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viernes, 24 de noviembre de 2017

Maldivas a popping, primer contacto


Tal como prometí en la anterior entrada del blog, este nuevo post trata de nuestras vacaciones allá en el lejano Índico, a finales del pasado 2016, más en concreto, en uno de los destinos más bellos y genuinos del globo, el archipiélago de las Maldivas, al sur de la India. Qué mejor escenario para una luna de miel de dos enamorados del mar, que son mi mujer y el que narra. Un destino magnífico donde desconectar y disfrutar de un entorno tropical, de la gastronomía local y sobretodo, de la exuberante fauna marina( y terrestre, a pesar del pequeño tamaño de estos islotes). Es por todos sabido que a este destino anualmente acuden buen número de submarinistas para seguir la danza de las rayas manta o de los tiburones ballena mientras se deleitan con una de las mayores concentraciones de biodiversidad del océano. Asimismo, se trata de uno de los destinos de pesca tropical más caros y exclusivos del planeta, donde conviven en torno al millar de especies distintas de ictios. Sin embargo, en nuestro caso nos alejamos de los circuitos turísticos y optamos por alojarnos en una isla del sur, en un pequeño hotel local. Sólo aclarar que durante esas dos semanas fuimos 2 de los únicos 5 o 6 turistas que había en aquella pequeña isla. Nada que ver con los resorts y lodges de otras islas, donde no es raro coincidir con 20 europeos, 30 americanos y otros tantos huéspedes de origen diverso. La tranquilidad que aporta una pequeña isla local permite realmente desconectar de lo mundano.


Como uno se puede imaginar, en tal contexto, la fauna marina, y en concreto los peces, abundan sobremanera. La isla era tan pequeña que bordeando su orilla la rodeábamos en menos de veinte minutos, a paso tranquilo, deleitándonos con tortugas, rayas, escualos de puntas negras y trevallies variados, amén de múltiples especies de arrecife. Sí, todo eso se podía ver en la misma orilla de la isla mientras dabas un paseo. A pesar de no haber contratado ningún chárter ni ningún guía, me llevé un par de equipos, uno de popping y otro de spinning convencional. El primer equipo es el que utilizo en el Mediterráneo desde hace años para los atunes, totalmente sobrado para estos peces hasta pesos en torno los 50 kilos, concretamente una Shimano kaibutsu light pleasure hasta 120 gramos de lance, emparejada con el clásico Stella FA 10000, el modelo antiguo. El segundo equipo, el de spinning, era el mismo que utilizo para pescar desde costas rocosas en Mallorca, adecuado para palometones, serviolas y dentones. En cuanto a señuelos, me llevé tan sólo 12 artificiales: 6 para popping( 2 poppers, 3 stickbaits y un pencil-popper), 2 jigs medio-pesados para probar algo de jigging, y otros 4 para spinning( 2 vinilos y 2 paseantes). Lo primero que diría cualquiera es: ¿Sólo te llevaste eso al trópico? Y la respuesta es sencilla. A punto de acabar el año, vimos un vuelo muy barato a Maldivas que nos resultó irresistible y tan sólo me dio tiempo a comprar lo justo: anillas, triples, 4 señuelos de superficie baratos...Obviamente opté por llevarme lo que tenía en lugar de dejar las cañas en casa y preferí comprobar in situ si eso bastaría con los peces tropicales a quedarme con la duda. El caso es que ese material que era sobrado en el Mediterráneo, resultó insuficiente con los mayores ejemplares de Maldivas, pero tal fue la cantidad y variedad de capturas que no me arrepiento. Al contrario, visto lo visto, no llevarse nada de material hubiera sido un craso error. O, ¿acaso seríais capaces de estar dos semanas rodeados de tiburones, gt's y meros de colorines sin poder echar ni un solo lance? quien diga que sí debe ser masoquista.


El caso es que allí estábamos, en un atolón alejado de la capital, Malé, apartado de los circuitos turísticos, con muchos peces y, por suerte, con un par de equipos que no tardé en cerciorarme que serían insuficientes para el porte de los peces de esas aguas. Todos los peces más grandes que pegué, rompieron como si nada trenzados de 65 lb, bajos de 80 lb e incluso cordaje de assists de varios milímetros de grosor. Un equipo y sedal que hasta la hora habían sido inexpugnables pescando atunes, se quedaban a la altura de la mantequilla con los peces de Maldivas. Bastaron 7 petadas de estas( 2 desde el arrecife con el agua por la cintura y otras 5 embarcado) para reducir alarmantemente mi stock de señuelos y me vi obligado literalmente a pescar los tres últimos días con un solo señuelo y un solo jig que conseguí de rebote en un pequeño colmado de la isla vecina. No obstante, con algo de pericia, pude poner en seco gran variedad de especies y algunos peces más que decentes, con el miedo de quedarme sin señuelos ni donde comprarlos, tal era el aislamiento en aquel atolón del sur. La pequeña barca local con la que suelen hacer excursiones de snorkel, y donde veían por primera vez hilo trenzado y popper, bastó para cubrir nuestras ganas de pescar embarcados. Tras llegar a un trato con los locales, arreglamos varias salidas con esa barca, combinando las horas con el matrimonio ruso y su hija, que estaban esos días en la isla. Si los rusos salían por la mañana, nosotros tomábamos el relevo y salíamos por la tarde y viceversa, si ellos salían por la tarde nosotros lo hacíamos por la mañana, nunca excediendo las 3 horas de pesca. En 5 jornadas de tan sólo 2-3 horas cada una, pudimos poner en seco hasta 17 especies distintas, entre las que destacaron peces que me hacía ilusión capturar algún día en superficie: GT, meros tropicales, red snapper, tiburones grises (sí, tiburones a topwater, de lo mejor que he vivido) y otros clásicos del popping y el jigging tropical. 


¿Se imaginan esos 5 días, saliendo todo el día a la mar, con equipos a la altura de los GT, dientes de perro y meros de mayor tamaño, y provistos de un buen repertorio de señuelos? Es algo que descubriremos en nuestra próxima expedición a Maldivas en febrero del venidero 2018. En esta ocasión, no viajaré con mi mujer, será un viaje exclusivamente de pesca, con cañas de mayor libraje, líneas de 130 lb, bajos de 200 lb, assists de metal "anti-dogtooth", y un arsenal considerable de jigs, vinilos y señuelos de superficie. Si quieren apuntarse y vivir una aventura tropical en un destino del Índico, a través de nuestra página de facebook y nuestro sitio web pueden contactar con nosotros e informarse al respecto. De momento, les dejo esta entrada introductoria de lo que es la pesca con artificial en Maldivas, un pequeño extracto de unas vacaciones que para mi fueron irrepetibles. ¡Hasta la próxima!

miércoles, 8 de marzo de 2017

Topwater spinning, temporada 2016


Siguiendo donde me quedé, empezaré por el resumen del reciente 2016 en lo que a pesca en superficie se refiere. Me resulta prácticamente imposible no dedicar gran parte de mis salidas anuales a esta pesca tan adictiva que es el spinning topwater desde costa y obviamente, 2016 no iba a ser diferente en este aspecto. Esta técnica volvió a dar buenos resultados, cosechando nuevamente varias capturas más que decentes, especialmente si hablamos de pesca desde orilla. Anjovas, palometones, espetones y llampugas han sido los principales protagonistas de otro año más de spinning topwater insular. 

Palometón capturado a spinning en superficie con un skipbait.
Entre los tipos de artificiales de superficie que hemos empleado han destacado skipbaits, paseantes y poppers. A excepción de los pencil-poppers (que este año ni yo se porqué razón no los he empleado) todos los tipos de señuelos de superficie han funcionado con las especies anteriormente mencionadas en diferentes situaciones y contextos. En el caso de las anjovas, todas entraron a paseante flotante, concretamente uno de mis preferidos en los últimos años, el ProQ 120, y no porqué lo diga yo, los resultados hablan por sí solos.

Anjova capturada a spinning con paseante.
Los paseantes son indispensables si pensamos en anjovas en superficie.
En el caso de los palometones, fueron los skipbait y en concreto el Miniketc, los señuelos que mejor funcionaron. Este modelo, sin duda, cada año me gusta más y bajo mi opinión personal se afianza como el mejor skipbait del mercado junto su hermano mayor el Ketc. Aún no he utilizado un skipbait que lance tanto, sea tan fácil de recuperar y que pesque como pesca este.  De la misma forma que sucedió con los palometones, las llampugas también han sentido predilección por los skipbaits y he podido añadir esta especie a la lista de peces capturados con el Miniketc. Sin ir más lejos, el año anterior, en 2015, incluso un dentón atacó el Ketc sin llegar a clavarse, lo que evidencia el alto potencial de este señuelo.

Llampuga en superficie con el skipbait Miniketc.

Otro palometón a spinning en superficie, también a skipbait.

Vayamos concluyendo con los espetones. A diferencia de años anteriores, que los capturábamos con paseantes, pencil-poppers y poppers, en 2016 sólo se mostraron efectivos los poppers, no me pregunten porqué. Y bien, en lo referente a spinning de superficie en 2016, poco más puedo añadir salvo que devolvimos al agua el 100% de nuestras capturas. A nivel de especies depredadoras tenemos ciertas limitaciones en la isla (siempre son las mismas), pero se puede decir que el año pasado nos permitió disfrutar de todas ellas a partes iguales. Eso sí, no todas fueron capturadas en superficie. 2016 también ha sido un año donde los minnows han recobrado importancia en mi caja de señuelos, pero de ello hablaré en las siguientes entradas. ¡Hasta la próxima!

"Barracuda" mediterránea capturada a popping. Pescar espetones de este tamaño a spinning en superficie es una pasada.

viernes, 17 de febrero de 2017

Evaluación anual, 2015

Palometón, Lichia amia, capturado desde costa a spinning en superficie.
Hace tiempo que no publico nada de nuestras salidas particulares, así que vamos a ello. Empezaré haciendo un resumen sobre la técnica que más horas dedicamos durante la temporada "cálida" de 2015, es decir, el spinning de superficie. Echando una mirada a esa temporada, el spinning topwater nos dejó buenos recuerdos, jornadas con buenos peces, otras con peces pequeños, variedad de especies y cómo no, también bolos y peces desclavados que se quedaron sin foto, algunos realmente de mención.

Bacoreta en superficie a popper.

Anjova en superficie con paseante.

A diferencia de otras temporadas en las que utilizábamos señuelos de diferentes marcas para este cometido, desde 2014 hemos utilizado casi exclusivamente señuelos de Seaspin, salvo contadas excepciones en las que hemos utilizado algún señuelo de otra casa. Tras tres temporadas pescando con ellos puedo decir que no he notado diferencia respecto a hacerlo con señuelos de calidad "de toda la vida". Sinceramente, creo que hoy en día cualquier señuelo de superficie más o menos decente pesca, sea de la casa que sea, solo que a veces, en situaciones concretas, con peces resabiados o en lugares con una fuerte presión de pesca, un modelo u otro marca la diferencia y lo hace sobresalir de los demás. En esos casos hablamos de un señuelo "killer" o muy bueno, para que nos entendamos, y para ser sinceros, en mi caja de muestras hay varios modelos de Seaspin que han pasado a formar parte de ese exclusivo club de los señuelos "pata negra". 

Espetón con paseante, a spinning en superficie.
Entre estos modelos que han marcado diferencias, incluso usando al mismo tiempo señuelos clásicos, yo destacaría sin duda el Pro Q y el Mini-Ketc ( junto su homólogo de más peso, el Ketc). Un amante del spinning de superficie no puede dejar de probar al menos una vez estos artificiales. Tienen las cualidades básicas para que un señuelo de superficie "chute", son lanzadores, agarran agua, admiten varias acciones y lo más importante, pescan. Con estos señuelos hemos capturado desde costa algunas de las especies más codiciadas por el pescador de spinning: serviola, palometón, anjova, llampuga y espetón, además de otras sorpresas y especies con menos glamour. La conclusión está clara: las cualidades de un señuelo son las que lo hacen destacar de otros, no su nombre ni su marca. Por ese motivo me gusta pescar con señuelos que funcionen y punto, sin importarme su marca. Aunque en este caso me siento afortunado ya que se dan los dos factores: son señuelos pescadores y además de la marca que represento, más no se puede pedir...Hasta la próxima, retomando mi actividad en el blog, acabaremos de resumir las temporadas pasadas en las siguientes entradas.



viernes, 2 de enero de 2015

Evaluación anual, 2014

Es hora de hacer balance, ya llevo un año y medio en la isla, y finalizado el 2014 ya puedo decir que he pasado mi primer año natural pescando aquí. Cada región, isla o mar tiene sus peculiaridades y aunque el comportamiento de los peces suele ser el mismo, es cierto que entre una zona y otra existen variaciones de contexto y de conducta, obligando al pescador a adaptarse a las "nuevas" circunstancias. El año pasado llegué aquí iniciado el verano y anduve más ocupado en mi mudanza y la adaptación a la vida de isleño que en asuntos de pesca. Por suerte, el pasado invierno se me cerró una puerta para abrirse una mucho mejor y ello me ha permitido tener libertad y alejarme de la monotonía y la rutina. He podido dedicarme a lo que más me gusta, que es pescar a spinning y así poder sacar las primeras conclusiones y mis propias teorías. ¡Vamos a ello!

La pesca de la lubina a spinning en Mallorca no resulta fácil.
Como ya imaginaba, la pesca a spinning se divide claramente en dos ciclos: el frío y el cálido. Mi primer invierno aquí me centré en la lubina y el rockfishing pero viendo la poca cantidad de lubinas que hay actualmente en las islas, la primera conclusión a la que llegué fue que es más productivo centrarse en la pesca en zonas profundas desde acantilados. De hecho, este tipo de spinning es el que practican la mayoría de spinners isleños y bien que hacen porqué no quedan muchas opciones con el frío. En este contexto estamos hablando de algunos pelágicos como la bacoreta pero sobretodo de especies bentónicas y hepibénticas, como el dentón, los meros y la serviola aunque también es buen momento para espetones y cefalópodos en zonas más tranquilas. Como pueden ver, se trata de un spinning bastante limitado en cuanto a contexto y, por consiguiente, en cuanto a especies y técnicas.

Mi primera serviola decente a spinning de superficie. Las había pescado a jigging y con bucktails, pero nada que ver con pescarlas a topwater......emociones fuertes!!
Con la llegada de la primavera la cosa cambia y se hacen viables otras técnicas puesto que son muchas las especies que se empiezan a mover con el aumento de temperatura. Palometones y unas pocas anjovas se activan de verdad y hasta las lubinas parecen estar más presentes que en los meses fríos, qué ironía, siendo la lubina un pez que se siente más cómodo con agua fresca. Es también excelente momento del año para el spinning más light y el rockfishing ya que el mar rebosa de vida y podemos hacernos con gran variedad de especies menores. No olvidemos tampoco la posibilidad de toparnos con los atunes primaverales.

Demasiado tiempo aguantó el trenzado del 0'19 y el bajo del 0'50....estuve hora y media con una 20-80 y un 5000, peleando un atún de unos 60-80 kilos que entró accidentalmente buscando albacoras de unos 8-10 kilos, pero lógicamente, el trenzado tan fino petó. Ese día eché de menos mi equipo de popping atunero. Sin duda, la cosa se hubiera decantado de nuestra parte.
Sin ir más lejos, en una de las pocas salidas que he podido hacer embarcado, un precioso atún que no bajaría de los 60 kilos me acabó rompiendo el trenzado del 0'19 tras hora y media de combate. No obstante, esta etapa cálida sufre cierto ralentizamiento en pleno verano, debido a los excesivos calores y también a la gran afluencia de turistas que invaden cada centímetro de costa. Sin embargo, conforme avanza el verano y llega otoño, la situación se vuelve a calentar tal como sucede en el resto de nuestras costas peninsulares. En pos de los resultados de este año, otoño sigue siendo mi estación preferida para el spinning.

Tonina, en su primer año de pesca en superficie ya se ha estrenado con los espetones, peces que normalmente se capturan con señuelos hundidos, pero con su paciencia y buen hacer, ella consiguió engañarlos arriba.
Otoño lo tiene todo: lubinas, palometones, anjovas, espetones, dentones, túnidos, serviolas y nuestras visitantes anuales, las mágicas llampugas, además de la gran lista de especies menores como, por ejemplo, los sargos y sus parientes. Ahora, entrado de nuevo el invierno, parece que se vuelve a repetir el ciclo y es hora de aparcar la pesca en superficie y dedicarse al jig-casting y los minnows. Este invierno no perderé tanto el tiempo con lubinas escasas y resabiadas, ni con especies menores. Llegó la hora de empezar un nuevo ciclo anual, el ciclo del 2015. Atrás quedan caminatas de investigación y horas y más horas de experimentación in situ, que servirán de mucho de cara al nuevo año.

Como venimos haciendo desde hace ya una década, este gesto es el que hemos repetido más veces este año....la suelta, una acción sencilla pero con muchas consecuencias positivas para nuestras especies.
Ha sido el año de descubrir spots, el año del estreno de Tonina en superficie, el año de las llampugas en poca agua, en definitiva, un año para recordar tanto por los resultados obtenidos como por toda la tarea que "no se ve" detrás de cada captura. La dura tarea de caminar e investigar mientras brazos y espalda se tuestan durante horas bajo el sol abrasador. Esta bien "llegar y besar el santo" pero todos sabemos que las casas se construyen desde abajo, poco a poco, a un ritmo constante y con esfuerzo. De esto trata el spinning: de dedicación, esfuerzo y constancia, y de eso no nos falta ni una pizca. Los peces hay que buscarlos, no vienen solos sentados en el sofá...¡El que quiera peces, que vaya a buscarlos como hemos hecho nosotros! Pero sobretodo, ¡practicando una pesca responsable!


jueves, 18 de diciembre de 2014

Palometón a light spinning

El mar te devuelve lo que le das cuando menos lo esperas. Con este enunciado encabezo esta entrada que tiene como plato principal una de mis especies favoritas, el palometón, aderezado con un ingrediente que me encanta, el light spinning. Como decía recientemente en otra publicación ( Adiós verano...), el verano nos despedía para dar paso al otoño y a todas las oportunidades que esta estación nos brinda. Ya queda poco para que acabe el periodo otoñal, tres meses en los que hemos disfrutado de buenas jornadas pescando en superficie pero entre todas ellas, hay una en concreto que merece la pena recordar, tanto por la especie en sí, como por las circunstancias que rodearon esa captura. Me remontaré a ese día.

Era una mañana medio despejada, con nubes en el horizonte que auguraban lluvias. Llegamos al spot y me dispuse a lanzar la artillería pesada para atraer depredadores. A los pocos minutos, una ola se alzaba tras mi señuelo e instantes después, el artificial recibía un fuerte golpe pero el pez no llegó a clavarse. Iba con el equipo "heavy". El caso es que también llevaba conmigo el equipo light pero estaba "aparcado". Tras varios lances infructuosos con el equipo potente sin percibir más evidencias de vida, me giré y allí estaba el equipo light ya montado con otra muestra, reclamando ser utilizado. Dicho y hecho. Cambié de equipo y sólo bastaron dos lances para volver a mover al depredador que merodeaba por la zona. Lo que viene ahora es la parte más emocionante y la que peor lo pasé. El equipo ligero estaba formado por una 10-30, un 2500, trenzado de 10 libras y un bajo del 0'37.

Un abrazo deseado... Al final todo acaba como empezó, con palometones a spinning topwater.
Como decía, al segundo lance con el equipo light, la ola mágica volvía a alzarse tras el señuelo, pero esta vez el ataque fue certero y el pez se clavó a la primera delante de mis morros, difícil de olvidar una picada así. El pez inició la persecución a unos 8 metros de mi y cuando lo interceptó, tan sólo estaba a 4 o 5 metros. Tras unos cabeceos sin moverse demasiado de sitio sacó algo de hilo, pero volvió a pararse para sacudirse de nuevo. En esos instantes me pensaba que era un palometoncete de 3 o 4 kilos, sin embargo, ese pensamiento se esfumó rápidamente. El pez dijo "aquí estoy yo" y mostró todo su potencial, sacando unos 60 metros de hilo del tirón. Ahí ya no pensaba que fuese un ejemplar juvenil y tuve que poner el equipo al límite. Seguramente el agua fría me ayudó y, para mi sorpresa, el palometón entraba en el salabre en cosa de dos minutos, extenuantes para ambos. Puedo asegurar que fueron los dos minutos más eternos que uno pueda imaginar, rezando para mis adentros que no petara nada por ningún sitio. Cuando por fin lo abrazaba, vi que la grapa estaba abierta a punto de enderezarse y fue cuando me di cuenta que aquel pez realmente era para mi. Tenía todos los números de perderlo, pero no fue así. Para variar, tras las fotos lo devolvimos en perfectas condiciones e hicimos un pequeño video de la suelta. En pocos minutos empezó a llover fuertemente y tuvimos que marcharnos. Sin duda esa jornada será recordada por sus frutos, solamente nos bastó media hora para pescar un buen pez antes que llegase la tormenta. Ya podría ser así siempre...al menos, eso esperamos.

Sólo me queda dedicar esta captura a Tonina, Jose y Raulet, sólo vosotros conocéis de verdad mi dedicación al topwater y el amor que siento hacia esta especie. ¡Va por vosotros!
¡Hasta la próxima, espero que hayan disfrutado del relato!

martes, 25 de noviembre de 2014

Anjovas a spinning en Baleares: todo un reto

Esta entrada está dedicada a uno de mis peces preferidos, la anjova. El pez de los mil nombres, que salta y pone a prueba los equipos de spinning en las aguas someras de nuestras costas. Se trata de una especie muy familiar para mi, ya que cuando vivía en Barcelona, era la captura más habitual con diferencia, por encima de lubinas y bonitos. Raro era el día que no las encontrábamos en la capital catalana, y de hecho, al Delta del Ebro sólo bajábamos uno o dos días al año, tal era su abundancia en Barcelona.

Esta es la mayor anjova balear que he capturado a spinning en superficie, de este mismo verano. Capturada con pencil-popper.
Esta relativa abundancia variaba cada año, habiendo años mejores y años peores en lo referente a su pesca con señuelos de superficie, pero aun y así, era nuestra captura más frecuente. Si me centro solo en el spinning de superficie es porqué se trata de la técnica que siempre empleábamos para esta especie, aunque en años buenos, también entraban ocasionalmente a jig-casting en las mismas pajareras de bonitos, algo más hundidas y al acecho, pero cuando íbamos a por anjovas, el spinning de superficie era la única opción que contemplábamos. Luego vino todo eso de mudarme, cambiar de escenario de pesca por completo y adaptarme a los lugares y las especies de aquí. Durante este periodo de adaptación y conocimiento de las Baleares, he ido sacando mis conclusiones, que no sé si me servirán de algo, pero darle al coco de vez en cuando me reconforta. El hecho es que en todo el archipiélago Balear, esta especie ha pasado a ser una reliquia, un pez incluso desconocido por muchos isleños. Las historias de anjovas XXL en Ses Illes se reducen a eso, historietas de hace años o bien capturas ocasionales con sardina.

Otra anjova de buen porte(12lbs en el boga), en esta ocasión capturada en otoño del 2012.
En lo referente al spinning, a penas se capturan algunos ejemplares, y suelen ser de talla pequeña. Pero eso no significa que no siga habiendo algún ejemplar de buena talla y que no pueda ser pescado en superficie. Al fin y al cabo se trata del mismo pez ya sea en la península o en las islas, solo que aquí casi no hay grandes ejemplares  y los contextos baleáricos nos obligan a tener en cuenta algunas adaptaciones.

Mi primera anjova balear, también capturada en invierno, hace ya tres años.
Se puede decir que de la misma manera que las tenía aborrecidas cuando vivía en la península, ahora empiezo a aborrecer los espetones de aquí y por contra, echo de menos a las "ratas" que es el nombre cariñoso que le pusimos en su día a las anjovas (véase este link por si os gusta el chafardeo): "Ratas"

A día de hoy las he pescado en todas las islas del archipiélago exceptuando Menorca, que aun no he visitado con material de pesca, pero todo se andará, es sólo cosa de bolsillo y tiempo. En las islas siempre han sido capturas puntuales, distanciadas varios meses entre sí, pero parece que cuando las empiezo a echar en falta, se acuerdan de mi y me hacen alguna visita agradable para recordarme que la anjova es un gran depredador, agresivo, potente, acrobático y además muy fotogénico. Sin duda, una especie con adeptos en todo el mundo, en especial los amantes del spinning de superficie, ya que este pez, si está, rara vez no da la cara. Y cuando se deja ver, se asegura que nos demos cuenta de su fuerza y ferocidad en los ataques. Es la especie ideal para aprender a sacar buenos peces en superficie y es que, la anjova cuando ataca, es que ataca de verdad. Lástima que aquí no abunden.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Llampugas a spinning en un metro de agua, espectacular!!

Llampugas desde costa a spinning en superficie, ¿qué más se puede pedir?
Hace años junto mi amigo Jose, nos encontrábamos ambos embarcados cerca del litoral barcelonés, buscando palometones y anjovas a principios de noviembre. Aquella mañana no vimos ni uno pero nos vimos rodeados literalmente por un banco de llampugas de primer año, ya muy crecidas, que seguramente iniciaban su migración hacia el Atlántico. No estaban por la labor, nos atacaron dos o tres veces el "días felices" y parsimoniosamente se alejaron no sin antes rodear la barca. Probablemente ninguna bajaba de los 3 kilos y algunas eran auténticos bichos de unos 4 o 5 kilos. Nos quedamos atónitos, no por el banco y los peces en sí, si no por el lugar, en una playa con sólo metro y medio de agua. ¿Y qué tiene que ver esta jornada del lejano 2008 con esta temporada? Sencillo. Este año han habido varios días que nos hemos encontrado con la mismo situación, pero esta vez sí que estuvieron por la labor.

Precioso ejemplar de llampuga capturado a spinning con popper, desde costa.
Pescar llampugas a spinning ya es de por sí vistoso. Si lo hacemos en superficie es aun más excitante. Pero si además las pescamos fuera de las profundas aguas azules, en sólo un metro o dos de fondo y con el agua cristalina, puedo asegurar que se trata de una experiencia única. Estar buscando palometones en aguas turquesas y que aparezcan las llampugas, no tiene precio. Recientemente, un amigo comentaba que no había nada como pescar lubinas, palometones y doradas en poca agua y a superficie. Y yo añado: no hay nada como pescar llampugas en estos contextos de transparencia y poca profundidad. Este año también las hemos pescado en spots "típicos" con profundidad pero las jornadas que las hemos pescado en aguas someras sin duda se llevan la palma y son las que mejores recuerdos nos han dejado.

Llampuga en superficie con popper.
Entre los señuelos estrella han destacado el ProQ 120 de Seaspin, seguido por el Pop Prey de Savage Gear. Cómo ven, las llampugas no han tenido miramientos a la hora de atacar señuelos más bien voluminosos, incluso han sido más efectivos que los bucktails u otras muestras más discretas y de reducido tamaño que normalmente son letales con las llampugas. En fin, el mar está loco, y así lo ha reflejado este otoño tardío. La duda que me queda es si el año que vienen tendremos otra vez la suerte de pescar llampugas en un metro de agua....sin duda, la pesca más excitante que he vivido en mucho tiempo.

Llampuga en superficie con paseante.

sábado, 25 de octubre de 2014

Lure & Fly Fishing Experience: pesca, excursionismo y fotografía.

Recientemente he inaugurado una página de Facebook y una página web ofreciendo mis servicios como guía de pesca. Este proyecto se llama Lure & Fly Fishing Experience y ha arrancado este mismo año, tras meses de maduración y duro trabajo a las espaldas. Muchas horas y kilómetros invertidos para que todo salga adelante. A continuación adjunto los enlaces a la página de Facebook y la web, donde los pescadores interesados podrán contactar conmigo por email o bien por mensaje privado. Podéis acceder a los enlaces clicando sobre los dos enunciados en negrita:



Se trata de un servicio que ofrece excursionismo y fotografía, y está destinado a los pescadores de spinning y de mosca que siguen una pesca sostenible basada en la filosofía del captura y suelta. Somos el único servicio de guías de pesca de la isla especializado en estas modalidades y que ofrece además atención personalizada. Nuestros amigos alemanes, Max y Frank, han sido nuestros últimos clientes, dos amantes del spinning y la pesca a mosca en aguas continentales que querían conocer las especies marinas que tenemos en el Mediterráneo. Tras 10 días de pesca intensiva, han cosechado numerosas capturas, de hecho han pescado peces todos los días, algunos de ellos de muy buen tamaño, dedicando principalmente las jornadas al spinning topwater, pero también han practicado shore jigging y algo de spinning ultra ligero.

Lure & Fly Fishing Experience ofrece un servicio exclusivamente especializado en spinning y mosca.
Sus caras hablan por sí solas, y esas sonrisas parecen delatar que se vuelven a su tierra con un buen sabor de boca tras vivir su experiencia con Lure & Fly Fishing Experience. Éstos son algunos de los objetivos que han logrado estos días, ayudados de su gran experiencia y guiados por mis consejos han pescado las especies más emblemáticas de nuestro spinning local. En todo momento se mostraron abiertos a las recomendaciones que les daba, y de hecho, bastantes de sus capturas fueron obtenidas con algunos de mis señuelos de Savage Gear y Seaspin. En la siguiente entrada veremos las especies que capturaron a shore jigging y con los equipos ultraligeros. De momento os dejo que disfrutéis de sus bonitas capturas con los equipos medios de spinning, todas en superficie a excepción de los espetones.

Max con una preciosa anjova en superficie. Lure & Fly Fishing Experience.
Frank con su palometón en superficie. Lure & Fly Fishing Experience.
Max también disfrutó de las lubinas de Mallorca. Lure & Fly Fishing Experience.
Barracuda europea de manos de Max. Lure & Fly Fishing Experience.
Max con un precioso agujón. Lure & Fly Fishing Experience.
Frank y su barracuda. Lure & Fly Fishing Experience.


domingo, 30 de marzo de 2014

Palometones y anjovas invernales en superficie

La pesca desde costa del palometón, Lichia amia, en modalidad spinning, va ligada a señuelos de superficie como paseantes, poppers, pencil-poppers y skipbaits.

Vayamos a por la segunda parte del viaje, la crónica sobre el spinning heavy. En total dedicamos 3 días al spinning de superficie y los resultados fueron soprendentemente arrolladores si los comparamos con el spinning light y el rockfishing. La primera de estas jornadas top-water empezó bien temprano y de forma bastante contundente. En los primeros 4 lances del día, me persiguieron, atacaron, fallaron, incluso se clavaron y desclavaron varios peces...tal vez ni se clavaran y simplemente retenían el paseante en sus fauces un par de segundos. El caso es que al quinto lance, una de esas retenciones se alargó, y tras un par de buenos cabezazos, el primer palometón del viaje iniciaba una carrera rápida hacia mar adentro, obligándome a meter en el agua hasta las rodillas para combatirlo cómodamente. Equipo al límite con freno bastante cerrado, bombeo rítmico y constante, y en unos 3 o 4 minutos ya asistía al pez por la cola. Primer round y a seguir de turismo.


Dejamos descansar el spot y volvimos 2 días después, pero en esa ocasión lo hicimos al medio día, con el sol bien alto, y tal cómo sucedió el primer día, al primer lance ya me habían fallado un ataque, y al segundo lance tenía al otro lado de la línea otro palometón batiéndose por su libertad. En un par de minutos ya estábamos a punto de meterle mano, pero se desclavó a escasos metros de nosotros, y a través de la cresta de la ola vi claramente como él y sus dos compañeros se iban por patas hacia el punto caliente. Recogí el sobrante que me había quedado tras la desclavada y lancé al mismo punto, y tras dos zig-zags del paseante, el agua explotaba de nuevo y se clavaba otro palometón, que esta vez sí llegaría hasta nuestras manos. Segundo round y de vuelta al apartamento ya que Tonina sufrió un pequeño percance en su rodilla con las espinas dorsales del palometón, que le dejaron un doloroso recuerdo.

Anjova balear capturada a spinning desde costa, empleando un señuelo de superficie del tipo pencil-popper.
Antes de regresar por tercera vez a la zona caliente, volvimos a dejarque el spot reposase un par de días, y volvimos al medio día. Pero esta vez no estaban los palometones...una pequeña horda de anjovas se apresuraba a dar caza a mi "días felices"en el primer lance de la jornada, y tras dos ataques fallidos, un parón en seco y un posterior salto lejano delataba que se trataría de una bonita anjova invernal. Remolcada rápida y en menos de un minuto volvía al agua. Me dió tiempo a cambiar de señuelo y tener otro ataque más por parte de las anjovas, pero se movieron y desaparecieron sin dejar rastro. Aunque daba igual, era nuestro último día de vacaciones y la semana había sabido a gloria. Sinceramente, esperaba más actividad de sargos que de palometones y anjovas, pero el hecho de capturar estas especies desde costa, en invierno y con señuelos de superficie, me hace mirar atrás y valorar el viaje de forma muy positiva, ya que se trata de capturas de mérito que no se consiguen ni todos los días, ni cada invierno, sin salir del Mediterráneo, claro. 

Con especies como el palometón y la anjova, considero indispensable la suelta de todos los ejemplares en las mejores condiciones posibles.  Para facilitar esta labor, todos los señuelos utilizados en este viaje llevaban anzuelos simples.
Ahora, a prepararse para la primavera, aunque a decir verdad, la presión que sufren especialmente los palometones en las islas es brutal y la norma es matarlos, por lo que detrás de cada captura hay días sin obtener resultados y cada año se hace más difícil capturar palometones de según que tallas desde costa. Hace pocos años estas especies eran mucho más comunes en Baleares, el palometón ha dado un gran bajón y las anjovas, conocidas como sabogas, hay isleños que ni saben su aspecto de lo escasos que se han vuelto estos peces. Desde este blog insistimos en la importancia de devolver estas dos especies de nulo valor gastronómico y que además contienen muchos metales pesados en su organismo que precisamente no son muy beneficiosos para la salud. Cada vez cuesta más dar con grandes depredadores, en nuestra mano está cuidar lo que tenemos para que lo disfruten nuestros hijos. ¿Han oído eso de pan para hoy y hambre para mañana?...pues eso.

sábado, 1 de marzo de 2014

Spinning con paseantes en invierno

Como ya sabéis los asiduos al blog y los amigos que me conocéis personalmente, los paseantes, o mejor dicho, la pesca en superficie es la que me gusta más, la que dedico más horas, y tal vez, la que mejores resultados me ha dado durante los últimos 8 años. Me gusta tanto esta pesca, que incluso en invierno la practico, a pesar de los tópicos y las creencias de muchos pescadores de spinning, que aún mantienen que se trata de una pesca para épocas del año más calurosas. En parte, es normal que sigan pensando eso, pues en invierno, al bajar las temperaturas, disminuye la actividad de muchas especies marinas depredadoras, y su ritmo biológico se ralentiza. De ahí que cueste más hacerles subir arriba y atacar un señuelo de superficie, pero, siempre hay un pero, si la orografía del pesquero es la adecuada y en sus dominios se hayan depredadores, les aseguro que no tardarán en dar señales de vida, y probablemente, incluso ataquen el artificial, produciéndose la tan deseada picada.

Mi último invierno en Barcelona el mar me regaló esta preciosa anjova, para seguir con la tradición 
de las capturas invernales en superficie.
Cuando vivía en Cataluña, cada invierno mojaba mis paseantes y demás cacharros de superficie, y cada año repetía procedimientos y costumbres porqué los resultados se dejaban ver. Las especies más típicas en el invierno catalán topwater son las lubinas, seguidas de las anjovas, la otra especie que también podía entrar en pleno invierno, aunque con mucha menos frecuencia que las labrax. Sin embargo, y por suerte, aquí en la isla la cosa cambia. El abanico de especies que se muestran activas y que son capturables con señuelos de superficie es mayor que en latitudes catalanas. Ese punto de más en la actividad de los peces le proporciona mucha más versatilidad a los paseantes que en otros puntos de nuestras costas, donde lo más probable es que nos entre una lubina y en sitios concretos alguna anjova. Pero, ¿y aquí? ¿que más puede entrar en superficie a parte de lubinas y anjovas, teniendo en cuenta que estas dos especies son poco abundantes en la isla? Sinceramente, creo que no existe una respuesta única y certera a esta pregunta. El hecho de que abunden otras especies como palometones, sargos, serviolas y espetones, y que las poblaciones de anjova y lubina sean bastante localizadas y menos abundantes, confieren a la pesca topwater insular un factor sorpresa que me devuelve a mis inicios en el spinning. Esa esencia de misterio e incertidumbre, el no saber qué va a entrar, algo similar a lo que se siente cuando pescas en un spot nuevo o estás de viaje.

La lubina es un pez de agua fría que lógicamente también se muestra activo en superficie durante los meses de invierno.
En la pesca, como en la vida misma, la monotonía aburre, y para un amante del spinning topwater, resulta aburrido pescar siempre las mismas especies. Tal vez por este motivo cada vez me gustan más las islas y me siento más afortunado de haber hecho este cambio, hablando en términos de pesca. No es lo mismo ir a pescar y saber casi seguro los peces que encontrarás, que ir a pescar y llevarte una sorpresa en casi cada salida...sin duda, la segunda opción es más emocionante!! Y así estamos, disfrutando de cada salida, ya sea por los maravillosos paisajes, por la variedad de especies o por el tan codiciado factor sorpresa que rompe con la monotonía y que hace más llevaderas nuestras vidas. Pero a mi, que no me quiten mis paseantes...

martes, 21 de mayo de 2013

Atunes en superficie...spinning extremo en Barcelona

Llegó otra primavera y con ella los atunes rojos. Una cita que esperamos año tras año desde hace ya un lustro. Atunes a spinning con paseantes, cinco palabras que recogen muchos matices y sensaciones inigualables que hacen de esta pesca algo único de experimentar. Pegar un torpedo de varias decenas de kilos a tan solo unos minutos de casa es realmente un privilegio, algo de lo que estoy muy agradecido.

Atún a spinning en superficie capturado con paseante.
Este año ha empezado bastante bien y además he tenido la suerte de romper mi anterior récord personal de spinning. Me hubiera gustado superarlo con una serviola, pero el culpable tuvo que ser otro atún. El pez en cuestión midió 130 centímetros, entró a un paseante y fué puesto en seco en algo menos de 15 minutos, con una reblandecida Kaibutsu light pleassure, un Stella 10000 FA, Power pro de 50 lbs y un bajo Asari del 0'55. Un combate limpio, con una primera carrera que dejó la bobina del Stella medio vacía en unos segundos y que me puso los pelos como escarpias. Tras las fotos express nos quedó la duda sobre su peso exacto, aunque por experiencias anteriores le estimamos algo más de 40 kilos por grosor y longitud. Al llegar a casa revisé unas tablas elaboradas por el IEO y no íbamos desencaminados. En definitiva, un precioso animal que hizo crujir los materiales...y estuvo a punto de hacer lo mismo con mi espalda!! Hasta la próxima atunes!

martes, 19 de febrero de 2013

Lubinas a paseante en oscuridad total.

Cuando muevo un paseante a oscuras, hay momentos que llego a dudar si lo estoy moviendo adecuadamente por eso de no verlo, por estar acostumbrado a usarlos durante el día o en lugares con iluminación artificial, a "señuelo visto". Probad a pescar con los ojos cerrados, o mejor dicho, cerrad los ojos e imaginad lo que sería pescar así. La sensación es similar. Si cerrásemos los ojos para pescar nos veríamos obligados a recurrir a nuestro instinto y agudizar el tacto (el contacto con la caña y el carrete) y el oído( localizar la situación del señuelo, dónde cae y por dónde viene). Algún crack seguramente también desarrollaría el olfato hasta dar con el rastro de las deseadas lobas, no lo duden...El hecho es que la vista lo es todo en esto de la pesca, y cuando las circunstancias nos menguan el sentido de la vista, instintivamente, el cerebro activa otros sentidos. Hé aquí la importancia de saber mover correctamente una muestra sin necesidad de contemplar sus evoluciones y su recorrido. Si reducimos nuestro dominio de los stickbaits a condiciones totalmente óptimas de visibilidad, inconscientemente se acostumbra al cerebro a mirar al señuelo mientras se recoge línea.

Precioso ejemplar de lubina capturado en superficie a spinning, con paseante, totalmente a oscuras.
A todo esto, recupero un tema que en su día se debatía en foros: ¿Es posible pescar lubinas en superficie en plena oscuridad, sin focos? Sí. Es posible, pero no fácil, salvo, repito, contadas ocasiones en las que la actividad de los peces es mayor de lo habitual. Si estamos en el lugar y momento adecuados y hacemos las cosas con conocimiento, incluso sin luz, la lubina sube a superficie a atacar. Desde que pesco en superficie, he capturado lubinas, anjovas y espetones en similares condiciones de nula iluminación pero, sinceramente, pescar a oscuras, a ciegas, no es mi vertiente favorita del spinning. Me gusta ver, además, uno de los motivos de pescar en superficie es disfrutar del ataque al señuelo, pero si se tiene fé en lo que se está haciendo, los resultados acaban llegando.

La pesca de lubinas a spinning en superficie también funciona de noche.
La lubina de la foto superior, entró en una playa sin ningún tipo de iluminación. Esa noche se veían lomos de lubina en superficie, a ras de orilla. El agua estaba totalmente plana. Comían lentamente, no eran ataques explosivos, seguramente estarían alimentándose de algo diminuto. Tras probar todo tipo de muestras realistas y diminutas, a los pocos lances con el patchinko pequeño e imprimiéndole una acción slidding muy lenta y espaciada, logré provocar el primer ataque, que fué fallido, pero tras un par de vueltas de manivela el pez repitió y se clavó en el segundo intento. Cabeceó en superficie, hizo una pequeña carrera y pegó dos saltos fuera del agua cual anjova, un hecho que me desconcertó por unos instantes. Hasta que no la varé en la orilla, no me di cuenta que era una lubina. La capturé casi sin ver las evoluciones del señuelo, notando el deslizamiento de éste sobre el agua a través del contacto con la caña. Dije que le imprimí una acción slidding, lo que no he dicho es que no pude comprobar visualmente con plena certeza si esa acción era la que describía el señuelo. El recuerdo de esa lubina playera, en aquella noche oscura y sin viento, es imborrable. De la misma forma, guardo un especial recuerdo de las otras lubinas que he capturado con paseante a oscuras, por eso creo que si el guión lo exige, vale la pena probar la pesca top-water a ciegas. Agudiza los sentidos como no lo hacen otras variantes, y la satisfacción posterior que proporciona una captura conseguida de esta forma también es especial debido a la alta exigencia técnica que requiere. Si ya lo habéis probado sabéis de lo que hablo. No obstante, sigo pensando que no hay nada como ver claramente la persecución y el ataque al paseante, pero esta entrada trata de intuición, no de estética.

jueves, 14 de febrero de 2013

Lubinas y paseantes, entre el amor y el odio



Preciosa lubina en superficie que entró a un paseante a pleno sol.
Recientemente explicaba en una entrada mi gusto por los paseantes hundidos, pero sus hermanos en versión flotante también los considero indispensables y los que me conocen saben que soy un deboto de la superficie. El caso es que también rindo culto a la lubina, dedico muchos ratos a su observación y unos pocos menos a su pesca. De esas salidas, la acción de superficie es la que copa más horas. Me gusta batir la capa de agua más superficial, tanto si pesco con paseantes como si decido poner un vinilo. Tal vez es esa emoción de pescar a pez visto, de sorprenderse gratamente y notar cómo se acelera el pulso cuando un llobarro se decide a romper el agua tras perseguir la muestra, a la vez que se oye el clásico "blop" cual botella de vino descorchándose.

Durante las noches estivales se suelen pescar lubinas con paseante.
No creo que mi adicción a esta pesca se ciña sólo a estas magníficas sensaciones que me regala cada encuentro con las lobas. Supongo que mi fé ciega en ella, y los buenos resultados que siempre me ha proporcionado, me da la seguridad necesaria como para ser consciente que estoy haciendo algo que funciona y tarde o temprano tendré el ataque esperado. La pesca en superficie es así. O te enamora, o la dejas de lado. Como una amante. Tengo amigos que la probaron y se decepcionaron, y otros que tuvieron fortuna y guardan un gran recuerdo de los paseantes. Lo mío es un caso aparte, los médicos aún desconocen el diagnóstico de la enfermedad que padezco.

Lubina capturada a spinning de superficie, con un paseante de gran tamaño destinado a anjovas.
Tras casi dos lustros pescando casi exclusivamente con paseantes y otros trastos top-water, no concibo una pesca más emocionante y estética que el spinning de superficie. Sólo la veo superada por el fly fishing, que apenas he probado pero sin embargo lo considero el súmmum de la finura y la plasticidad. Pero ciñiéndonos al spinning, la imagen de un pez persiguiendo y atacando un señuelo en superficie no tiene comparación. Da igual el tamaño del pez. No hace falta que te entre un gran bicho para que la pesca en superficie te seduzca. Incluso, a mi personalmente me impresiona y me emociona más cuando un pez relativamente pequeño entra a un gran stickbait. No dejan de ser animales salvajes que no dudan en atacar "peces" de su tamaño con tal de defender su integridad. Me fascina.

Total polivalencia...casi

Vamos a ver, no nos tomemos este enunciado como una máxima, es necesario matizar. Me refiero que los paseantes funcionan en todos los contextos estándar, pero no se puede afirmar que son polivalentes al cien por cien porqué su uso con agua muy movida y oleaje es más recomendado para otras especies que no se fijan tanto en el movimiento y sí en la velocidad del señuelo. Para la lubina prefiero usarlos en aguas calmas, o a lo sumo con poco oleaje, para que no pierdan la acción que les pretendo imprimir. Por tanto, volviendo a su polivalencia, se puede decir que ésta es total siempre y cuando sean utilizados con aguas calmas. A ver, eso no quiere decir que un día de levante no te vaya a entrar un buen llop a un paseante en pleno espumero, me ha sucedido, pero cuando mejores resultados he tenido ha sido con la mar como un plato o, a lo sumo, levemente rizada. Sin ir más lejos, mi actual récord personal de lubina lo capturé con paseante en aguas limpias y tranquilas, y además en plena canícula.

Con especies como la lubina considero indispensable la suelta.
Aunque los vinilos son inigualables en movimiento y naturalidad, los paseantes se alzan como mis señuelos preferidos para pescar lubinas. Se han ganado con creces mi confianza, en playas de arena y mixtas, en zonas rocosas, tanto naturales como artificiales, en puertos y en aguas salobres, de día, de noche, con luz artificial y en oscuridad total...¿Me olvido algúna situación más en la que se pueden pescar lubinas? Sí claro, con aguas muy bravas o en invierno cuando busca profundidad. Pero si reina la calma, y es necesario batir agua para rastrear, los paseantes tienen su sitio asegurado. No obstante, incluso en pleno invierno alguna lubina se ha atrevido a atacar en superficie...¿Qué más le podemos pedir a un palo con anzuelos que nada en zig-zag?