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lunes, 10 de abril de 2017

Spinning con minnows desde costa: volviendo a mis orígenes.


Tal como venía adelantando en las recientes entradas, el año 2016 trajo consigo mi particular re-enganche al spinning con minnows. Tras vivir muchas jornadas en la isla con viento y mar excesivos para desarrollar correctamente el spinning topwater ortodoxo, uno se da cuenta que los minnows pueden darnos más de una alegría cuando la cosa anda más movida. En Barcelona restringíamos su uso al invierno y la lubina, cuando condiciones climáticas, similares a las de la isla durante esta fase del año, obligaban a abandonar los señuelos de superficie. Sin embargo y por contra, en Baleares en general abunda mucho más el espetón que la lubina y a lo largo de cada temporada uno también se cerciora que usando minnows te vas a hinchar a espetones, así de sencillo. Este paradigma me hizo alejarme del uso de estos señuelos pero hace algo más de un año empezó un nuevo idilio con ellos. A lo largo de la pasada temporada, los minnows han seducido a la mayoría de especies costeras que el pescador de spinning puede optar en nuestro archipiélago: lubina, dentón, palometón, serviola y agujón, sin olvidar los omnipresentes espetones.


Entre estas capturas me hicieron particular ilusión el palometón y el agujón. El primero, es un pez que curiosamente había pescado en superficie casi el 90 por ciento de veces, y precisamente me hacía gracia capturar uno decente con minnow, y encima sucedió desde costa en un acantilado, experiencia que me hizo saborear de otra forma la captura, conseguida en un escenario diferente y con una técnica diferente. El otro pez en cuestión, el agujón Tylosurus acus, era un pez que llevaba topándome desde hacía dos años, con numerosos peces desclavados a punto de ponerlos en seco. Cuando por fin pude agarrar uno en mis manos me supo a gloria y redondeó una jornada que jamás olvidaré y que relataré más adelante.


De las otras capturas, qué decir, peces deportivos clásicos que alegran e ilusionan a cualquier mortal que haga spinning. La siempre bella y astuta lubina, el carismático y problemático dentón y la aguerrida señora serviola. Lo de este trío de titanes no sé cómo calificarlo. Tal vez sea la recompensa a años de pasión y dedicación a un modo de vida y una filosofía que en su día caló hondo en mi, el captura y suelta, que aún a día de hoy me lleva a meterme en el agua para oxigenar un pez incluso en pleno invierno. Doy gracias por todo lo vivido el pasado año...Y dejando de lado el melancolismo me despido hasta las siguientes entradas en las que seguiré hablando de mis experiencias más recientes con los minnows, así como de los viajes que hicimos a Madeira y Maldivas, ambos dejándonos un recuerdo inolvidable y muchas ganas de volver a esas maravillosas islas.


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