Blog especializado en spinning, captura & suelta y fotografía de pesca.

sábado, 15 de febrero de 2014

Lubinas a weightless, spinning "finesse"


Normalmente se asocia la pesca de la lubina a mares espumosas, revueltas y agitadas, y es cierto que esas circunstancias propician uno de los buenos momentos para pescar este maravilloso pez con minnows y vinilos plomados, pero ello no significa que no se puedan capturar en contextos totalmente opuestos, pesqueros de aguas tranquilas y sin nada de oleaje. Mucha gente se preguntará cómo. A parte de discreción y conocimiento de la ubicación de las lubinas, es preciso recurrir a otros señuelos y técnicas más discretos, a montajes finos y que pasen desapercibidos. Mi preferido, es el montaje de un vinilo con anzuelo del tipo Texas sin lastrar la linea, lo que en el argot del spinning se conoce como montaje weightless (en inglés: carente de peso).



Este tipo de pesca requiere cierta técnica, pues se necesita bastante precisión en los lances para que el vinilo caiga en el lugar adecuado y se pasee por la zona de ataque, la famosa strike zone. El tema del movimiento y la recogida encuentro que es bastante relativo, ya que estas variables se deben adaptar al grado de actividad de las lubinas. Se trata de un spinning muy ligero, finesse, y en bastantes ocasiones se pesca a pez visto, por lo que el espectáculo y la diversión están asegurados.

Tal como se observa en todas las imágenes, con este montaje las clavadas siempre son limpias y firmes en la comisura.

En cuanto a equipo, aunque también he utilizado equipos de rockfishing para esta técnica, me siento más cómodo con una vara de spinning, con una potencia de lance de unos 3-15 gr o 7-21 gr, más que suficiente para lanzar y mover vinilos ligeros, que sea dura pero parabólica, con acción de punta a ser posible. En cuanto el sedal, considero indispensable el trenzado para asegurar bien las clavadas y mover bien los vinilos, pero también considero importante afinar el diámetro de la línea para presentar el artificial con naturalidad, tanto el trenzado madre, como el bajo de línea.

Lubina capturada literalmente por encima de un cabo de amarre del yate que se ve detrás.
Como se puede apreciar, la pesca a weightless es sencilla en cuanto al montaje, pero en cuanto a ejecución requiere cierta especialización y adaptación a las circunstancias externas, para lograr que la técnica cobre efectividad. El caso es que si logramos sacarle partido, es indispensable tener sentido común con el destino de nuestras lubinas capturadas, y recomiendo devolver la gran mayoría de ejemplares debido al estado crítico de las poblaciones de lubina, en especial en Baleares, donde han pasado de ser una captura abundante a una reliquia del pasado. No por tener un buen día de pesca hay que "aprovechar" y llevarnos todas las lubinas. Se trata de una especie que tarda muchos años en crecer y otros pocos años en alcanzar la madurez sexual, y si no cuidamos la especie entre todos, nadie lo hará....recordad, con la reina, más que nunca, captura y suelta!!


jueves, 6 de febrero de 2014

Corballo a rockfishing, una captura inusual

Corballo, Sciaena umbra, capturado a rockfishing con vinilo.

El nuevo año empezó dejando tras de sí nuevas aventuras en nuevos escenarios y con nuevos protagonistas. De hecho, algunos de estos protagonistas que eran de esperar han ido apareciendo y se han dejado pescar y fotografiar a lo largo del pasado 2013. Pero un adicto al spinning en todas sus expresiones y facetas nunca se imagina pegar según qué especies desde costa, bien sea por su escasez, por la dificultad de hacerles atacar un señuelo, o bien por las pocas ocasiones que realmente las tenemos a tiro de caña y podemos "acceder" a ellas.



Entre esas especies está el corballo o corva, Sciaena umbra, uno de los representantes de la famila de los esciénidos (Sciaenidae) presente en nuestras costas, junto la corvina y el verrugato. Desgraciadamente como ha ocurrido con otras tantas especies, las poblaciones de esciénidos han menguado alarmantemente en el litoral del Mediterráneo. Hace años abundaban corvinas y verrugatos en las costas catalanas, y a pesar de que Mallorca ya no es lo que era, su presencia en la isla es más notoria y tarde o temprano esperaba capturar alguno con señuelo. Sin embargo, fue su primo el corballo el primero de la familia que he tenido oportunidad de capturar. Para nada me lo esperaba. Lo veía como un pez que pescaría ves a saber cuando, como y donde, algo remoto.


Los había pescado de niño con cebo, a surfcasting y a fondo embarcado, modalidades en las que es una captura más habitual, y el reto de pescar uno con señuelo me parecía excitante. No sólo tuve la suerte de lograr el reto, sinó que además me pilló con el equipo de rockfishing buscando gobios y escórporas, en menos de medio metro de profundidad y a menos de cinco minutos de casa. Como es de suponer, guardo un recuerdo imborrable de esta captura por toda la historia que la rodea y la finura del equipo que empleaba aquella noche. El montaje que llevaba era el clásico jig-head conjuntado con un pequeño shad, movido cerca del fondo a pequeños tirones o jerks. La picada del animal fue muy brusca, parecía un enroque, y tras verse clavado huyó fuera de su cueva (suertudo yo) lo que me permitió trabajarlo en "aguas libres". Su figura alargada, algo rechoncha y plateada, me sugirió en primera instancia que se trataba de una lubina, pero tras el primer cabezazo en superficie, la sorpresa y la ilusión iluminaron mis ojos. No podía creerlo.


Lo puse en seco con la ayuda de mi amigo Marcos, que me hizo las fotos que ilustran la entrada, y a pesar de su poca experiencia con las cámaras reflex, como podéis ver, se le dio bastante bien inmortalizando la captura y su posterior devolución al agua. Aquel pez no sólo nos alegró la noche, será imposible borrar el gran recuerdo que nos dejó. Se trata de una de las sorpresas que el mar nos regala de tanto en tanto, de forma poco inesperada pero muy gratificante, ese factor sorpresa que tanto nos llena en esta vida...¿Qué nos regalará este año?