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jueves, 14 de septiembre de 2023

Marcaje de peces en Baleares: Balearic Tracking Network

Nos encontramos en plena era de internet, de evolución tecnológica y avances científicos increíbles, sin embargo, a día de hoy aún desconocemos la biología de muchos peces ya que la mayoría de estudios se realizan con especies comerciales de altura, tales como atún, albacora, besugo, merluza. Pero, ¿qué sabemos de las especies litorales? Poco o nada...Una de las formas de estudiar los peces es mediante el marcaje, que ayuda a determinar patrones de crecimiento y patrones de desplazamiento, pero para ello es necesario pescar primero los peces, marcarlos adecuadamente mediante una correcta manipulación y (obviamente) devolverlos en las mejores condiciones posibles, ya que si no se realiza un captura-suelta de forma correcta, no sirve de mucho devolver los peces al agua y todo se queda en un acto de postureo de cara a la galería.

Juvenil de mero, Epinephelus marginatus, marcado en 2018.

Empecé marcando peces en Cataluña, allá por el 2008, como colaborador del IEO y CSIC en varias campañas que correspondían a diferentes estudios científicos. En aquellos estudios las especies objetivo de marcaje fueron túnidos, llampugas, anjova, palometón y lubina. Hace ya casi diez años me mudé a Baleares, donde retomé esta actividad en 2017, en colaboración con el IMEDEA, habiendo marcado varios centenares de peces tan solo en la isla de Mallorca. Se trata de un estudio de las especies litorales locales que engloba todas las Baleares, habiendo colaboradores presentes en el resto de las islas del archipiélago. Vayamos ahora a ver de qué trata este interesante(y necesario) proyecto.

El marcaje de palometón es uno de los puntos fuertes de este estudio.

Como decía, el estudio se centra en el marcaje de las especies típicas del litoral balear, en concreto hablamos de lubina, palometón, serviola, dentón, las diferentes especies de meros y abades, así como el cabracho. Se trata de un marcado mediante marcas del tipo "spaguetti" con apariencia de antena pero sin ningún tipo de artefacto electrónico de posicionamiento. Estas marcas se sujetan a los peces con un pequeño gancho que recuerda un arpón, mediante la ayuda de un punzón hueco especial para esta tarea. Cada marca lleva impreso un número de serie así como el teléfono del organismo científico que se encarga del estudio ( en este caso, Imedea). Los resultados que se obtienen con este tipo de marcas son de medio a largo plazo, por lo que tras más de un lustro marcando peces en las islas Baleares ya se han recogido algunos datos gracias a la recaptura de ejemplares marcados. Estos resultados son muy básicos ya que solo aportan patrones de movilidad y crecimiento, pero ya nos están aportando información muy interesante, además de confirmar algunas teorías que ya se tenían sobre ciertas especies.

La serviola es la especie que he marcado en más ocasiones, habiendo incluso recapturado algún ejemplar marcado por mi mismo.

Al principio todo el registro de datos de capturas era analógico, pero gracias a la aplicación Balearic Tracking Network que luego se lanzó, guardarlos digitalmente es muy fácil y rápido, sin necesidad de llevar una carpeta con folios y bolígrafo a cuestas cada vez que salimos a pescar. Tenía muchas ganas de hablar de este estudio y su importancia, así como explicar de que va esto de marcar peces. En cuanto a los primeros resultados, deciros que ya se han recapturado varios ejemplares de especies distintas, algunos de los cuales tuve la suerte de capturar y marcar personalmente. Las primeras impresiones que salen a la luz tras estas recapturas de peces ya marcados son muy interesantes, pero de eso hablaremos en otra entrada.

Devolviendo al agua un palometón juvenil ya marcado.

lunes, 10 de abril de 2017

Spinning con minnows desde costa: volviendo a mis orígenes.

Lubina invernal a minnow.
Tal como venía adelantando en las recientes entradas, el año 2016 trajo consigo mi particular re-enganche al spinning con minnows. Tras vivir muchas jornadas en la isla con viento y mar excesivos para desarrollar correctamente el spinning topwater ortodoxo, uno se da cuenta que los minnows pueden darnos más de una alegría cuando la cosa anda más movida. En Barcelona restringíamos su uso al invierno y la lubina, cuando condiciones climáticas, similares a las de la isla durante esta fase del año, obligaban a abandonar los señuelos de superficie. Sin embargo y por contra, en Baleares en general abunda mucho más el espetón que la lubina y a lo largo de cada temporada uno también se cerciora que usando minnows te vas a hinchar a espetones, así de sencillo. Este paradigma me hizo alejarme del uso de estos señuelos pero hace algo más de un año empezó un nuevo idilio con ellos. A lo largo de la pasada temporada, los minnows han seducido a la mayoría de especies costeras que el pescador de spinning puede optar en nuestro archipiélago: lubina, dentón, palometón, serviola y agujón, sin olvidar los omnipresentes espetones.

Mi primer palometón decente a minnow. Mi fijación de buscarlos siempre con señuelos de superficie ha evitado esta fotografía durante años. Sin embargo, me hace una ilusión especial haberlo capturado de otra forma.
Entre estas capturas me hicieron particular ilusión el palometón y el agujón. El primero, es un pez que curiosamente había pescado en superficie casi el 90 por ciento de veces, y precisamente me hacía gracia capturar uno decente con minnow, y encima sucedió desde costa en un acantilado, experiencia que me hizo saborear de otra forma la captura, conseguida en un escenario diferente y con una técnica diferente. El otro pez en cuestión, el agujón Tylosurus acus, era un pez que llevaba topándome desde hacía dos años, con numerosos peces desclavados a punto de ponerlos en seco. Cuando por fin pude agarrar uno en mis manos me supo a gloria y redondeó una jornada que jamás olvidaré y que relataré más adelante.

Agujón, Tylosurus acus imperialis, capturado a spinning con minnow.
De las otras capturas, qué decir, peces deportivos clásicos que alegran e ilusionan a cualquier mortal que haga spinning. La siempre bella y astuta lubina, el carismático y problemático dentón y la aguerrida señora serviola. Lo de este trío de titanes no sé cómo calificarlo. Tal vez sea la recompensa a años de pasión y dedicación a un modo de vida y una filosofía que en su día caló hondo en mi, el captura y suelta, que aún a día de hoy me lleva a meterme en el agua para oxigenar un pez incluso en pleno invierno. Doy gracias por todo lo vivido el pasado año...Y dejando de lado el melancolismo me despido hasta las siguientes entradas en las que seguiré hablando de mis experiencias más recientes con los minnows, así como de los viajes que hicimos a Madeira y Maldivas, ambos dejándonos un recuerdo inolvidable y muchas ganas de volver a esas maravillosas islas.

Serviola a spinning desde costa, otra gran captura en aguas de Mallorca.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Topwater spinning, temporada 2016


Siguiendo donde me quedé, empezaré por el resumen del reciente 2016 en lo que a pesca en superficie se refiere. Me resulta prácticamente imposible no dedicar gran parte de mis salidas anuales a esta pesca tan adictiva que es el spinning topwater desde costa y obviamente, 2016 no iba a ser diferente en este aspecto. Esta técnica volvió a dar buenos resultados, cosechando nuevamente varias capturas más que decentes, especialmente si hablamos de pesca desde orilla. Anjovas, palometones, espetones y llampugas han sido los principales protagonistas de otro año más de spinning topwater insular. 

Palometón capturado a spinning en superficie con un skipbait.
Entre los tipos de artificiales de superficie que hemos empleado han destacado skipbaits, paseantes y poppers. A excepción de los pencil-poppers (que este año ni yo se porqué razón no los he empleado) todos los tipos de señuelos de superficie han funcionado con las especies anteriormente mencionadas en diferentes situaciones y contextos. En el caso de las anjovas, todas entraron a paseante flotante, concretamente uno de mis preferidos en los últimos años, el ProQ 120, y no porqué lo diga yo, los resultados hablan por sí solos.

Anjova capturada a spinning con paseante.
Los paseantes son indispensables si pensamos en anjovas en superficie.
En el caso de los palometones, fueron los skipbait y en concreto el Miniketc, los señuelos que mejor funcionaron. Este modelo, sin duda, cada año me gusta más y bajo mi opinión personal se afianza como el mejor skipbait del mercado junto su hermano mayor el Ketc. Aún no he utilizado un skipbait que lance tanto, sea tan fácil de recuperar y que pesque como pesca este.  De la misma forma que sucedió con los palometones, las llampugas también han sentido predilección por los skipbaits y he podido añadir esta especie a la lista de peces capturados con el Miniketc. Sin ir más lejos, el año anterior, en 2015, incluso un dentón atacó el Ketc sin llegar a clavarse, lo que evidencia el alto potencial de este señuelo.

Llampuga en superficie con el skipbait Miniketc.

Otro palometón a spinning en superficie, también a skipbait.

Vayamos concluyendo con los espetones. A diferencia de años anteriores, que los capturábamos con paseantes, pencil-poppers y poppers, en 2016 sólo se mostraron efectivos los poppers, no me pregunten porqué. Y bien, en lo referente a spinning de superficie en 2016, poco más puedo añadir salvo que devolvimos al agua el 100% de nuestras capturas. A nivel de especies depredadoras tenemos ciertas limitaciones en la isla (siempre son las mismas), pero se puede decir que el año pasado nos permitió disfrutar de todas ellas a partes iguales. Eso sí, no todas fueron capturadas en superficie. 2016 también ha sido un año donde los minnows han recobrado importancia en mi caja de señuelos, pero de ello hablaré en las siguientes entradas. ¡Hasta la próxima!

"Barracuda" mediterránea capturada a popping. Pescar espetones de este tamaño a spinning en superficie es una pasada.

viernes, 17 de febrero de 2017

Evaluación anual, 2015

Palometón, Lichia amia, capturado desde costa a spinning en superficie.
Hace tiempo que no publico nada de nuestras salidas particulares, así que vamos a ello. Empezaré haciendo un resumen sobre la técnica que más horas dedicamos durante la temporada "cálida" de 2015, es decir, el spinning de superficie. Echando una mirada a esa temporada, el spinning topwater nos dejó buenos recuerdos, jornadas con buenos peces, otras con peces pequeños, variedad de especies y cómo no, también bolos y peces desclavados que se quedaron sin foto, algunos realmente de mención.

Bacoreta en superficie a popper.

Anjova en superficie con paseante.

A diferencia de otras temporadas en las que utilizábamos señuelos de diferentes marcas para este cometido, desde 2014 hemos utilizado casi exclusivamente señuelos de Seaspin, salvo contadas excepciones en las que hemos utilizado algún señuelo de otra casa. Tras tres temporadas pescando con ellos puedo decir que no he notado diferencia respecto a hacerlo con señuelos de calidad "de toda la vida". Sinceramente, creo que hoy en día cualquier señuelo de superficie más o menos decente pesca, sea de la casa que sea, solo que a veces, en situaciones concretas, con peces resabiados o en lugares con una fuerte presión de pesca, un modelo u otro marca la diferencia y lo hace sobresalir de los demás. En esos casos hablamos de un señuelo "killer" o muy bueno, para que nos entendamos, y para ser sinceros, en mi caja de muestras hay varios modelos de Seaspin que han pasado a formar parte de ese exclusivo club de los señuelos "pata negra". 

Espetón con paseante, a spinning en superficie.
Entre estos modelos que han marcado diferencias, incluso usando al mismo tiempo señuelos clásicos, yo destacaría sin duda el Pro Q y el Mini-Ketc ( junto su homólogo de más peso, el Ketc). Un amante del spinning de superficie no puede dejar de probar al menos una vez estos artificiales. Tienen las cualidades básicas para que un señuelo de superficie "chute", son lanzadores, agarran agua, admiten varias acciones y lo más importante, pescan. Con estos señuelos hemos capturado desde costa algunas de las especies más codiciadas por el pescador de spinning: serviola, palometón, anjova, llampuga y espetón, además de otras sorpresas y especies con menos glamour. La conclusión está clara: las cualidades de un señuelo son las que lo hacen destacar de otros, no su nombre ni su marca. Por ese motivo me gusta pescar con señuelos que funcionen y punto, sin importarme su marca. Aunque en este caso me siento afortunado ya que se dan los dos factores: son señuelos pescadores y además de la marca que represento, más no se puede pedir...Hasta la próxima, retomando mi actividad en el blog, acabaremos de resumir las temporadas pasadas en las siguientes entradas.



viernes, 2 de enero de 2015

Evaluación anual, 2014

Es hora de hacer balance, ya llevo un año y medio en la isla, y finalizado el 2014 ya puedo decir que he pasado mi primer año natural pescando aquí. Cada región, isla o mar tiene sus peculiaridades y aunque el comportamiento de los peces suele ser el mismo, es cierto que entre una zona y otra existen variaciones de contexto y de conducta, obligando al pescador a adaptarse a las "nuevas" circunstancias. El año pasado llegué aquí iniciado el verano y anduve más ocupado en mi mudanza y la adaptación a la vida de isleño que en asuntos de pesca. Por suerte, el pasado invierno se me cerró una puerta para abrirse una mucho mejor y ello me ha permitido tener libertad y alejarme de la monotonía y la rutina. He podido dedicarme a lo que más me gusta, que es pescar a spinning y así poder sacar las primeras conclusiones y mis propias teorías. ¡Vamos a ello!

La pesca de la lubina a spinning en Mallorca no resulta fácil.
Como ya imaginaba, la pesca a spinning se divide claramente en dos ciclos: el frío y el cálido. Mi primer invierno aquí me centré en la lubina y el rockfishing pero viendo la poca cantidad de lubinas que hay actualmente en las islas, la primera conclusión a la que llegué fue que es más productivo centrarse en la pesca en zonas profundas desde acantilados. De hecho, este tipo de spinning es el que practican la mayoría de spinners isleños y bien que hacen porqué no quedan muchas opciones con el frío. En este contexto estamos hablando de algunos pelágicos como la bacoreta pero sobretodo de especies bentónicas y hepibénticas, como el dentón, los meros y la serviola aunque también es buen momento para espetones y cefalópodos en zonas más tranquilas. Como pueden ver, se trata de un spinning bastante limitado en cuanto a contexto y, por consiguiente, en cuanto a especies y técnicas.

Mi primera serviola decente a spinning de superficie. Las había pescado a jigging y con bucktails, pero nada que ver con pescarlas a topwater......emociones fuertes!!
Con la llegada de la primavera la cosa cambia y se hacen viables otras técnicas puesto que son muchas las especies que se empiezan a mover con el aumento de temperatura. Palometones y unas pocas anjovas se activan de verdad y hasta las lubinas parecen estar más presentes que en los meses fríos, qué ironía, siendo la lubina un pez que se siente más cómodo con agua fresca. Es también excelente momento del año para el spinning más light y el rockfishing ya que el mar rebosa de vida y podemos hacernos con gran variedad de especies menores. No olvidemos tampoco la posibilidad de toparnos con los atunes primaverales.

Demasiado tiempo aguantó el trenzado del 0'19 y el bajo del 0'50....estuve hora y media con una 20-80 y un 5000, peleando un atún de unos 60-80 kilos que entró accidentalmente buscando albacoras de unos 8-10 kilos, pero lógicamente, el trenzado tan fino petó. Ese día eché de menos mi equipo de popping atunero. Sin duda, la cosa se hubiera decantado de nuestra parte.
Sin ir más lejos, en una de las pocas salidas que he podido hacer embarcado, un precioso atún que no bajaría de los 60 kilos me acabó rompiendo el trenzado del 0'19 tras hora y media de combate. No obstante, esta etapa cálida sufre cierto ralentizamiento en pleno verano, debido a los excesivos calores y también a la gran afluencia de turistas que invaden cada centímetro de costa. Sin embargo, conforme avanza el verano y llega otoño, la situación se vuelve a calentar tal como sucede en el resto de nuestras costas peninsulares. En pos de los resultados de este año, otoño sigue siendo mi estación preferida para el spinning.

Tonina, en su primer año de pesca en superficie ya se ha estrenado con los espetones, peces que normalmente se capturan con señuelos hundidos, pero con su paciencia y buen hacer, ella consiguió engañarlos arriba.
Otoño lo tiene todo: lubinas, palometones, anjovas, espetones, dentones, túnidos, serviolas y nuestras visitantes anuales, las mágicas llampugas, además de la gran lista de especies menores como, por ejemplo, los sargos y sus parientes. Ahora, entrado de nuevo el invierno, parece que se vuelve a repetir el ciclo y es hora de aparcar la pesca en superficie y dedicarse al jig-casting y los minnows. Este invierno no perderé tanto el tiempo con lubinas escasas y resabiadas, ni con especies menores. Llegó la hora de empezar un nuevo ciclo anual, el ciclo del 2015. Atrás quedan caminatas de investigación y horas y más horas de experimentación in situ, que servirán de mucho de cara al nuevo año.

Como venimos haciendo desde hace ya una década, este gesto es el que hemos repetido más veces este año....la suelta, una acción sencilla pero con muchas consecuencias positivas para nuestras especies.
Ha sido el año de descubrir spots, el año del estreno de Tonina en superficie, el año de las llampugas en poca agua, en definitiva, un año para recordar tanto por los resultados obtenidos como por toda la tarea que "no se ve" detrás de cada captura. La dura tarea de caminar e investigar mientras brazos y espalda se tuestan durante horas bajo el sol abrasador. Esta bien "llegar y besar el santo" pero todos sabemos que las casas se construyen desde abajo, poco a poco, a un ritmo constante y con esfuerzo. De esto trata el spinning: de dedicación, esfuerzo y constancia, y de eso no nos falta ni una pizca. Los peces hay que buscarlos, no vienen solos sentados en el sofá...¡El que quiera peces, que vaya a buscarlos como hemos hecho nosotros! Pero sobretodo, ¡practicando una pesca responsable!


jueves, 18 de diciembre de 2014

Palometón a light spinning

El mar te devuelve lo que le das cuando menos lo esperas. Con este enunciado encabezo esta entrada que tiene como plato principal una de mis especies favoritas, el palometón, aderezado con un ingrediente que me encanta, el light spinning. Como decía recientemente en otra publicación ( Adiós verano...), el verano nos despedía para dar paso al otoño y a todas las oportunidades que esta estación nos brinda. Ya queda poco para que acabe el periodo otoñal, tres meses en los que hemos disfrutado de buenas jornadas pescando en superficie pero entre todas ellas, hay una en concreto que merece la pena recordar, tanto por la especie en sí, como por las circunstancias que rodearon esa captura. Me remontaré a ese día.

Era una mañana medio despejada, con nubes en el horizonte que auguraban lluvias. Llegamos al spot y me dispuse a lanzar la artillería pesada para atraer depredadores. A los pocos minutos, una ola se alzaba tras mi señuelo e instantes después, el artificial recibía un fuerte golpe pero el pez no llegó a clavarse. Iba con el equipo "heavy". El caso es que también llevaba conmigo el equipo light pero estaba "aparcado". Tras varios lances infructuosos con el equipo potente sin percibir más evidencias de vida, me giré y allí estaba el equipo light ya montado con otra muestra, reclamando ser utilizado. Dicho y hecho. Cambié de equipo y sólo bastaron dos lances para volver a mover al depredador que merodeaba por la zona. Lo que viene ahora es la parte más emocionante y la que peor lo pasé. El equipo ligero estaba formado por una 10-30, un 2500, trenzado de 10 libras y un bajo del 0'37.

Un abrazo deseado... Al final todo acaba como empezó, con palometones a spinning topwater.
Como decía, al segundo lance con el equipo light, la ola mágica volvía a alzarse tras el señuelo, pero esta vez el ataque fue certero y el pez se clavó a la primera delante de mis morros, difícil de olvidar una picada así. El pez inició la persecución a unos 8 metros de mi y cuando lo interceptó, tan sólo estaba a 4 o 5 metros. Tras unos cabeceos sin moverse demasiado de sitio sacó algo de hilo, pero volvió a pararse para sacudirse de nuevo. En esos instantes me pensaba que era un palometoncete de 3 o 4 kilos, sin embargo, ese pensamiento se esfumó rápidamente. El pez dijo "aquí estoy yo" y mostró todo su potencial, sacando unos 60 metros de hilo del tirón. Ahí ya no pensaba que fuese un ejemplar juvenil y tuve que poner el equipo al límite. Seguramente el agua fría me ayudó y, para mi sorpresa, el palometón entraba en el salabre en cosa de dos minutos, extenuantes para ambos. Puedo asegurar que fueron los dos minutos más eternos que uno pueda imaginar, rezando para mis adentros que no petara nada por ningún sitio. Cuando por fin lo abrazaba, vi que la grapa estaba abierta a punto de enderezarse y fue cuando me di cuenta que aquel pez realmente era para mi. Tenía todos los números de perderlo, pero no fue así. Para variar, tras las fotos lo devolvimos en perfectas condiciones e hicimos un pequeño video de la suelta. En pocos minutos empezó a llover fuertemente y tuvimos que marcharnos. Sin duda esa jornada será recordada por sus frutos, solamente nos bastó media hora para pescar un buen pez antes que llegase la tormenta. Ya podría ser así siempre...al menos, eso esperamos.

Sólo me queda dedicar esta captura a Tonina, Jose y Raulet, sólo vosotros conocéis de verdad mi dedicación al topwater y el amor que siento hacia esta especie. ¡Va por vosotros!
¡Hasta la próxima, espero que hayan disfrutado del relato!

sábado, 25 de octubre de 2014

Lure & Fly Fishing Experience: pesca, excursionismo y fotografía.

Recientemente he inaugurado una página de Facebook y una página web ofreciendo mis servicios como guía de pesca. Este proyecto se llama Lure & Fly Fishing Experience y ha arrancado este mismo año, tras meses de maduración y duro trabajo a las espaldas. Muchas horas y kilómetros invertidos para que todo salga adelante. A continuación adjunto los enlaces a la página de Facebook y la web, donde los pescadores interesados podrán contactar conmigo por email o bien por mensaje privado. Podéis acceder a los enlaces clicando sobre los dos enunciados en negrita:



Se trata de un servicio que ofrece excursionismo y fotografía, y está destinado a los pescadores de spinning y de mosca que siguen una pesca sostenible basada en la filosofía del captura y suelta. Somos el único servicio de guías de pesca de la isla especializado en estas modalidades y que ofrece además atención personalizada. Nuestros amigos alemanes, Max y Frank, han sido nuestros últimos clientes, dos amantes del spinning y la pesca a mosca en aguas continentales que querían conocer las especies marinas que tenemos en el Mediterráneo. Tras 10 días de pesca intensiva, han cosechado numerosas capturas, de hecho han pescado peces todos los días, algunos de ellos de muy buen tamaño, dedicando principalmente las jornadas al spinning topwater, pero también han practicado shore jigging y algo de spinning ultra ligero.

Lure & Fly Fishing Experience ofrece un servicio exclusivamente especializado en spinning y mosca.
Sus caras hablan por sí solas, y esas sonrisas parecen delatar que se vuelven a su tierra con un buen sabor de boca tras vivir su experiencia con Lure & Fly Fishing Experience. Éstos son algunos de los objetivos que han logrado estos días, ayudados de su gran experiencia y guiados por mis consejos han pescado las especies más emblemáticas de nuestro spinning local. En todo momento se mostraron abiertos a las recomendaciones que les daba, y de hecho, bastantes de sus capturas fueron obtenidas con algunos de mis señuelos de Savage Gear y Seaspin. En la siguiente entrada veremos las especies que capturaron a shore jigging y con los equipos ultraligeros. De momento os dejo que disfrutéis de sus bonitas capturas con los equipos medios de spinning, todas en superficie a excepción de los espetones.

Max con una preciosa anjova en superficie. Lure & Fly Fishing Experience.
Frank con su palometón en superficie. Lure & Fly Fishing Experience.
Max también disfrutó de las lubinas de Mallorca. Lure & Fly Fishing Experience.
Barracuda europea de manos de Max. Lure & Fly Fishing Experience.
Max con un precioso agujón. Lure & Fly Fishing Experience.
Frank y su barracuda. Lure & Fly Fishing Experience.


viernes, 22 de agosto de 2014

Sandeel 10, ¿Slug o paddle tail?

Como ya sabéis, recientemente empecé a colaborar con Savage Gear y he tenido el privilegio de probar algunas novedades que están llegando a las islas. En esta entrada hablaré del Sandeel y el Sandeel Slug de 10 centímetros, dos vinilos necesarios para el amante del spinning ligero, versátiles y efectivos, pero con cualidades diferentes. Veamos para que sirve cada uno o en qué circunstancias puede marcar la diferencia un modelo u otro.

Lubina a light spinning en las transparentes aguas de Mallorca. 
Empiezo por el Sandeel a secas, con paddle tail (cola de pala), que no es más que la reproducción en pequeña escala del modelo existente de Sandeel que todos conocemos. Su acción se mantiene pese al pequeño tamaño y es una excelente alternativa para peces más bien parados o en actitud de espera, o bien para especies menos rápidas. Está disponible en 4 colores distintos, y viene con su respectivo jighead de 7 gramos, pero gracias a la densidad del vinilo, el señuelo montado pesa 10 gramos. Lo que más sorprende de la calidad del vinilo, es que conserve esta densidad que le proporciona resistencia, pero a la vez, ni pierde movilidad ni flexibilidad. Se puede decir que los Sandeel son vinilos resistentes que además mantienen unas cualidades de movimiento y flexibilidad increíbles. Sucede que muchos vinilos del mercado son muy flexibles y naturales en cuanto a movimiento, pero bastan dos peces para destrozarlos. El Sandeel es la excepción, aguanta lo que le echen sin  perder su "gracia vital". En cuanto a sus cualidades de lance, me quedo con el Sandeel Slug, por eso de la forma de la cabeza, algo más alargada. Los lances con el Sandeel normal son un poco herráticos, cosa más habitual en vinilos que en señuelos con transferencia de pesos, aun y así, podemos lanzarlo medianamente bien, aunque solo pese 10 gramillos.

Un gitano, Mycteroperca rubra, a light spinning con el Sandeel paddle tail.
Vayamos ahora a por el Sandeel Slug, que carece de cola de pala y es una imitación del lanzón. Su interior es hueco, con la cola alargada y fina, con una pequeña terminación con el acabado de la cola del lanzón. Esta maravilla de vinilo además viene equipada con una cabeza plomada específica para que desarrolle la acción de darting, que tiene la cualidad de activar el instinto más agresivo y territorial de los peces. Se trata de una acción mas bien rápida para peces nadadores que suelen estar en movimiento, o para peces que se encuentran excitados o en cierto estado de actividad, aunque también me ha demostrado que puede causar reacción entre depredadores más calmados. Está disponible en los mismos colores que su primo Sandeel y la calidad del vinilo es idéntica. En lo que veo cierta mejora respecto su primo es en el lance, supongo que debido a la ausencia de paddle tail y a la forma específica del jig-head, más alargada y aerodinámica.

Juvenil de palometón capturado con el Sandeel slug.
Por el momento, el poco tiempo que he dedicado a probar y remojar estos dos vinilos, he obtenido picadas y capturas variadas. Desde peces resabiados como la lubina, pasando por especies de fondo como los sargos y los serránidos, hasta llegar a los rápidos palometones. No obstante, no he tenido tiempo de probar todo lo que querría haber probado. Me explico. En el caso del Sandeel, el montaje adecuado es el de vinilo más jig-head. Sin embargo, en el caso del Sandeel Slug, las opciones de preparar el vinilo con otros montajes quedan abiertas. Lo podemos montar en carolina,  texas,  weightless, drop-shot....lo que nos de la gana!! Se trata de un señuelo verdaderamente polivalente, que bien merece una entrada específica para él solito. Seguiremos experimentando con el Sandeel Slug para poder dedicarle esa entrada en el futuro....¡Hasta la próxima!

domingo, 30 de marzo de 2014

Palometones y anjovas invernales en superficie

La pesca desde costa del palometón, Lichia amia, en modalidad spinning, va ligada a señuelos de superficie como paseantes, poppers, pencil-poppers y skipbaits.

Vayamos a por la segunda parte del viaje, la crónica sobre el spinning heavy. En total dedicamos 3 días al spinning de superficie y los resultados fueron soprendentemente arrolladores si los comparamos con el spinning light y el rockfishing. La primera de estas jornadas top-water empezó bien temprano y de forma bastante contundente. En los primeros 4 lances del día, me persiguieron, atacaron, fallaron, incluso se clavaron y desclavaron varios peces...tal vez ni se clavaran y simplemente retenían el paseante en sus fauces un par de segundos. El caso es que al quinto lance, una de esas retenciones se alargó, y tras un par de buenos cabezazos, el primer palometón del viaje iniciaba una carrera rápida hacia mar adentro, obligándome a meter en el agua hasta las rodillas para combatirlo cómodamente. Equipo al límite con freno bastante cerrado, bombeo rítmico y constante, y en unos 3 o 4 minutos ya asistía al pez por la cola. Primer round y a seguir de turismo.


Dejamos descansar el spot y volvimos 2 días después, pero en esa ocasión lo hicimos al medio día, con el sol bien alto, y tal cómo sucedió el primer día, al primer lance ya me habían fallado un ataque, y al segundo lance tenía al otro lado de la línea otro palometón batiéndose por su libertad. En un par de minutos ya estábamos a punto de meterle mano, pero se desclavó a escasos metros de nosotros, y a través de la cresta de la ola vi claramente como él y sus dos compañeros se iban por patas hacia el punto caliente. Recogí el sobrante que me había quedado tras la desclavada y lancé al mismo punto, y tras dos zig-zags del paseante, el agua explotaba de nuevo y se clavaba otro palometón, que esta vez sí llegaría hasta nuestras manos. Segundo round y de vuelta al apartamento ya que Tonina sufrió un pequeño percance en su rodilla con las espinas dorsales del palometón, que le dejaron un doloroso recuerdo.

Anjova balear capturada a spinning desde costa, empleando un señuelo de superficie del tipo pencil-popper.
Antes de regresar por tercera vez a la zona caliente, volvimos a dejarque el spot reposase un par de días, y volvimos al medio día. Pero esta vez no estaban los palometones...una pequeña horda de anjovas se apresuraba a dar caza a mi "días felices"en el primer lance de la jornada, y tras dos ataques fallidos, un parón en seco y un posterior salto lejano delataba que se trataría de una bonita anjova invernal. Remolcada rápida y en menos de un minuto volvía al agua. Me dió tiempo a cambiar de señuelo y tener otro ataque más por parte de las anjovas, pero se movieron y desaparecieron sin dejar rastro. Aunque daba igual, era nuestro último día de vacaciones y la semana había sabido a gloria. Sinceramente, esperaba más actividad de sargos que de palometones y anjovas, pero el hecho de capturar estas especies desde costa, en invierno y con señuelos de superficie, me hace mirar atrás y valorar el viaje de forma muy positiva, ya que se trata de capturas de mérito que no se consiguen ni todos los días, ni cada invierno, sin salir del Mediterráneo, claro. 

Con especies como el palometón y la anjova, considero indispensable la suelta de todos los ejemplares en las mejores condiciones posibles.  Para facilitar esta labor, todos los señuelos utilizados en este viaje llevaban anzuelos simples.
Ahora, a prepararse para la primavera, aunque a decir verdad, la presión que sufren especialmente los palometones en las islas es brutal y la norma es matarlos, por lo que detrás de cada captura hay días sin obtener resultados y cada año se hace más difícil capturar palometones de según que tallas desde costa. Hace pocos años estas especies eran mucho más comunes en Baleares, el palometón ha dado un gran bajón y las anjovas, conocidas como sabogas, hay isleños que ni saben su aspecto de lo escasos que se han vuelto estos peces. Desde este blog insistimos en la importancia de devolver estas dos especies de nulo valor gastronómico y que además contienen muchos metales pesados en su organismo que precisamente no son muy beneficiosos para la salud. Cada vez cuesta más dar con grandes depredadores, en nuestra mano está cuidar lo que tenemos para que lo disfruten nuestros hijos. ¿Han oído eso de pan para hoy y hambre para mañana?...pues eso.

lunes, 28 de enero de 2013

Spinning ligero. Pez versus ego

Hola a todos, viendo la espectación que ha creado la anterior entrada (he tenido más visitas en una semana que en un par de meses) merece seguir con algo de reflexión, pero en esta ocasión, la reflexión viene ejemplificada con una captura como protagonista.

El porqué lo entenderéis cuando acabéis de leer el relato de la captura. Se trata de un palometón, Lichia amia, capturado el día 23 de octubre del reciente 2012, y es el ejemplar de esta especie más "gordo" que he capturado desde costa. Gordo, que no largo, "sólo" medía 90 cms; para que os hagáis una idea, era de esas palometas anchas, compactas, con aire de garrick sudafricano, de lomo muy grueso, un pez que verdaderamente estaba de buen ver. Normal, pues fué en un spot local de las Pitiusas donde cada tarde las barcas pescaban calamares a 200 metros de mi. El spot, ya que lo menciono, era una punta rocosa, con una plataforma a mis pies a unos 5 metros de fondo que caía hasta los 15 a tan solo unos metros del acantilado. Un escalón brusco.

Palometón, Lichia amia, capturado a light spinning con una 7-21, un 2500 y línea de 8 lb con bajo del 0'25.

Palometones Houdinis


Era la tercera tarde seguida que iba allí. Me puse el trípode con la reflex grabando en full hd, pero la acabé apagando por reservar batería para posibles fotos. Imaginad cómo fué la cosa las dos tardes anteriores para que ya pusiera a grabar de entrada nada más llegar. La primera tarde clavé un palometón al segundo lance, justo donde había la caída de los 5 a 15 metros de fondo, salió de abajo y le entró franco a un Bonnie 128. Tras la carrera de rigor se desclavó. Apenas unos segundos con un pez que rondaría los 6 kilos.

La segunda tarde, más de lo mismo, pero esta vez tras unos 10 lances, y con el típico Surface rosa, atisbé un remolinaco a dos metros de donde aterriza el pencil. La mar estaba picada, pero aquel espejismo de rebufada me hizo acelerar la recogida instintivamente. Estaba medio nublado y los reflejos raros del sol no me dejaban ver ni con las polarizadas, pero yo recogía y movía la muñeca casi seguro de que me estaba siguiendo un pez, que no veía. A medio camino, volví a ver un remolino, pero esta vez, ya más cerca de mi, supe al cien por cien que se trataba de mi amiga doña Lichia y proseguí con la danza del pencil en su huída hacia la orilla. El pez repitió dos veces y al fin se clavó a unos diez metros de mi, seguramente porqué vió el escalón y decidió a atacar antes de darse de morros con la pared del acantilado. Antes de iniciar la carrera intentó soltarse varias veces haciendo croquetas y dando cabezazos varios en la superficie. Era un troncho, como todos los que se nos escapan a los pescadores, en serio. La primera carrera fué jodida, porqué tiró hacia mi izquierda y allí el acantilado se hacía alto y no me permitía el acceso hasta la línea de mar. Además, una punta rocosa con forma de flecha se introducía hacia el mar y para allí que se fué la palomina. La paré, le giré la cara y vino cansada hasta mis pies tras un par de carreras más cortas, pero cuando empecé a descender como pude, para agarrarla de la cola, va y se suelta. Se me quedó grabada la imagen del Surface pegado en un lateral de su cabeza, más que nada porqué se veía muy pequeño, como un Dog-x clavado en un anjovote, imaginad al pez, a ojo no le bajé de los 12 kilos. Esas dos tardes llevaba el Stella 5000 con 20 lbs y la 20-60, y sin ese equipo dudo que hubiera frenado la del segundo día. ¿Habéis intentado poner la mano en la rueda de una bici mientras gira? Quema, como un Stella y un buen pez al otro lado de la línea.


La gorda, con el fino

Bien, ya os he puesto en situación, vuelvo al inicio, era la tercera tarde, y tras los dos encontronazos fallidos anteriores, queda claro que me pusiera a grabar. Pero como dije antes, apagué la cámara pues los lances se sucedían y no se levantaba nada. Lances en abanico, probando primero el Bonnie y el Surface, dando paso luego al Pulsion y el Bounder, recogiéndolos a diferentes velocidades y con diferentes cadencias de tirones, alternando incluso paradas. Probando lo probado y por probar. Parecía que ese día no estaban, pero algo no cuadraba porqué, como los dos otros días, las barcas locales iban llegando y no paraban de pescar calamares. En éstas, una de esas barcas para tan cerca mío que si me hubiera puesto a lanzar les hubiese sobrepasado con el lance. Suerte que me mosqueé, y tras decirles un par de cosas, paré un momento a dar un bocado de sandwich que llevaba en la mochila. Bendito descanso. Gracias señores maleducados, y ansias, de la menorquina. En ese break, pude observar el mar con detenimiento, al librarme de la concentración que exige la acción de pesca, y tuve la gran suerte de divisar un llampugote de final de temporada(de esos que ya son jorobados) pegando cuatro brincos tras una aguja cerca de la barca, que gracias al viento estaba derivando hacia mar abierto y se alejaba, permitiéndome de nuevo volver a lanzar. Los astros empezaban a alinearse en mi favor.

Inmediatamente lancé la mirada hacia la 7-21 que ya tenía preparada con un Jurela's Banana de 14 grs que me había dejado mi amigo Jose para el viaje a las islas. Ese Jurela's tenía historia(RIP), ya que era de los primeros que hizo Juan y que regaló en su día a Jose recomendándoselo especialmente para palometones, y de hecho, en otro spot había perdido otra Lichia con ese mismo Banana y Jose había sacado muchos palometones con él en Barcelona. Yo tenía toda esa info ahí, en mi sesera, pero no sé dónde narices se metió ya que en ese momento, en mi cabeza solo había la palabra llampugote. El desencanto palometonil tras media hora sin señales, me hizo olvidar por completo la historia de aquel bucktail y sus capturas precedentes, y ya me véis en la punta intentando llegar dónde vi saltar al dorado. Lo peor es que mi amnesia temporal también me hizo olvidar que me encontraba en un hot spot palometonero.


Three shoots, one big fish

Con este título, ya sabéis como empieza el párrafo. En ese tercer lance, tres siluetas negras, mucho más grandes que la lampuga, vienen tras el bucktail haciendo el característico zig-zag de los carángidos en persecución. Esos lomos oscuros, por unos instantes me hicieron dudar...¡serviolas guapas, por fín doy con ellas!-pensé iluso durante unos instantes. Pero ya tenía los peces a pie de roca, y al ver el costado de uno de ellos me di cuenta que eran palometones. Tuve muy poco tiempo de reacción, ya que desde el jig a la puntera sólo había el sedal justo como para dar un último jerk sin recoger, por lo tanto sólo me quedaba una última oportunidad, un último jerk para intentar clavar uno de los tres palometones a pez visto. Parece hasta fácil. Así lo hice y sucedió lo esperado. Dí el tirón, bajé la caña para que no hubiera tensión, permitiendo que el jig se hundiera sin perder su acción, y en esa caída libre, uno de los peces lo embocó. Al instante alcé la caña para afirmar la clavada, pues el animal ya estaba dando cabezazos para desclavarse el Jurela's cuando la línea aún estaba destensada. Cuando notó la tensión, se largó como un rayo hacia afuera buscando fondo, quizás para intentar cortar con el escalón, pero desde mi altura y caña en alto, evité el ángulo de la muerte.

¿No he comentado que la 7-21 estaba montada con un 2500, trenza de 8 lbs y un bajo del 0'25 ? Pues eso, prometí pesca ligera y aquí la tenéis. Ya me véis pasando los primeros apuros para frenar al Pez. El caso es que paró, tras unos 20 metros sacando hilo en perpendicular a la costa, hacia mar adentro. Llegué a pensar que se habría cansado y que lo iría acercando con un bombeo pausado, pero el equipo no era el de los días anteriores. La Lichia dijo "aquí estoy yo" y tras una pausa, en la que aprovechó para dar unos cabezazos en la hondura, el Rarenium empezó a chillar como nunca antes. La bobina no estaba llena, más bien se acercaba a la mitad de su capacidad. Aún tenía reserva de hilo tras varios enroques y pelucas que me costaron bastantes metros. Pensaréis que soy un despreocupado, pero llevaba días destinando ese carrete para pescar espetones y llampugas, y con esa reserva tenía de sobras. Un palometón entrado en carnes desde costa ya es otro asunto. La bobina no mostraba síntomas de decelerar, y la trayectoria había cambiado preocupantemente. Ya sabéis hacia dónde. La punta de flecha de la izquierda me parecía más grande y más afilada, y es que el pez iba hacia allí bien decidido. Flechado.

Durante unos segundos me quedé helado, con cara de Carlos II, moviendo la cabeza arriba y abajo como si asintiera, viendo el trazado del sedal hacia la punta y viendo la bobina cada vez más vacía...la punta, la bobina, la punta-el bajo-el pez, la bobina...¡coño! que se ve el eje central, y el pez estará a punto de doblar la esquina de la punta!...¡mi padre! Sí, mi padre. Os dije que era el día 23 de octubre, eso sí lo dije, y ese día es el aniversario de mi padre. Me acordé de él en esos instantes, más que nada porqué esa captura quería dedicársela y porqué él también estuvo a mi lado en una situación casi idéntica pero con un atún de prota. Un atún que no olvidaremos ninguno de los dos. El caso es que me acordé de aquel combate con aquel atún, y de lo que tuve que hacer para no llegar al no-line, y así actué. Tuve que frenar la bobina con dos dedos progresivamente hasta pararla del todo y aguantarla con la mano, viéndome obligado por la fuerza del propio pez a dirigir la caña hacia él, dejando toda la responsabilidad a la mini grapa, el palomar, el peixet y la resistencia de la línea. La jugada volvió a salir bien, y con apenas tres o cuatro vueltas de trenzado alrededor del eje central, le giré la cabeza a la Lichia.


Pez versus ego

Conseguí pararlo in extremis, lejos de mí, al borde de la flecha cortante y sin reserva de hilo. Evité de nuevo el temido no-line. Por suerte para mí, aquella carrera forzando el equipo al máximo cansó al palometón. Lo fuí acercando cuidadosamente, consciente que el bajo estaría rozado y que según el fabricante tenía una resistencia de 6 kilos, lo que me dejaba muy poco margen de error. El pez apenas dió dos o tres carreras cortas, entre cabezazos y sacudidas, pero ya estaba vencido. Bajé hasta una pequeña repisa, una plataforma que se introducía en el agua hasta medio metro. El agua me cubría hasta las rodillas, lo que me permitió asistir por la cola al pez después de algunas complicaciones para encararlo hacia esa plataforma. Poco tackle para tanto peso, aún estando amortiguado por el medio líquido. Cuando alcé el pez del agua me dí verdaderamente cuenta de su peso y sus dimensiones, miré al cielo pensando en mi padre y mis difuntos y lancé un grito de liberación. Me había liberado de aquella carga de adrenalina y tensión que se sucedió en pocos minutos. Y sentía mucha felicidad. A unos 200 metros, los de la barca lo habían presenciado todo y se apresuraban para calar de nuevo en la misma punta. Ya adelanto que no sacaron nada.

Al mismo tiempo, el tono verdoso del palometón se había desaturado, y su homogeneidad cromática se empezaba a ver interrumpida por parches cromados. Mala señal. El pez estaba cansado, tenía que ser devuelto rápidamente. Pero por otra parte, dada su formidable constitución y el tackle que lo había arrancado de su medio marino, mi ego me decía: hazle foto. Antes de nada, lo sumergí de nuevo para que se recuperara un poco, caña en boca y con el jig aún clavado, ya que los alicates estaban dos metros más arriba, donde tenía mis cosas. Tras un minuto así, el pez recuperó parte de su vigorosidad y su librea retornaba al tono natural. Entonces, el que esta vez fué flechado como un rayo fuí yo. No quería que mi ego pudiese al pez. Qué gran dilema. Son situaciones que no te planteas de veras hasta que no las vives en primera persona. Trepé como pude hasta mis cosas, y sin sacarle el trípode a la cámara hice una foto del pez junto el equipo. Puse de nuevo de pie el trípode, preparé el disparador automático con su respectivo retardador, y sólo me dió para sacar dos fotos más. Malditas autofotos. Con la Lichia en mi brazo izquierdo como si fuera un bebé, me acerqué hasta el screen y pude comprobar que a excepción de la foto tomada en el suelo, las otras dos eran una chusta monumental en cuanto encuadre y enfoque. La mejor encuadrada estaba totalmente desenfocada y sesgaba la cola, y la otra parecía bien enfocada pero el pez y el cenutrio del pescador salían aún más cortados.


Fué en ese preciso instante cuando la batalla del ego versus el pez se decidiría. Miré la palomina con  ternura, tal vez la forma que la tenía cogida invitaba a ello, pero también con admiración. Me quedé pasmado y admirado ante ese pez tan potente y sano, tan bien formado, que me había hecho pasar uno de los mejores combates de mi vida, tal vez el mejor desde costa. Su color volvía a mostrarse más apagado y sus sacudidas habían perdido fuerza. El ego me repetía:"hazle otra, el pez lo merece". Pero el pez merecía otra cosa. Tenía que ser devuelto yá. Ese pez merecía seguir viviendo, seguir creciendo. Seguir siendo un ejemplar privilegiado de su especie, un gran depredador, perseguidor infame de lisas y calamares. El pez ganó la batalla. Pudo al ego en el instante preciso y decisivo. Pudo conmigo. Un solo minuto más, y dudo si ese pez se hubiera ido de la forma que se fué. Lo desanzuelé y dí un brinco hasta la plataforma que había a mis pies. Me metí hasta las rodillas tal como había hecho para asisitirlo y lo reanimé. No costó, tras un par de minutos de buena oxigenación, la Lichia retomó energías y me pedía con la cola que la soltase. Ya estaba lista. Abrí la mano y desapareció con la misma velocidad que me había vaciado el Rarenium.

Esta es una captura de tantas. Para mi, especial por la dedicatoria intrínseca a mi padre y por eso de los récords personales y la finura del tackle, pero cada año se dan capturas como esta. Capturas de peces que llegan exhaustos y requieren estar el menor tiempo posible fuera del agua, y que además requieren una reanimación tal vez más larga que el propio combate en sí. Algunos de esos peces, por si no fuera poco, también sufren combates demasiado largos y son retratados hasta la saciedad del ¿pescador?, o mejor dicho, del avaricioso ego. Ya ni hablemos de peces que no tendrían ni que ser fotografiados, pero eso merece otra entrada.

Como habéis visto, con un equipo muy ligero se pueden sacar buenos peces y devolverlos. Pero está en nuestras manos acortar el combate al máximo y no demorar en devolver el pez, en especial si nos damos cuenta que está hecho polvo. Por eso no creo en combates largos y épicos, y tampoco creo que unas fotos egoístas tengan más importancia que un pez. Hace años que pesco y fotografío, y de errores uno aprende. Yo también he pecado y me he equivocado, como todos. Que salga el primer inocente de culpa y me diga lo contrario en este blog. No le creeré. Sólo se me ha muerto un pez por el combate largo, pero también he sido egoísta y por hacer unas fotos de más a un pez, éste se ha ido nadando de lado. Lo triste es que haya mucha gente que siga dando más importancia a las fotos del pez y prefieran devolver una anjova u otro pez tieso, sólo por eso de la suelta. Por la fachada, por aparentar. Pero, ¿qué sentido tiene devolver al agua un pez que has matado haciéndote fotos?

Yo tomé una decisión, y esa decisión sigue firme. Nunca más mi ego estará por encima de un pez, hace años que lo decidí y mi alma está muy tranquila, más que nunca. La vida de un ser vivo está por encima de unas fotos de mierda. Desde que tomé esa decisión, si me preguntáis por todos los peces que he devuelto desde entonces, pondría la mano en el fuego si os aseguro que se fueron nadando en las mejores condiciones posibles, y que la mayoría de los cuales ni siquiera los fotografié...Si has llegado a este punto del relato, es por algo. Un tostón así no lo lee cualquiera. Espero que mi vivencia sirva de ejemplo. Alguno habrá obviado el texto, y estará buscando el peso del pez en algún sitio. Claro, la apariencia es lo que cuenta. El vacile. Señor killer, por si le da por la lectura: lo lleva usted un poco mal porqué ni lo pesé, y lo medí a palmos. Tenía que ser rápido. Es una pena que las fotos que le hice al animal no muestren con claridad sus proporciones, pero ese pez valía mucho más que eso. Su importancia en la cadena trófica es vital en el ecosistema Mediterráneo.

Con esto, solo me queda despedirme hasta la próxima entrada. Espero que os haya gustado este relato. Si fui capaz de pescar este precioso ejemplar de palometón y devolverlo al agua en menos de la mitad de tiempo que habéis tardado en leer esta entrada, no entiendo porqué la gente no puede hacer lo mismo. Querer es poder, eso está claro. Pescar ligero no es una excusa, es una pasión.

domingo, 9 de octubre de 2011

Vacaciones de pesca...una semana de desconexión

Palometón, Lichia amia, capturado a spinning desde costa, en superficie con paseante.
Recientemente he vuelto de Baleares, donde pasé 7 días, pescando junto mi amigo Dani, "Raxy" para los amigos más cercanos. El caso es que lo pasamos en grande y no por los cierres, sinó por la pesca desde costa. Por una parte nos dedicamos a la pesca en superficie con equipos medios, en busca de palometones y alguna posible serviola. El resultado, para no conocer el lugar, fué muy bueno, incluso nos llevamos alguna sorpresa.

Los palometones fueron los protagonistas del spinning en superficie.


También hubo tiempo para la pesca nocturna de espetones con jerkbaits (que pesca más aburrida, lanzar, recoger lento, dos jerks y a seguir con la recuperación lineal). Lo pasamos mucho mejor con equipos ultra-ligeros practicando rockfishing con vinilos, pequeños minnows y jigs diminutos. Como era de esperar, las llampugas y las servioletas también se dieron cita en los acantilados con mayor profundidad. La labor de búsqueda de accesos a pie de mar en estos acantilados nos llevó tiempo, sudor, calor y muchas caminatas exploratorias para reconocer el terreno. Pero el esfuerzo valió la pena, así como las vistas, la claridad de las aguas y los paisajes idílicos.

Llampuga a jig-casting desde costa, con bucktail jig.
Debo aclarar que, aunque hay bastantes peces, la tranquilidad y la transparencia del agua hace difícil la pesca con señuelos, lo que implica afinar bajos y lineas, algo arriesgado ya que el tipo de roca de esta isla corta el sedal y lo roza con mucha facilidad. No me cabe duda que repetiré en poco tiempo, aun queda mucho por explorar.

No todos los días te sube a la superficie una araña desde 5 metros de fondo, aun menos si se trata de un ejemplar próximo a los dos kilos.
Quisiera dar mis agradecimientos a Lara y David por acogerme en su casa, a Dani por aguantarme y por demostrar que es un spinner de los que va al límite, a Miguel por prestarme su Saltiga que por suerte o desgracia no necesité, sin olvidar a Fabio, isleño que nos aconsejó dos sitios que dieron peces.