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viernes, 24 de noviembre de 2017

Maldivas a popping, primer contacto


Tal como prometí en la anterior entrada del blog, este nuevo post trata de nuestras vacaciones allá en el lejano Índico, a finales del pasado 2016, más en concreto, en uno de los destinos más bellos y genuinos del globo, el archipiélago de las Maldivas, al sur de la India. Qué mejor escenario para una luna de miel de dos enamorados del mar, que son mi mujer y el que narra. Un destino magnífico donde desconectar y disfrutar de un entorno tropical, de la gastronomía local y sobretodo, de la exuberante fauna marina( y terrestre, a pesar del pequeño tamaño de estos islotes). Es por todos sabido que a este destino anualmente acuden buen número de submarinistas para seguir la danza de las rayas manta o de los tiburones ballena mientras se deleitan con una de las mayores concentraciones de biodiversidad del océano. Asimismo, se trata de uno de los destinos de pesca tropical más caros y exclusivos del planeta, donde conviven en torno al millar de especies distintas de ictios. Sin embargo, en nuestro caso nos alejamos de los circuitos turísticos y optamos por alojarnos en una isla del sur, en un pequeño hotel local. Sólo aclarar que durante esas dos semanas fuimos 2 de los únicos 5 o 6 turistas que había en aquella pequeña isla. Nada que ver con los resorts y lodges de otras islas, donde no es raro coincidir con 20 europeos, 30 americanos y otros tantos huéspedes de origen diverso. La tranquilidad que aporta una pequeña isla local permite realmente desconectar de lo mundano.


Como uno se puede imaginar, en tal contexto, la fauna marina, y en concreto los peces, abundan sobremanera. La isla era tan pequeña que bordeando su orilla la rodeábamos en menos de veinte minutos, a paso tranquilo, deleitándonos con tortugas, rayas, escualos de puntas negras y trevallies variados, amén de múltiples especies de arrecife. Sí, todo eso se podía ver en la misma orilla de la isla mientras dabas un paseo. A pesar de no haber contratado ningún chárter ni ningún guía, me llevé un par de equipos, uno de popping y otro de spinning convencional. El primer equipo es el que utilizo en el Mediterráneo desde hace años para los atunes, totalmente sobrado para estos peces hasta pesos en torno los 50 kilos, concretamente una Shimano kaibutsu light pleasure hasta 120 gramos de lance, emparejada con el clásico Stella FA 10000, el modelo antiguo. El segundo equipo, el de spinning, era el mismo que utilizo para pescar desde costas rocosas en Mallorca, adecuado para palometones, serviolas y dentones. En cuanto a señuelos, me llevé tan sólo 12 artificiales: 6 para popping( 2 poppers, 3 stickbaits y un pencil-popper), 2 jigs medio-pesados para probar algo de jigging, y otros 4 para spinning( 2 vinilos y 2 paseantes). Lo primero que diría cualquiera es: ¿Sólo te llevaste eso al trópico? Y la respuesta es sencilla. A punto de acabar el año, vimos un vuelo muy barato a Maldivas que nos resultó irresistible y tan sólo me dio tiempo a comprar lo justo: anillas, triples, 4 señuelos de superficie baratos...Obviamente opté por llevarme lo que tenía en lugar de dejar las cañas en casa y preferí comprobar in situ si eso bastaría con los peces tropicales a quedarme con la duda. El caso es que ese material que era sobrado en el Mediterráneo, resultó insuficiente con los mayores ejemplares de Maldivas, pero tal fue la cantidad y variedad de capturas que no me arrepiento. Al contrario, visto lo visto, no llevarse nada de material hubiera sido un craso error. O, ¿acaso seríais capaces de estar dos semanas rodeados de tiburones, gt's y meros de colorines sin poder echar ni un solo lance? quien diga que sí debe ser masoquista.


El caso es que allí estábamos, en un atolón alejado de la capital, Malé, apartado de los circuitos turísticos, con muchos peces y, por suerte, con un par de equipos que no tardé en cerciorarme que serían insuficientes para el porte de los peces de esas aguas. Todos los peces más grandes que pegué, rompieron como si nada trenzados de 65 lb, bajos de 80 lb e incluso cordaje de assists de varios milímetros de grosor. Un equipo y sedal que hasta la hora habían sido inexpugnables pescando atunes, se quedaban a la altura de la mantequilla con los peces de Maldivas. Bastaron 7 petadas de estas( 2 desde el arrecife con el agua por la cintura y otras 5 embarcado) para reducir alarmantemente mi stock de señuelos y me vi obligado literalmente a pescar los tres últimos días con un solo señuelo y un solo jig que conseguí de rebote en un pequeño colmado de la isla vecina. No obstante, con algo de pericia, pude poner en seco gran variedad de especies y algunos peces más que decentes, con el miedo de quedarme sin señuelos ni donde comprarlos, tal era el aislamiento en aquel atolón del sur. La pequeña barca local con la que suelen hacer excursiones de snorkel, y donde veían por primera vez hilo trenzado y popper, bastó para cubrir nuestras ganas de pescar embarcados. Tras llegar a un trato con los locales, arreglamos varias salidas con esa barca, combinando las horas con el matrimonio ruso y su hija, que estaban esos días en la isla. Si los rusos salían por la mañana, nosotros tomábamos el relevo y salíamos por la tarde y viceversa, si ellos salían por la tarde nosotros lo hacíamos por la mañana, nunca excediendo las 3 horas de pesca. En 5 jornadas de tan sólo 2-3 horas cada una, pudimos poner en seco hasta 17 especies distintas, entre las que destacaron peces que me hacía ilusión capturar algún día en superficie: GT, meros tropicales, red snapper, tiburones grises (sí, tiburones a topwater, de lo mejor que he vivido) y otros clásicos del popping y el jigging tropical. 


¿Se imaginan esos 5 días, saliendo todo el día a la mar, con equipos a la altura de los GT, dientes de perro y meros de mayor tamaño, y provistos de un buen repertorio de señuelos? Es algo que descubriremos en nuestra próxima expedición a Maldivas en febrero del venidero 2018. En esta ocasión, no viajaré con mi mujer, será un viaje exclusivamente de pesca, con cañas de mayor libraje, líneas de 130 lb, bajos de 200 lb, assists de metal "anti-dogtooth", y un arsenal considerable de jigs, vinilos y señuelos de superficie. Si quieren apuntarse y vivir una aventura tropical en un destino del Índico, a través de nuestra página de facebook y nuestro sitio web pueden contactar con nosotros e informarse al respecto. De momento, les dejo esta entrada introductoria de lo que es la pesca con artificial en Maldivas, un pequeño extracto de unas vacaciones que para mi fueron irrepetibles. ¡Hasta la próxima!

sábado, 28 de octubre de 2017

Madeira a light spinning "low cost"


Ya ha pasado más de un año de nuestro viaje a Madeira y me gustaría hacer un pequeño report en lo que a pesca se refiere. El viaje no fue exclusivamente de pesca pero como soy un adicto a la droga del spinning no pude evitar meter en la maleta mi rarenium 2500, una bobina de fluorocarbono para bajos de línea, así como un pequeño repertorio de vinilos con sus respectivas cabezas plomadas. La caña la compré en la misma Madeira una vez estábamos allí. Se trataba de una pequeña y barata caña telescópica que me costó poco más de 12 € y, la verdad, con eso bastó para echar cuatro lances en las inmediaciones de un pequeño espigón y pescar unas truchas arcoiris en una segunda jornada.


Empezaré hablando de la jornada en agua salada. Ya llevábamos una semana pateando por toda la isla, visitando bosques de laurisilva y acantilados, "levadas" con vistas a cascadas impresionantes, degustando la gastronomía local y conociendo de cerca los pueblos diseminados en laderas. Así que decidimos dejar de lado la montaña y llegado el día, bordeamos toda la isla con el coche, parando en cada pueblo costero hasta llegar a la zona norte de la isla. Y fue allí, por consejo de Celso Rodrigues, un amigo madeirense, donde me dispuse a probar la caña nueva. En poco más de media hora ya había puesto en seco varios peces que no había pescado anteriormente, a excepción de los lagartos, engrosando mi "álbum de cromos" con especies nuevas.


Entre estas especies me hizo especial ilusión la negrita o almaco jack, Seriola rivoliana, que me sorprendió por su potencia aunque seguramente la vara de juguete que estaba empleando tuvo parte de culpa y acentuó las cualidades del pez para mi disfrute. Tras la negrita, otros de los peces que añadí a mi lista personal fueron el blue runner, Caranx crysos, y la escórpora madeirense, Scorpaena maderensis. Los señuelos que usé fueron los Sandeel slug de 10 cm y los pequeños Ripple shad. Pasé un rato entretenido, me llevé estas pequeñas sorpresas y proseguimos nuestra ruta.



Al día siguiente dedicaríamos la jornada de pesca en aguas continentales ya que la trucha arcoiris fue introducida con éxito en la isla y Tonina no las había pescado nunca, así que íbamos a intentar que se estrenase con ellas. Dicho y hecho, la jornada en agua dulce fue muy productiva y capturamos varios ejemplares de trucha arcoiris, algunos de ellos de bonito tamaño y doblemente disfrutados con la caña "low cost", tanto por Tonina como por mi. Una vez más, la improvisación y el entusiasmo por la pesca, unidos con un equipo básico pero funcional, fueron los ingredientes para llevarnos un bonito recuerdo de vuelta a casa. Ese no sería el único viaje que haríamos, pocos meses después partiríamos hacia Maldivas de luna de miel y cómo no, tampoco evité llevarme un par de equipos y unos señuelos, pero de eso hablaré en la siguiente entrada.




domingo, 9 de octubre de 2011

Vacaciones de pesca...una semana de desconexión

Palometón, Lichia amia, capturado a spinning desde costa, en superficie con paseante.
Recientemente he vuelto de Baleares, donde pasé 7 días, pescando junto mi amigo Dani, "Raxy" para los amigos más cercanos. El caso es que lo pasamos en grande y no por los cierres, sinó por la pesca desde costa. Por una parte nos dedicamos a la pesca en superficie con equipos medios, en busca de palometones y alguna posible serviola. El resultado, para no conocer el lugar, fué muy bueno, incluso nos llevamos alguna sorpresa.

Los palometones fueron los protagonistas del spinning en superficie.


También hubo tiempo para la pesca nocturna de espetones con jerkbaits (que pesca más aburrida, lanzar, recoger lento, dos jerks y a seguir con la recuperación lineal). Lo pasamos mucho mejor con equipos ultra-ligeros practicando rockfishing con vinilos, pequeños minnows y jigs diminutos. Como era de esperar, las llampugas y las servioletas también se dieron cita en los acantilados con mayor profundidad. La labor de búsqueda de accesos a pie de mar en estos acantilados nos llevó tiempo, sudor, calor y muchas caminatas exploratorias para reconocer el terreno. Pero el esfuerzo valió la pena, así como las vistas, la claridad de las aguas y los paisajes idílicos.

Llampuga a jig-casting desde costa, con bucktail jig.
Debo aclarar que, aunque hay bastantes peces, la tranquilidad y la transparencia del agua hace difícil la pesca con señuelos, lo que implica afinar bajos y lineas, algo arriesgado ya que el tipo de roca de esta isla corta el sedal y lo roza con mucha facilidad. No me cabe duda que repetiré en poco tiempo, aun queda mucho por explorar.

No todos los días te sube a la superficie una araña desde 5 metros de fondo, aun menos si se trata de un ejemplar próximo a los dos kilos.
Quisiera dar mis agradecimientos a Lara y David por acogerme en su casa, a Dani por aguantarme y por demostrar que es un spinner de los que va al límite, a Miguel por prestarme su Saltiga que por suerte o desgracia no necesité, sin olvidar a Fabio, isleño que nos aconsejó dos sitios que dieron peces.

domingo, 6 de marzo de 2011

Reportajes-Lubinas nocturnas y pesca en Gran Canaria

Este mes de marzo han publicado dos reportajes más en Pescamar y Pesca y Barcos, respectivamente. En uno trato la pesca de la lubina con señuelos en horario nocturno, y el otro la pesca a spinning y jigging en Gran Canaria.

Pescamar marzo nº96.
El segundo no es más que un reportaje orientativo para quien se aventure a visitar la isla, donde comparto mis experiencias a raíz de mis incursiones a la "Redonda", tanto positivas como negativas, con el fin de que puedan servir de cierta ayuda.


Pesca y Barcos marzo-abril nº25.
Si les interesa ya las tienen en los quioscos, y en las respectivas webs de las revistas, aunque en ese caso sólo se trata de un pequeño extracto introductorio. Si ya tienen un ejemplar en sus manos, espero que lo disfruten y que pueda resultarles de interés. Aquí les dejo esta breve entrada informativa y las fotos que encabezan cada report.

viernes, 30 de julio de 2010

Spinning en Andorra, truchas y salvelinos

La semana pasada pasé unos días en el Principado, donde me reuní con mi gran amigo Raul, donde recibí un trato increíble, con una gran persona encargada de hacerme de guía en pesca y excursiones. Un gran anfitrión, de esos que te hace sentir como en casa (incluso mejor), tal y como ya han demostrado los amigos de la Redonda en mis visitas insulares. Sin embargo, en esta ocasión dejaría los equipos heavies de jigging para dedicarme al spinning más ultra-light.


Pescando en un palmo de agua.

La primera salida la dedicamos a remontar un río de alta montaña, situado en un profundo cañon, que impedía caminar por las orillas, ya que éstas no existían. De modo que el wadder era indispensable. La técnica consistía en colocar la cucharilla en las pequeñas pozas que se formaban en cada remonte, al amparo de la espuma, como si de lubinas se tratase. Estamos hablando de mini-pozas, de no más de uno o dos metros de profundidad, y de lances muy precisos debido a la espesa vegetación ribereña que imposibilitaba movimientos amplios.


Les puedo asegurar que el ataque de una trucha del país a medio metro de ti, y en treinta o veinte centímetros de agua, es una gran sensación. El equipo en cuestión estaba formado por una caña Kali Ergospin con cw de 2 a 8 gramos y 1'5 metros de longitud, conjuntada con un pequeñísimo Okuma en formato 500 repleto de monofilamento del 0'14, de poco más de 2 kgs de resistencia. Imaginen las sensaciones que se experimentan con este tipo de tackle tan liviano: ¡¡las truchas de medio kilo parecen pesar el triple!!



2500 metros sobre el nivel del mar.

El segundo escenario que visité no era del agrado de mi guía particular, puesto que Raul prefiere pescar en ríos salvajes y apartados, y detesta la masificación de los lagos, donde la mayoría de pescadores locales se llevan todas las truchas y salvelinos, capturados con gusano, para mas inri. Eso sí, el entorno posee una belleza incomparable, propia de todo paisaje de alta montaña.



En esta ocasión utilizamos los clásicos Countdown de Rapala y un pequeño minnow de Hart, que nos brindaron varias capturas. Se trataba de truchas y salvelinos, o salmons de font, parientes del salmón que atacan desde abajo con increíble furia y que dejan a uno maravillado con su preciosa librea. Las impresiones que me llevé tanto en los lagos como en el río fueron muy positivas, no duden que repetiré. Nunca olvidaré mi primera experiencia con las truchas y los salvelinos. Quiero agradecer de nuevo al grande de Raul todas sus indicaciones fruto de sus amplios conocimientos sobre la pesca en alta montaña, ya que sin él, ni lo hubiera pasado tan bien, ni hubiera disfrutado de esos rincones tan salvajes y agrestes. Gràcies amic meu, ets molt gran..."zeta-clan minor" forever!!!!



miércoles, 28 de abril de 2010

Gran Canaria 2010, en contra del alisio


Desde que pisé Granca, me dije a mi mismo que era un lugar al que volvería más veces. Esta vez, fui acompañado de mi amigo Cisco, con quien he disfrutado al máximo durante los pocos ratos que la climatología nos ha permitido pescar. El fuerte alisio tan sólo nos dejó una tarde y una jornada entera para embarcarnos con nuestro buen amigo Ángel. Las otras tres salidas fueron dedicadas al spinning costero, en un entorno totalmente distinto al que presenta la artificial costa de Barcelona. Roca viva, desniveles y accidentes costeros irregulares hacen de esta isla un paraje sin igual para el lance ligero y la fotografía. Lástima que las nasas sigan ejerciendo una fuerte presión sobre las especies locales. Sin tal presión, la productividad de estas aguas sería muy superior.

Jigging interruptus

El principal objetivo de nuestra visita era dedicar las salidas a jigging, pero el alisio sólo nos dió permiso para jiguear durante medio día. A primera hora, apenas había deriva. Cisco capturó un loquillo y una bicuda que se soltó justo antes de embarcarla pero no se quedaría ahí, ya que más tarde tuvo dos trancazos que olían a espárido local. Al mediodía el viento que se levantó fué excesivo, aún con Ángel luchando al timón para mantener nuestras lineas con la mayor verticalidad posible, por lo que decidimos cambiar el jigging por el spinning. El alisio nos cambió la perspectiva del viaje, no nos quedó más remedio que resignarnos y dar por hecho que el viento no nos permitiría jiguear ni un día más. Jigging interruptus.


El spinning insular, nuestro mejor aliado

Ante la cruda realidad, no nos quedaba otra que optar por el spinning, que fué la mejor alternativa al mal tiempo. Dedicamos dos tardes al spinning embarcado, con gran actividad y múltiples ataques a nuestros señuelos de superficie. Entre las especies que encontramos en el pesquero había pejerreyes, sierras y bicudas, las tres especies típicas del spinning insular. Perdimos varios peces, entre los que destacó una bicuda bien maja que se me soltó en la misma popa. El número de capturas podría haber sido mayor, sin embargo disfrutamos como niños con la acción top-water y con una escena dantesca protagonizada por dos actores nativos...Presenciamos cómo dos guanches se estamparon con su diminuta néumática contra las rocas para buscar lapas, pescar al coup o Dios sabe qué. No logramos descifrar el enigma, pero nos quedó constancia que aquellos dos tipos se estaban jugando el tipo arriesgadamente con unas intenciones poco sólidas. Sin duda fue un espectáculo inaudito, fauna local en acción.

Anjova o pejerrey canario, capturada a spinning en superficie con un clásico, el Patchinko 140.

Agradecimientos

Quisiera hacer una mención especial a Ángel Hérnandez, patrón y guía a la carta, siempre atento a sus huéspedes, y dispuesto a acompañarlos en cada salida. Su experiencia y su empeño fueron la clave, en todo momento estuvo allí para animarnos. Tanto en el jigging como en el spinning, un buen patrón es determinante, y él es un patrón que antepone la amistad a la pesca, de ahí su éxito y el de sus invitados. Gracias amigo.

Me supo mal no coincidir con Rafa, Jose y Aitor. Menos mal que Angelote, el famoso man in black, apareció in extremis en "la última cena", condimentada con risas, anécdotas y degustación inclusive de papas con mojo y sierra. Una vez más, me llevo buen sabor de boca, y les prometo que volveremos. Un abrazo a todos.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Gran Canaria 2009, pesca agresiva

Granca, gran roca emergente en pleno Atlántico, azotada por fuertes vientos y bañada por aguas bravas a merced de éstos. La climatología, es sin duda, el principal condicionante sobre la pesca canaria, y eso lo saben bien nuestros amigos canariones, quienes nos advirtieron sobre los cambios repentinos de tiempo, que podían fastidiar el mar y hacer imposible la navegación. Así pues, sabíamos a lo que íbamos, condicionados por nuestras responsabilidades laborales nos vimos obligados a comprar los billetes con mucha antelación, con el riesgo que conlleva no tener una previsión de la meteo precisa y certera. Hasta dos días antes no pudimos confiar en las previsiones, que nuestro amigo y anfitrión Ángel Hernández sabe interpretar como el mejor de los meteorólogos; años de experiencia le avalan. Esas previsiones, unidas a la poca pesca durante el último mes, nos advertían que los peces iban a ser difíciles de conseguir, sin embargo llegó el día y los billetes ya estaban comprados, así que emprendimos un duro viaje sin tregua ni descanso, a merced de un mar agresivo y adverso, que conllevaría una pesca a su vez igual de agresiva y enérgica.


Sin los esfuerzos de nuestros anfitriones, quienes nos llevaron a sus mejores pesqueros, unido a nuestro tesón e insitencia, se podría decir que no hubieramos capturado nada. Se hizo más de lo que se pudo, no pudimos descubrir ninguna meca del light jigging, si bien veo unas posibilidades enormes en el spinning isleño, la pesca del black-bass y el deep jigging.


He de confesar, que de principio al final me sentí como en casa, y tanto Rafa, como Jose, como los dos Ángeles, se comportaron como si nos conociesen de toda la vida. Ángel además hizo de patrón y nos ofreció su apartamento a pie de acantilado con todas las comodidades que ello conlleva. En todo momento tuvimos un guía que nos acompañaba, se combinaban horarios para estar allí con nosotros. La pesca no dió más de sí, pero claro está que fué el mal tiempo el que se cruzó en nuestro viaje para dejarnos pocas horas de pesca efectiva, tan claro como que tanto pescadores como anfitriones hicimos todo lo que pudimos. Eso sólo me deja algo bien claro: volveremos, pero la próxima vez, con dos días de antelación para conocer con seguridad la climatología. Me gustó el deep jigging y el spinning ortodoxo que allí practican, que unido a la presencia de tantas especies ausentes en aguas mediterráneas me parece extremadamente tentador y me obliga a volver. 

Me quedo con la hospitalidad recibida y la realidad de una isla que padece sobre explotación pesquera y cuyos peces se han visto influenciados por el cambio climático.¿Les suena? A mi sí, nos sucede lo mismo en el resto de costas españolas. En nuestras manos está evitarlo.