cada uno, como era de esperar, de 8 y 3 libras respectivamente. La fuerza y potencia que estos peces trasmiten a los equipos ligeros de spinning les hizo gozar como críos en su estreno con los bonitos, puesto que eran dos buenos ejemplares. Fué una lástima que a Charly se le soltase un posible abade, que le entró cerca del fondo a un pequeño jig. Yo seguí pescando a superficie pero no hubo suerte, aunque en poco rato el viento nos echó y volvimos a puerto tras dos horas de spinning extremo y agresivo.
Tras la salida, tuvimos el placer de conocer a los pescadores locales de Agaete, amigos de Ángel, quienes nos invitaron a unas cervezas bien ligeras en un chiringo repleto de fotografías antiguas, herramientas y utensilios navales y de pesca, un auténtico museo de antigüedades que ilustraba la forma de vida de esos pescadores tan humildes y a la vez tan generosos y hospitalarios. Luego fuimos a comer con Ángel y su familia que también rebosaba hospitalidad, disfrutando de un pequeño break que nos daba algo de energía para seguir adelante.


El tiempo ya se había deteriorado por completo, así que por la tarde practicaríamos spinning costero junto Angelote, nuestro tercer anfitrión, que nos acompañó a un pesquero con viento a favor y poca mar de fondo. Su buen humor, aderezado por sus relatos y experiencias sobre spinning isleño, amenizaron la tarde. Apenas pudimos spinnear un par de horas antes que terminase el día, y tan sólo Charly arrancó al mar una pequeña bicuda del tamaño de un Dumbell. El día siguiente nos veríamos obligados a cambiar la estrategia.

Sábado 12

La noche anterior, Ángel nos advertía de una pequeña ventana que nos permitía salir con la Tabona. A primera hora, el viento nos daba permiso para acercarnos a la zona samera, más próxima a la costa que la zona medregalera. El tamaño de las olas y la dirección del intenso viento influía claramente en la navegación por lo que Ángel tuvo que reducir revoluciones y así evitar el posible "vuelo" de la embarcación. El estado del mar era tan agresivo que no nos dejó hacer más de dos derivas, obligándonos a desistir. Nuestro guía particular, nos llevó luego a un buffet libre situado al sur de la isla, donde por tan sólo 10 euros comimos de todo.

Allí habia quedado con Aitor, un vasco que lleva dos años en la isla y que también ama el spinning. Tras comer nos dirigimos a un embalse a pescar basses, imaginen cómo estaba el mar, que acabamos pescando en aguas continentales estando en una isla, y, a decir verdad, esa fué la mejor alternativa al bolo marino.


La tarde nos despidió con risas y retratos en un escenario tropical, made in Canarias, con plataneros y volcanes de fondo. Sin duda, una alternativa muy pictórica y exótica pues se hace raro pescar black-bass en tal entorno. No obstante, eso tan solo fué una opción pues lo que buscábamos eran peces saltwater. El último día entero que nos quedaba se acababa de extinguir, y la última carta nos obligaba a salir desde costa a primera hora del domingo, ya que el vuelo salía al mediodía.

Domingo 13

El madrugón en ese útimo día fué el más doloroso, llevando sobre nuestras espaldas pocas horas de sueño y brazos machacados por jigs pesados. Pero les debo confesar que la esperanza y la fé es lo último que se pierde, y allí estábamos, de nuevo, dispuestos a intentar lo indecible. En esta ocasión nuestro guía sería Rafa, el cuarto anfitrión que, tal y como hicieron sus compañeros de cofradía, nos acompañó a un pesquero con menos mar gruesa que el resto; digo con menos porqué era imposible decir sin. Frío, viento y olas de cuatro metros ejercían de guardianes de un mar que no permitía que le azotasemos con nuestros hierros. Decidí recoger mis bártulos y mantuve una interesante charla con Rafa, quien nos obsequió con algunos señuelos tuneados por él, y sugirió visitar el Pepe Chiringo para así salvarnos del bolo con la mejor captura, un buen almuerzo BBB.

Los Hermanos Dalton.

He de confesar, que de principio al final me sentí como en casa, y tanto Rafa, como Jose, como los dos Ángeles, se comportaron como si nos conociesen de toda la vida. Ángel además hizo de patrón y nos ofreció su apartamento a pie de acantilado con todas las comodidades que ello conlleva. En todo momento tuvimos un guía que nos acompañaba, se combinaban horarios para estar allí con nosotros. La pesca no dió más de sí, pero claro está que fué el mal tiempo el que se cruzó en nuestro viaje para dejarnos pocas horas de pesca efectiva, tan claro como que tanto pescadores como anfitriones hicimos todo lo que pudimos. Eso sólo me deja algo bien claro: volveremos, pero la próxima vez, con dos días de antelación para conocer con seguridad la climatología. Me gustó el deep jigging y el spinning ortodoxo que allí practican, que unido a la presencia de tantas especies ausentes en aguas mediterráneas me parece extremadamente tentador y me obliga a volver. Antes de subir al avión me cercioré que tenía las llaves del apartamento de Ángel....¿otra excusa más para hacerle otra visita? Tal vez. De algo no me cabe duda: Marzo se escribe con m de......to be continued, looking for the animal... 

Me quedo con la hospitalidad recibida y la realidad de una isla que padece sobreexplotación pesquera y cuyos peces se han visto influenciados por el cambio climático.¿Les suena? A mi sí, nos sucede lo mismo en el resto de costas españolas. En nuestras manos está evitarlo.